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Reflexiones - Adviento.

 

 

¿Más sobre la Navidad?

Autor: Félix González.
Fuente: blogs.21rs.es/corazones/o

¡Cuánto no se habrá escrito sobre la Navidad! Seguramente que en estos días se estarán escribiendo más de un artículo en los diarios, revistas religiosas blogs, etc.

Pero eso no me va a privar a mí de garrapatear unas líneas, sobre el acontecimiento más grande de todos los tiempos. Un Dios que se hace hombre, a favor de los hombres.

Seguramente que entre tantos escritos, habrá muchos que no dicen más que vaguedades o vulgaridades. No porque lo que se diga sea vulgar, sino porque se ha repetido ya tanto, que resulta irrelevante y reiterativo.

No quisiera yo caer en lo que critico, ni en el tópico, o en la vulgaridad, al escribir estas líneas en torno a la Navidad: la de siempre y la de hoy.

Empezaré diciendo que la Navidad es una fiesta cristiana y para los cristianos. No obstante, se la han apropiado otros, y han cambiado su sentido y el modo de celebrarla. De tal manera que cualquier comparación con la fiesta original es pura casualidad. Para muchos, la Navidad no pasa de ser unos días de vacaciones, más o menos largas, una fiesta de luz, farolillos, cantos que ni se parecen a los verdadero villancicos, o verdaderos villancicos, pero sin soporte religioso en quien los canta, reunión de familia, dulces especiales para la efeméride, un exceso en la comida y la bebida, y un tratar de olvidar las penas, si las hay. Y ESO NO ES LA NAVIDAD. No es la Navidad creyente.

Navidad es el gran misterio, que tratamos de comprender, pero que, en definitiva, es incomprensible. En un mundo en que los hombres tratan de encumbrarse, de sobresalir, de enriquecerse, de llegar a lo más alto, Dios se abaja, se humaniza, se hace pobre, se humilla. ¡Gran contraste! Dio, más tarde, ejemplo de entrega, con su muerte. Pero ¿por qué morir por otro? ¿Valen más ellos que mi vida?

Dios se hace uno de nosotros, para que le descubramos más cercano, más asequible, de nuestra misma carne. Pero mucha gente se aparta de él, como si fuera un enfermo contagioso. Es peligroso acercarse, porque se les puede pegar el amor a los pobres, la honradez en el cargo, el perdón en la injuria… y a eso no todos están dispuestos. Incluso, hay gentes que llevan preparado el antídoto, por si en un descuido de buena voluntad, les fuera inoculado el veneno de sus palabras y su ejemplo.

Poco a poco, los creyentes nos vamos dejando influenciar por los otros, y nos cerca el riesgo de invertir (dar la vuelta) a la Navidad, dejándola en “dadivaN” (que es Navidad al revés); es decir, en algo que ha perdido su verdadero sentido.

Félix González