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Caminando con Jesús
7 cosas que todo católico debe saber en el Año de la Misericordia. PDF Imprimir E-mail
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Reflexiones - Caminando con Jesús

 

7 cosas que todo católico debe saber en el Año de la Misericordia.

Autor: Juan Gaitán
Fuente: mundoyfe.wordpress.com

¿Qué tiene de especial este Año de la Misericordia? Individualmente, ¿a dónde nos lleva tanta reflexión?

A partir de esta pregunta, quisiera compartir siete conocimientos que creo que todo católico debe saber para vivir su cristianismo de acuerdo al Evangelio. Se trata de cuestiones prácticas que conozco gracias al testimonio de algunos amigos que alimentan mi fe.

¿A qué personas les podría regalar una despensa? Sería bueno para este Año tener, al menos en la mente, una lista de personas a las que les vendría bien que les compartiera una despensa: quien recoge la basura, la viejita que pide limosna en la calle, la familia que trabaja en el semáforo, quien cuida los coches en el estacionamiento del supermercado.
¿Cuáles son los asilos de la ciudad? Todo católico tendría que saber cuáles son los asilos de su ciudad. Sobre todo aquellos que no se encuentran en condiciones óptimas y en los que los abuelitos reciben escasas visitas. Claro, saber esto es apenas el primer paso.
¿Cuáles son los orfanatos de la ciudad? Lo mismo que el punto anterior pero ahora con niños. Un buen católico sabe a qué orfanatos lo dejan entrar a dar de cenar, a enseñar a tocar un instrumento, a ayudar con la regularización escolar (hacer tareas)… las posibilidades son infinitas.
¿Qué se necesita para ir a la cárcel a visitar personas? Una de las obras de misericordia es visitar (o socorrer) a los presos. Si esto es así, un discípulo de Jesucristo ya sabría qué se necesita para ir de vez en cuando a la cárcel, cómo puede colaborar allí, etc.
¿Dónde duerme la gente que va a los hospitales y no tiene dónde quedarse y qué comen? En toda ciudad hay hospitales a los que acude gente de las periferias. Algunos de ellos deben pasar la noche a la intemperie esperando a su familiar. Después de algunos días se les acaban los recursos. Algunos son asistidos por albergues, pero no todos incluyen alimentos.
¿En qué zonas de la ciudad la gente pasa frío? Un católico no puede ignorar cuáles son las zonas menos favorecidas de su ciudad. A pesar de que suelen ser peligrosas, hay muchas maneras de tender una mano.
¿Qué comen los ancianos que piden dinero cerca de donde vivo? A veces no nos preguntamos si las personas que piden limosna, especialmente los ancianos, realmente comen algo durante el día o no. Podríamos llevarnos muy tristes sorpresas al acercarnos a conversar dos minutos con alguien en esta situación. No es descabellado invitar a alguna de estas personas a comer a una cocina económica o una fonda cerca de donde se encuentren.

¿Qué otra cosa crees que todo católico debería saber este Año de la Misericordia? ¡Comenta debajo del texto para enriquecernos mutuamente!

 
Nos hace falta alguien como Jonás. PDF Imprimir E-mail
Reflexiones - Caminando con Jesús

 

Nos hace falta alguien como Jonás.

Autor: P Juan Rivas Lc.
Fuente:


¿Te parece que está funcionando el Jubileo de la Misericordia?   Mucha gente no se ha dado cuenta de lo extraordinario de este Jubileo. Los jubileos son cada 25 años o con motivo de una fiesta mariana o de Cristo. el anterior fue en el 2000. Éste jubileo no debía haber sido sino hasta el 2025. El Papa Francisco adelantó el tiempo de la Misericordia y, aunque él no lo pretendiera es una señal para todos de que se está acortando el tiempo, (a la igual que la renuncia de Benedicto XVI) para que se salven al menos unos pocos. (Mc 13,20). Muchos no va a entender esto sino hasta que se cierre la puerta.

Es lógico que el año de la Misericordia es el tiempo para convertirnos, para pedir perdón como el Papa Francisco nos lo ha recordado numerosas veces, pero ésta vez se trata de pedir perdón al primer ofendido que es Dios, se trata de una llamada a una conversión definitiva, de romper verdaderamente con el mundo, su mentalidad y su estilo de vida, cosa que muy pocos están dispuestos a hacer.

Se trata de definirnos antes de que Cristo venga a separarnos. Pero la mayoría de la gente siguen ocupados es sus cosas, en sus asunto su y en sus negocios, sin saber que así harán más grande su tragedia. Esto sucede porque, no tenemos nadie como Jonás. Deberíamos de preguntarnos por qué Dios, teniendo tantos profetas a su disposición, persigue, atrapa y obliga a Jonás a ser él el que predique en Nínive.

Los sacerdotes deberíamos tratar de entender cómo fue su predicación y qué fue lo que dijo, de tal manera, que convenció a todo un pueblo de miles de almas e incluso al mismo rey y su corte a hacer ayuno y penitencia. Qué y cómo predicó aquel profeta sucio, greñudo, salido como de un sepulcro, de la boca oscura y sanguinolienta de una ballena, que logró la conversión no de unos pocos sino de toda la población de Nínive.  Dios no tenía otro que predicara con la fuerza y el  fuego de Jonás, sobre el castigo y la justicia divina, cuando todavía es tiempo de convertirnos.

Es por eso que nos queda menos de la tercer parte y pocos, muy pocos son los que han hecho una verdadera confesión general y menos un verdadero propósito de enmienda. Parece más bien como si se estuviera cumpliendo lo que dice el vidente del Apocalipsis fastidiado de su misión: Pero Señor si ya les diste tú numerosos signos y señales, y yo ya les advertí de mil maneras, mejor… “dejemos que el malvado siga haciendo el mal, y el impuro siga siendo impuro y que el santo siga siendo santo”. (Ap 22,11).

 
¿Encontramos a Cristo o él nos encuentra? PDF Imprimir E-mail
Reflexiones - Caminando con Jesús

 

¿Encontramos a Cristo o él nos encuentra?

Autor: Monseñor Vittorino Girardi S.Obispo emérito de Tilarán-Liberia.
Fuente: ecocatolico.org/

Hay  expresiones  y  afirmaciones que llamaríamos “a efecto”, es decir pensadas para llamar la atención y así hacer nos reflexionar. La que usted me transcribe, estimado Walter, es una de ellas. Es bonita y acertada: Jesús no está ni perdido ni escondido para que le debamos buscar; más bien es Él quien nos busca, como Buen Pastor que va en busca de la oveja perdida.Con otras palabras, siempre es Dios quien toma la iniciativa. Papa Francisco diría que es Dios quien “primerea”.

Como lo leemos en el capítulo 3 del libro de Génesis, es Dios quien busca a Adán y Eva (y todos somos Adán y Eva, pobres pecadores), quienes avergonzados se habían escondido.Sin embargo, esta verdad no excluye que nos corresponda a nosotros también buscarle a Dios. Y aquí la palabra buscarlo no significa en absoluto  que haya que buscar a quien se haya “escondido”, o peor, “perdido”, más bien significa  que hay que ir al encuentro de  quien nos espera. Lo dijo y por experiencia propia San Agustín:“Dios mío no te buscaría si Tú primero no me hubieses buscado”.

Un ejemplo sencillo y “a mano” nos viene del relato de San Mateo acerca de los Reyes Magos. Ellos vieron la estrella en Oriente, y siguiéndola llegaron a Jerusalén y a Belén y así encontraron a Jesús y lo adoraron. Fue Dios quien primero los buscó haciéndoles ver la estrella; de Dios fue la iniciativa y a la búsqueda divina correspondió la búsqueda humana, y ellos se pusieron en camino. Hay un texto muy iluminador en el libro del Apocalipsis. Lo citamos muchas veces:  “Estoy a la puerta y llamo”. Es Él quien viene a la puerta de nuestro corazón y llama; suya es la iniciativa amorosa para buscarnos. Sin embargo el texto añade: “si alguien me abre, entraré y cenaré con él” (Ap 3,20). A la iniciativa divina debe corresponder nuestra libre respuesta, y entonces responsable.

Toda la Sagrada Escritura está atravesada por esta verdad, a saber: Dios no nos considera sencillamente como “destinatarios” de su acción, sino como interlocutores y cooperadores, de modo que la acción divina, nunca anula la acción humana, sino que la motiva y la impulsa

 

 
La medida del Amor es Cristo en la Cruz. PDF Imprimir E-mail
Reflexiones - Caminando con Jesús

La medida del Amor es Cristo en la Cruz.

Autor: Arturo Zárate Ruiz.
Fuente:

El papa Francisco es tan popular que algunos vivillos ponen dichos sabrosos en su boca para luego justificar y vender sus cuestionables egoísmos como magisterio de la Iglesia. “Lo dijo el Papa”, sería su excusa. Sospecho que uno de esos dichos es el de “no vivas sólo para tus hijos”.

Sucede que se nos ha advertido ya en varias ocasiones contra lo que se difunde en Facebook y en otras redes sociales como enseñanzas del papa Francisco. Se nos pide que chequemos en los documentos oficiales suyos para cerciorarnos si lo dijo o no, y aun antes ver si se da la fecha de lo que se supone que dijo: sólo entonces podremos saber si es posible verificar.

Contamos además con el oído de fe que nos advierte cuando suena rara la dizque cita, por lo que habríamos de cuestionarla.

A menos que maticemos la frase en un contexto adecuado, chocaría contra la doctrina cristiana. Por ejemplo, en el mismo documento donde refieren “no vivas sólo para tus hijos”, incluyen “Esta vida no es eterna y así es aunque no quieras pensar en ello”. Es como si el Papa dijera, “no hay eternidad”, “te mueres y ya”, lo que contradice de lleno el mensaje central cristiano de resurrección y de vida. Esta blasfemia sólo tendría sentido si se le matizase y refiriese a que nuestra estadía en este mundo finito no es eterna, y que hay un mundo mejor (o peor que sería el Infierno) al que llegaremos tras la resurrección.

Continuando con el ejemplo, allí mismo afirman que dijo “La espiritualidad, la religión, las oraciones (o cual sea tu manera de expresar tu vida espiritual) pueden ser una fuente de energía”. Esto suena a “new age”, no a palabras de un apóstol de Cristo. Lo que entonces se te propone es tu ensimismamiento, el que tú seas el centro, el “que te llenes de energía”, no el salir de ti mismo para amar a Dios y a tu prójimo, aun cuando ello exija tu abatimiento, tu entrega como Cristo en la Cruz. Es más, “cual sea tu manera de expresar tu vida espiritual” supone que da igual que seas hijo de la Iglesia o no. ¡Qué digo!, supone que no importa que la manera en que expreses tu “espiritualidad” sea inclusive la de negociar con Satanás. Si cualquier expresión da igual, ¿por qué el Papa es católico?

¡Vamos!, ¿puede el Papa que se nombró a sí mismo Francisco, para predicar así la pobreza, afirmar también lo siguiente?:

“Ámate. No te olvides de ti mismo cuando luches por la felicidad de tus hijos. No te niegues un vestido o una corbata, por ejemplo, por comprar un nuevo juguete; no cambies tu salón de belleza o tu hobby por pagar un nuevo profesor particular. Si tú no cuidas de ti mismo, ¿qué le puedes dar a los demás?, ¿qué ejemplo les darás?, ¿qué amor?”

¡Ah!, ahora resulta que ya no es mandato “El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga, porque él que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará”. Ahora, según la mentada cita, lo importante es que te mimes, que te autocomplazcas, que te compres un vestido Louis Vuitton o que vayas al salón de belleza. Eso es más importante que el que tu hijo pase la materia reprobada.

Así, resulta que el “no vivas sólo para tus hijos”, o por decirlo de otra manera, el no los ames demasiado, el mímate primero a ti, es lo recomendable, cuando el mandato de Cristo mismo es no sólo que ames a tu hijo (que lo puede hacer cualquier pagano), sino que ames inclusive a tus archienemigos, y, ¿según qué medida?, “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”, es decir, hasta la muerte, y muerte de Cruz.

De seguir a Jesús, nuestro amor no puede ser, pues, el de un cuentachiles. Nuestro amor debe ser total.

Por supuesto, esa cita, en un contexto adecuado, tiene algún sentido. Por ejemplo, debemos evitar idolatrar a nuestros hijos o a cualquier otra persona de este mundo porque debemos “Amar a Dios sobre todas las cosas”. “El que a causa de mi Nombre deje casa, hermanos o hermanas, padre, madre, hijos o campos, recibirá cien veces más y obtendrá como herencia la Vida eterna”, nos prescribe Jesús.

También, el “no vivas sólo para tus hijos” puede además significar que no les des o permitas cualquier capricho que te pidan. “¿Quién de ustedes, cuando su hijo le pide pan, le da una piedra? ¿O si le pide un pez, le da una serpiente?”, dice Jesús. Sucede que a veces los hijos sí son extravagantes y no piden pan, sino piedras, y no peces, sino serpientes. Ningún padre prudente les cumplirá el desvarío.

Pero no cumplírselos no es desamor, sino amor sabio que sabe dar lo que les hace bien a los chamacos. El mismo Dios, quien es infinito Amor, no responde a nuestras oraciones tontas, sino que sólo nos da lo que nos conviene, aun cuando desagradecidos no lo reconozcamos.

Podrías replicar que Dios está por encima del tiempo y tú no, que te tienes que repartir. Pero el que te repartas prudentemente no quiere decir que no te des todo.

En breve, el amor no tiene límites. Recordemos a san Pablo: “El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tienen en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.”

Entrégate, pues, de lleno a aquellos que amas, no sólo a tus hijos, sino inclusive a tus enemigos.

por Arturo Zárate Ruiz

 
La medida del Amor es Cristo en la Cruz. PDF Imprimir E-mail
Reflexiones - Caminando con Jesús

La medida del Amor es Cristo en la Cruz.

Autor: Arturo Zárate Ruiz.
Fuente:

El papa Francisco es tan popular que algunos vivillos ponen dichos sabrosos en su boca para luego justificar y vender sus cuestionables egoísmos como magisterio de la Iglesia. “Lo dijo el Papa”, sería su excusa. Sospecho que uno de esos dichos es el de “no vivas sólo para tus hijos”.

Sucede que se nos ha advertido ya en varias ocasiones contra lo que se difunde en Facebook y en otras redes sociales como enseñanzas del papa Francisco. Se nos pide que chequemos en los documentos oficiales suyos para cerciorarnos si lo dijo o no, y aun antes ver si se da la fecha de lo que se supone que dijo: sólo entonces podremos saber si es posible verificar.

Contamos además con el oído de fe que nos advierte cuando suena rara la dizque cita, por lo que habríamos de cuestionarla.

A menos que maticemos la frase en un contexto adecuado, chocaría contra la doctrina cristiana. Por ejemplo, en el mismo documento donde refieren “no vivas sólo para tus hijos”, incluyen “Esta vida no es eterna y así es aunque no quieras pensar en ello”. Es como si el Papa dijera, “no hay eternidad”, “te mueres y ya”, lo que contradice de lleno el mensaje central cristiano de resurrección y de vida. Esta blasfemia sólo tendría sentido si se le matizase y refiriese a que nuestra estadía en este mundo finito no es eterna, y que hay un mundo mejor (o peor que sería el Infierno) al que llegaremos tras la resurrección.

Continuando con el ejemplo, allí mismo afirman que dijo “La espiritualidad, la religión, las oraciones (o cual sea tu manera de expresar tu vida espiritual) pueden ser una fuente de energía”. Esto suena a “new age”, no a palabras de un apóstol de Cristo. Lo que entonces se te propone es tu ensimismamiento, el que tú seas el centro, el “que te llenes de energía”, no el salir de ti mismo para amar a Dios y a tu prójimo, aun cuando ello exija tu abatimiento, tu entrega como Cristo en la Cruz. Es más, “cual sea tu manera de expresar tu vida espiritual” supone que da igual que seas hijo de la Iglesia o no. ¡Qué digo!, supone que no importa que la manera en que expreses tu “espiritualidad” sea inclusive la de negociar con Satanás. Si cualquier expresión da igual, ¿por qué el Papa es católico?

¡Vamos!, ¿puede el Papa que se nombró a sí mismo Francisco, para predicar así la pobreza, afirmar también lo siguiente?:

“Ámate. No te olvides de ti mismo cuando luches por la felicidad de tus hijos. No te niegues un vestido o una corbata, por ejemplo, por comprar un nuevo juguete; no cambies tu salón de belleza o tu hobby por pagar un nuevo profesor particular. Si tú no cuidas de ti mismo, ¿qué le puedes dar a los demás?, ¿qué ejemplo les darás?, ¿qué amor?”

¡Ah!, ahora resulta que ya no es mandato “El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga, porque él que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará”. Ahora, según la mentada cita, lo importante es que te mimes, que te autocomplazcas, que te compres un vestido Louis Vuitton o que vayas al salón de belleza. Eso es más importante que el que tu hijo pase la materia reprobada.

Así, resulta que el “no vivas sólo para tus hijos”, o por decirlo de otra manera, el no los ames demasiado, el mímate primero a ti, es lo recomendable, cuando el mandato de Cristo mismo es no sólo que ames a tu hijo (que lo puede hacer cualquier pagano), sino que ames inclusive a tus archienemigos, y, ¿según qué medida?, “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”, es decir, hasta la muerte, y muerte de Cruz.

De seguir a Jesús, nuestro amor no puede ser, pues, el de un cuentachiles. Nuestro amor debe ser total.

Por supuesto, esa cita, en un contexto adecuado, tiene algún sentido. Por ejemplo, debemos evitar idolatrar a nuestros hijos o a cualquier otra persona de este mundo porque debemos “Amar a Dios sobre todas las cosas”. “El que a causa de mi Nombre deje casa, hermanos o hermanas, padre, madre, hijos o campos, recibirá cien veces más y obtendrá como herencia la Vida eterna”, nos prescribe Jesús.

También, el “no vivas sólo para tus hijos” puede además significar que no les des o permitas cualquier capricho que te pidan. “¿Quién de ustedes, cuando su hijo le pide pan, le da una piedra? ¿O si le pide un pez, le da una serpiente?”, dice Jesús. Sucede que a veces los hijos sí son extravagantes y no piden pan, sino piedras, y no peces, sino serpientes. Ningún padre prudente les cumplirá el desvarío.

Pero no cumplírselos no es desamor, sino amor sabio que sabe dar lo que les hace bien a los chamacos. El mismo Dios, quien es infinito Amor, no responde a nuestras oraciones tontas, sino que sólo nos da lo que nos conviene, aun cuando desagradecidos no lo reconozcamos.

Podrías replicar que Dios está por encima del tiempo y tú no, que te tienes que repartir. Pero el que te repartas prudentemente no quiere decir que no te des todo.

En breve, el amor no tiene límites. Recordemos a san Pablo: “El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tienen en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.”

Entrégate, pues, de lleno a aquellos que amas, no sólo a tus hijos, sino inclusive a tus enemigos.

por Arturo Zárate Ruiz

 
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