Cristianos: curanderos. Imprimir
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Reflexiones - Iglesia

 

Cristianos: curanderos.

Autor:
Félix González
Fuente: blogs.21rs.es/corazones

Hay, en el evangelio, algo que me llama mucho la atención.  Cuenta Mateo que Jesús recorría los pueblos y las aldeas, “proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todo achaque y enfermedad”. Y cuando Jesús mandó a sus discípulos, para que fueran ellos también por los pueblos, les dio esta orden: “proclamad que ya llega el Reinado de Dios, curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios” (Mt. 10,8).

Parece que Jesús nos manda que actuemos como los médicos. Pero los cristianos, por el hecho de serlo, no somos médico que podamos curar a los enfermos.

Veamos. Ciertamente, no somos médicos, pero tenemos que ser “sanadores”. Sanar no es lo mismo que curar. Sanar es ayudar a que otro se sienta bien, o, al menos, mejor. Y eso lo puede hacer cualquier persona. Porque no sólo hay males del cuerpo; también del espíritu. Tristezas, soledades, desánimos, sufrimientos interiores, depresiones, etc, son males del espíritu. Y no todo pertenece al médico. Muchas veces, una palabra, puede animar; un acompañar al que se siente solo, puede superar la soledad; alegrar a una persona, le puede quitar la tristeza; consolar al que está desanimado o ha sufrido un fuerte desencanto, puede devolver un nuevo estado de ánimo… Eso es sanar.

Y eso  es lo que  el Señor nos encomienda; que es una manera de ejercer la caridad con el prójimo; pertenece al mandato de “amaos unos a otros”.                                               

Me parece que es una misión encomiable, que libera muchos sufrimientos. “Curad enfermos”: enfermos del espíritu. “Resucitad muertos”:¡cuántos muertos en vida, sin ilusiones, sin esperanza! “Limpiad leprosos”: gente marginada, sin vida social, sin relaciones de convivencia. “Echad demonios”: los demonios de la enemistad, los demonios de los malos tratos, los demonios del miedo…

Pero Jesús dice más: “proclamad que ya llega el Reinado de Dios”. Todos esos “milagros” que hemos apuntado, son signos del Reino, porque crean solidaridad, paz, cercanía, fraternidad; porque cambian el mundo al cambiar a las personas. El Reinado de Dios no se hace sólo de palabras, sino de hechos. Se dice de Jesús, que “pasó haciendo el bien”. Eso es lo que debiera poderse decir de todo seguido de Jesús. Eso es lo que Jesús hizo, que acompañaba las palabras con los hechos.

Por eso, este apartado se titulaba: “CRISTIANOS, CURANDEROS”.