Analisis.

Apoyanos con un clik1.

Di no a la pornografía. Un video impactador.



Get the Flash Player to see this player.

time2online Joomla Extensions: Simple Video Flash Player Module
Familia.
Los Celos En El Matrimonio. PDF Imprimir E-mail
Reflexiones - Familia.

Los Celos En El Matrimonio.

Autor:
Luis y Hannia Hernandez
Fuente:

Los celos son una manifestación de inmadurez, inseguridad y egoísmo!

Los celos son producidos por una actitud de sospecha permanente hacia el cónyuge. Se le conoce como el vicio de la “posesión” Podríamos definirlo como un estado emotivo ansioso que padece una persona y que se caracteriza por el miedo ante la posibilidad de perder lo que se posee-tiene. En el ámbito sentimental, es la desconfianza y sospecha permanentes en el otro que tiñen, y perjudican gravemente, la relación con la persona amada. La mayoría entendemos por celos ese confuso, paralizador y obsesivo sentimiento causado por el temor de que la persona depositaria de nuestro amor prefiera a otra en lugar de a nosotros.

Normalmente, quienes padecen preferentemente estos ataques de celos son personas muy centradas en sí mismas, En muchas situaciones de celos hay, más que amor o miedo a la soledad, otras causas: sentimientos de posesión del otro, de necesidad de controlarle, de inseguridad en uno mismo, de envidia hacia la mayor riqueza de la vida emocional del otro… etc.

Todos los seres humanos tenemos algún tipo de celo, pero aquí estamos hablando de esos celos que exceden la normalidad y ponen a la pareja en una posición de ofensa y conflicto. Este tipo de celos enfermizos, son frecuentemente consecuencia de una ausencia de identidad y de debilidad espiritual, que estimula las debilidades emocionales o carnales de las personas.

1 Corintios 3:3 porque aún sois carnales. En efecto, habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales y andáis como hombres?

Gálatas 5, 19-21  Manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lujuria, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, divisiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas. En cuanto a esto, os advierto, como ya os he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.

Cuando en una pareja surge el miedo a la separación, éste se manifiesta en forma de celos, de persecución al cónyuge en su hipotética infidelidad, controlándole y pretendiendo obligarle a que sea fiel. Cuanto más persigue a su pareja con celos, tanto más se siente impulsado el perseguido o perseguida a demostrar su autonomía, esforzándose en alejarse y no dejarse obligar. Y cuanto más lo hace, tanto más busca el celoso o celosa reclamarle como posesión propia y secuestrar su libertad de movimientos y de sentimientos.

El celoso exige entonces a su pareja la descripción pormenorizada de su supuesta aventura y en su mente se mezclan el miedo al ridículo, a estar en boca de todos, el sentir con dolor que la otra persona vale más, la pérdida de autoestima, un deseo morboso de información (circunstancias de la otra relación, quién es, dónde se ven, desde cuándo…..), un desmedido afán de control, un sentimiento de posesión exacerbado, la agresividad para con uno mismo… Vive la situación como si de una tortura se tratara e incluso con deseos de venganza, que van desde el encerrarse en el silencio hasta el drama que con tanta frecuencia describen las secciones de sucesos de los medios de comunicación.

SANTIAGO 3:15:17 No es esta la sabiduría que desciende de lo alto, sino que es terrenal, animal, diabólica, pues donde hay celos y rivalidad, allí hay perturbación y toda obra perversa. Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía.

Para vencer esa sensación de celos enfermizos, es imperativo, estrictamente necesario, fortalecer la vida espiritual, mediante una mayor exposición a la palabra de Dios, asistiendo a los servicios a la Iglesia, buscando apoyo profesional espiritual, asistiendo a eventos para matrimonios y tomando la decisión de trabajar con su problema de inmediato.

El cónyuge objeto de los celos del otro (a), puede ayudar, evitando toda forma posible de alimentar los celos de su cónyuge, afirmándolo (a) en amor y orando y bendiciéndole constantemente, ayudándole a buscar consejería para sanar esa “enfermedad” de los celos.

Si has sufrido o sufre de “celos”, pídele perdón a Dios primero y luego a tu cónyuge. Toma el valor para reconocer que has ofendido a tu cónyuge con celos excesivos, aun cuando haya habido alguna razón para ellos. Toma la decisión de perdonar a tu cónyuge. Toma la decisión de no juzgarle, de no criticarle, de no maltratarle en modo alguno.

Tu matrimonio y tu familia es el tesoro más valioso que Dios te ha dado. CUÍDALO!

 
No Asumas en el Matrimonio. PDF Imprimir E-mail
Reflexiones - Familia.

No Asumas en el Matrimonio.

Autor:
Luis y Hannia Fernandez
Fuente:

Asumir en el Matrimonio puede ser una práctica que genera muchos problemas. No asumas, asegúrate, con la actitud correcta!

Asumir es una práctica lamentablemente muy común entre los Matrimonios. Muchas veces asumimos que nuestro cónyuge está molesto(a) con nosotros por alguna señal que interpretamos incorrectamente. Esa mala interpretación puede producir un malestar en nosotros mismos, que a su vez transmitimos al cónyuge. Entonces rápidamente podemos pasar de estar bien, a estar enojados y sin saber realmente porque!

Esto pasa esencialmente por falta de una buena comunicación. Muchas veces nos ha pasado con mi esposa, que por ejemplo, le preparo un delicioso desayuno con arepas y huevo, pero ese día ella no quería tomar ese desayuno. Yo asumí que a ella le gustaba ese desayuno, porque unos días antes ella me había comentado que le había gustado mucho. Y en realidad si le gusta, pero ese día específico no quería tomar ese desayuno. Esto, puede producir un malestar en el cónyuge que está sirviendo y considerar al otro como grosero o mal agradecido. Pero no es así. Simplemente la otra persona ese día no se siente bien para tomar ese desayuno. Es algo que le puede pasar a cualquiera.

En el diario vivir, se presentan muchas oportunidades para asumir algo equivocado y generar un desacuerdo o un mal entendido. Lo peligroso es que si ese matrimonio está un poco débil en su relación, entonces se puede provocar un problema aun mayor y podrían terminar en una discusión agresiva que va a dañar aún más la relación.

Filipenses 4:8
[ En esto pensad ] Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

La enseñanza de este versículo bíblico, es precisamente que asumamos para bien y no para mal. En cada circunstancia con tu cónyuge, no asumas que tu cónyuge te está mintiendo, no asumas que tu cónyuge te quiere hacer daño, no asumas que tu cónyuge se está aprovechando de ti, no asumas que tu cónyuge no te ama o no quiere estar contigo. Piensa más bien en todas las cosas buenas de tu cónyuge; sus buenas acciones, sus demostraciones de cariño y amor, aunque hayan sido pocas. Piensa en los dones y talentos de tu cónyuge, en vez de en sus defectos.

Y si tienes dudas, no asumas lo malo. Busca un momento oportuno cuando los dos estén calmados y solos y ábrele tu corazón. Exprésale lo que sientes, sin reclamar ni asumir, ni juzgar a tu cónyuge. Simplemente déjale saber cómo te sientes con respecto a alguna situación que ha pasado. Esta conversación debe tener el propósito de fortalecer la relación, no de dañarla. Esta actitud debe convertirse en un hábito de vida en el matrimonio.

Colosenses 3:12
Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de bondad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia.

Es necesario también vestirse de humildad, de mansedumbre, de paciencia, para no presionar ni exasperar a tu cónyuge, sino que él o ella, pueda percibir una actitud en ti, que le va a permitir abrir también su corazón, reconocer los errores y pedir perdón para restaurar la relación. Cualquiera de nosotros que es confrontado(a) con una actitud de bondad, de humildad, de mansedumbre y de paciencia, de seguro vamos a reaccionar positivamente; y esa es precisamente la idea. Que podamos sentir la confianza de decir la verdad de lo que sentimos, sin correr el riesgo de ser juzgados, acusados y heridos.

Si has sido muy crítico(a) con tu cónyuge, si has asumido cosas negativas, o si has pensado negativamente de él o ella, reconócelo delante de Dios primero y luego reconócelo delante de tu cónyuge y pídele perdón específicamente por esa actitud. Pon en práctica el mandamiento de Colosenses 3, 12, se humilde y habla con tu cónyuge de este tema, con esa actitud de bondad, de mansedumbre y paciencia.

Tu matrimonio y tu familia es el tesoro más valioso que Dios te ha dado. CUÍDALO!

 
Viejos sí, pero no amargados. PDF Imprimir E-mail
Reflexiones - Familia.

Viejos sí, pero no amargados.

Autor:
Padre Marcelo Rivas Sánchez
Fuente: www.diosbendice.org

Todos necesitamos comprender que cada día es un comenzar a envejecer.

A cada rato estamos viendo y observando a personas que viven en una constante frustración. Por ejemplo: Maldicen porque son feos. Rabian porque le salen las canas y se les acaban las ganas. Reprochan las arrugas que las llaman marcas de años buenísimos. Murmuran en voz alta los dolores de huesos en la fastidiosa artritis. Sufren de calenteras cuando al despertar encuentran rollitos de pelo sobre la almohada. Tragan amargo y muy despacio cuando algo duro llega a su boca por falta de dentadura. Gritan consignas en contra de los jóvenes que desperdician la juventud que ellos tanto añoran...

Viejos sí, porque los años no pasan en vano. Viejos sí porque no son muchos años sino que se sufre de acumulación de días. Viejos sí, porque trotan y hacen ejercicios para mantenerse. Viejos sí, porque no le ponen años a su vida, sino vida a sus años. Viejos sí, porque saben aceptar las enfermedades de su edad y siendo conscientes la combaten con mayor rapidez y solvencia. Viejos sí, para seguir hablando de la historia y las tradiciones...

Todos necesitamos comprender que cada día es un comenzar a envejecer. Que cada cumpleaños más que una celebración, es un acercarse a los años del no retorno. Que no podemos consentir la mentira de negar la edad, de esconder la cédula y de olvidar la fecha de nacimiento. Que no podemos seguir sufriendo por la blancura o la caída paulatina del cabello. Que es natural que nuestra piel se arrugue, se manche y se vuelva escamosa. Que tenemos que ayudarnos con las ya conocidas poli vitaminas o las cremitas que suavizan, embellecen y esconden.

Envejecer es hoy en día un drama muy común en muchos de nosotros. Claro hay otros que tienen mayor suerte por no decir más real. Unos que tienen la posibilidad de recurrir a la cirugía estética, al estiramiento y a los implantes para sacar, meter, perfilar o recortar.

Mi madre solía decir que la vejez había que disimularla con buenas lecturas, tónicos capilares y sobre todo estar siempre de punto en blanco. Pero jamás le conocí una mala palabra o una queja contra los años. Aunque admiraba a María Felix, Libertad Lamarque, Sarita Montiel, Doris Wells, Amalia Pérez Díaz... Las cuales las llamaban las eternas jóvenes con mucha plata para tapar y embellecer. Jamás la noté amargada por los años, al contrario, celebraba la vida y esa vida la presentaba a todos con alegría y satisfacción. Además, masticaba chicle pues decía que al hacerlo le hacía recordar muchas cosas.

Pienso que un remedio infalible para sentirse joven es y debe ser la RISA. El buen humor es salud. No recuerdo cuantos músculos se necesitan para estar bravo y cuantos para sonreír, pero lo que sé que para reír son poquísimos. Ese estar bravo nos produce un envejecimiento prematuro que va muy unido a las preocupaciones. No solamente envejece la cara sino también el corazón. La risa libera. El humor relaja. La risa, no la carcajada, nos libera de los simulados problemas. Esa risa, que es desaprovechada por los amargados, es la mejor brillantina para la lindeza externa que tanto nos preocupa, sobre todo a las mujeres y si son coquetas mucho más. Además, esa risa, ausentes en muchos, es la mejor medicina y tónico para la vida interna. Cómo diría la doctora Gilda, esa excelente Pediatra: “riendo, los músculos trabajan regularmente, la digestión funciona plena, la presión arterial se mantendrá estable y el apetito aumentará”.

Conozco a muchos que les cuesta reír. A muchos que viven amargadamente porque se han peleado con la risa y hasta la han corrido del ambiente familiar produciendo grandes retrocesos para la solución de problemas. En estos días presencie un hecho muy particular. Llegué a una dependencia pública a solicitar un servicio. La persona encargada tenía una cara de perro que me provocó decirle el nombre del perro que mi abuelo le echó en la boca picante para que se pusiera más bravo de lo que era. Su nombre era “bestia”. ¡Qué cara! Y la mirada tenebrosa. NO sé, pero esa persona que atendía esa oficina, debía tener como un dolor muy agudo o estar pasando por una situación muy difícil que decidí venir otro día. ¿Sabe por qué? Porque lo feo y lo malo se contagia.

Una persona que no acepte su vejez camina con el plomo de unos zapatos apretados en la rabia de no aceptar el recorrido normal de la vida. No aceptar la vejez es no aceptar la realidad de un almanaque que no necesita que sus hojas sean arrancadas pues el mismo viento o simple brisa los hurta para ponerlos a volar en el tiempo.

Una oración que leí hace tiempo:

Señor déjame envejecer pero no me dejes de amar.

Señor deja que mi piel se arrugue, pero no me dejes de aceptarme como soy.

Señor deja que las enfermedades vengan, pero no me dejes sin fuerzas para combatirlas.

Señor deja que mi cuerpo se debilite, pero no me dejes temblando en la soledad.

Señor déjame reconocer mis pasos con los pies un poco cansados, pero que no se me olvide que en cada paso tu me llevas cargado en los brazos.

Hay un proverbio chino que dice que "el hombre que no sabe sonreír no puede abrir una tienda" y hay otro dicho que sugiere que "si alguien está tan cansado que no puede darte una sonrisa, lo mejor que puedes hacer es darle la tuya".

 
La devaluación del amor. PDF Imprimir E-mail
Usar puntuación: / 1
MaloBueno 
Reflexiones - Familia.

La devaluación del amor.

Autor:
Carolina López.
Fuente: mujernueva.org

El peso sufre una devaluación en estos días y mucha gente, con razón, está muy preocupada. Sin embargo, desde hace décadas, el amor ha sufrido una caída estrepitosa y poco o nada nos ha interesado.

La comprensión de su naturaleza es cada día más confusa pues en unos cuantos años,  pseudo ideologías como el permisivismo y el hedonismo nos han bombardeado -sobre todo a través de la televisión- de innumerables ideas e imágenes a las que llaman ´amor´, y que en realidad sonopuestas al verdadero amor.

El viejo eslogan de los años 60: "el amor es libre", ha tomado en el siglo 21 una fuerza tal que hoy muchos de los que dicen amar,  se refieren más bien aun sentimiento egoísta, a una pasión desequilibrada.

Y es que el defecto fundamental del amor libre no es que ponga al amor por encima de todo,  sino que no lo ponga.  Pone a la libertad individual por encima del amor.

"Te doy todo, menos mi libertad, que es lo que más aprecio.  La aprecio por encima de ti", dicen los diálogos de los programas y series más populares del momento.

¿Acaso no comprometerse es amor? ¿Será el amor como lo pintan en la pantalla, cuestión de ´química´ o complacencias inmediatas, fáciles y atractivas?

Le cuento que hace poco más de un año, un matrimonio de casi 40 años de casados sufrió una tragedia: El esposo tuvo que ser intervenido
quirúrgicamente por un derrame cerebral y a raíz de la operación quedó parapléjico.

Desde hace más de 12 meses el hombre se encuentra en silla de ruedas, alimentado por una sonda y sin poder hablar. Su esposa, desde entonces, permanece a su lado día y noche, atendiéndolo en todo momento, animándolo de palabra y con su espíritu de alegría. Ella no deja de hablarle, a pesar de no estar del todo segura si él la escucha. Y por si fuera poco,  recibe a los amigos y familiares que llegan a su casa con una gran sonrisa.  La sonrisa de una mujer que tiene bien claro que el amor conyugal se demuestra en las buenas y en las malas.

Quienes han ido a visitar a esta pareja suelen decir que Tere es el mejor testimonio de lo que es el amor incondicional y para siempre de los esposos.

Tristemente una de las causas que más ha devaluado la naturaleza del amor en estos tiempos es la promoción que se hace por todos lados del amor cualitativo.

De esa clase de amor que no ama a las personas en sí mismas, sino sus cualidades, e incluso sus pertenencias.

La característica de este supuesto amor es idealizar alguna cualidad física, profesional o del estatus de la persona.

Basta con echar un vistazo a cualquier serie de moda o revista del corazón para toparnos con ese culto desmedido al físico o al dinero.

¿Cuántos jóvenes a causa de los continuos mensajes de la televisión, revistas o canciones, hoy valoran más el tener que el ser?

Lo que la televisión no les dice a los jóvenes es que quienes se ´enamoran´ de una sola cualidad de la persona por lo general terminan su relación con la clásica expresión: "¡Se acabó el amor!". Y es que si perdemos el encanto por aquello que tanto se admiraba de la pareja ¿qué nos puede quedar?

¿Sabe usted? quizás nos puede quedar reflexionar en el verdadero amor. En esas cátedras de amor que hoy nos dan tantos matrimonios, como el de Tere y Fernando, que a pesar de los obstáculos, problemas o enfermedad de alguno de los cónyuges su amor no solo permanece sino se fortalece cada día más.

Tal vez no está demás, en estas épocas en donde los mensajes de lo que es el amor son cada día más confusos y apartados de su naturaleza, meditar en el amor real,  el que nace de la voluntad, el que no se estanca en el puro sentimentalismo.

El caso es que mientras la caída del peso tiene preocupados a muchos en estos días, la caída del amor parece no interesarnos.

No está mal preocuparnos por la estabilidad de nuestra moneda, eso mejora una parte de nuestra vida.  Pero mucho más nos conviene revalorar el amor verdadero, el sólido, el incondicional, el que es para siempre, pues eso edifica y estabiliza todo nuestro ser. Y además, contagia a otras parejas a seguirlo.

 
<< Inicio < Prev 11 12 13 14 15 Próximo > Fin >>

Página 15 de 15

Busca un tema de tu interes:

Encuesta

Te gusta el nuevo site