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Familia.
¿Es importante la virginidad? PDF Imprimir E-mail
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Reflexiones - Familia.

¿Es importante la virginidad?

Autor:
Germán Sánchez Griese
Fuente:

Hoy vamos a tratar un tema que es muy discutido... Todo el mundo opina sobre la virginidad. Desde los más viejos hasta los más chicos, todos tienen su concepto y su idea sobre la virginidad. Fíjate en las telenovelas: el rápido intercambio de galanes y galanas y la facilidad con que unos van a la cama de otros, nos dejan ciertos modelos de vida que vale la pena analizar. Porque luego salen algunos medio imbéciles, diciéndote que eso de la virginidad es de la época de los dinosaurios tipo "Jurassic Park" y otros, no menos imbéciles, te dicen que la virginidad es únicamente importante para que no contraigas ninguna enfermedad sidosa.

¿Qué tan importante es la virginidad? Todo depende de la idea que tengas de la sexualidad. Por aquí deberíamos haber empezado. Porque si eres de los que piensas que la virginidad no es más que no tener relaciones sexuales antes del matrimonio... pues entonces si que te me has quedado con las ideas de la Edad de Piedra. ¿Sabes por qué? Porque la virginidad está muy relacionada con la sexualidad y la sexualidad no es una cuestión de piel, de sentir, de “feeling”. La sexualidad es una cuestión que envuelve todo tu cuerpo: tu mente, tu manera de pensar, tus energías, el espacio que te rodea, tu tiempo. Sexualidad es... la manera en que eres hombre o la manera en que eres mujer. Porque tú no actúas únicamente con tu cuerpo. Actúas con todo tu ser. Somos hombres y mujeres con todas las facultades de nuestro ser y no únicamente con nuestro cuerpo, con nuestros órganos sexuales.

Muchos piensan que la sexualidad se reduce nada más al uso de los órganos sexuales. Para estas personas la sexualidad se reduce a fenómenos físicos: lo que ves con tu cuerpo, lo que sientes con tu cuerpo, las reacciones que experimentas con tu cuerpo. Pero, ¿de verdad no te das cuenta que la sexualidad no se reduce únicamente al cuerpo? Te pongo un ejemplo: qué distinto piensan las chicas de los chicos después de ver una película... por ejemplo “El Señor de los Anillos”. Los chicos se fijan más en la aventura, las chicas en el cariño, en el sentimiento, hasta en la ropa que llevaban los personajes. ¿Quién hace las diferencias? Es la sexualidad que invade todas las esferas de la persona.

Si reduces la virginidad a no tener únicamente relaciones sexuales antes del matrimonio, entonces debes de preguntarte mejor qué piensas de la sexualidad. ¿Qué sentido tiene llegar al matrimonio con un cuerpo digamos límpio cuando por tu mente, por tus ojos y por todos tus sentidos has fomentado emociones, pensamientos y deseos que van más allá de las relaciones sexuales. Me entiendes lo que quiero decir, ¿nooo?

La pura realidad: la virginidad no es únicamente no tener relaciones sexuales antes del matrimonio. LA VIRGINIDAD ES... un estilo de vida, un modo de vida que se vive con todo lo que somos, con el cuerpo, por supuesto, pero también con las ideas, con la mente, con los pensamientos, con los recuerdos y con las energías puestas en el futuro. Un estilo de vivir tu sexualidad.

Ahora te toca a ti responder, ¿qué importancia le das a tu sexualidad? Toda, ¿no es verdad? ¿Cómo quieres vivir esa sexualidad? ¿Reduciéndola simplemente al nivel de los impulsos, de los sentimientos, de las pasiones? ¿O elevándote un poco más del nivel de los animales?

UNA VERDADERA SEXUALIDAD, requiere muchos kilos de fuerza de voluntad para no dejarse llevar simplemente de lo que sentimos. Eso se lo puedes dejar a los animales, a las bestias (aunque hay cada cuate que bien podría caer en la categoría de “bestia humana”) que no tienen la capacidad de superar sus instintos, sus pasiones.

Tu puedes encauzar tu sexualidad para algo más que unos sentimientos. La debes encauzar para ser más hombre y más mujer en una forma completa, integral, esto es con todo tu cuerpo, con toda tu mente y con todo tu ser de persona. Entonces la virginidad se convertirá en algo importante, porque será la manifestación externa de algo que vives en tu interior: usar las facultades sexuales de acuerdo a tu razón, no de acuerdo a la moda, a tus sentimientos o a los que otros piensan o viven.

 
La Familia Ejército. PDF Imprimir E-mail
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Reflexiones - Familia.

La Familia Ejército.

Fuente:
Catholic.net 
Autor: Luis F. Velásquez G

Esta familia esta basada en la disciplina castrense. Muchos piensan que lo importante en la vida es la disciplina y por lo tanto adoptan este modelo de familia. Como una consecuencia de esto, los personajes de esta familia tienen comportamientos muy militares, así por ejemplo: el padre es todo un general y la madre una coronela. Son duros como todo buen militar. No hay duda, en esta familia se cumplen órdenes. La levantada es a las cinco de la mañana después de un toque de clarín. Hay un buen rato de gimnasia, todo es marchando, todo es con una fila y en orden y sin chistar. 

Los que vieron en cine la historia de la familia Trapp podrán hacerse una mejor idea. Esa película musical fue muy famosa: se conoció como La Novicia Rebelde o The Sound of Music. 

La disciplina.

Está muy bien la disciplina, es algo positivo y que hace mucha falta y más en este país en donde hay tanta flojera, en donde todos parecemos estar hechos de plastilina. No es criticable desde ningún punto de vista la disciplina, pero debe tener ese toque familiar en donde unos padres enseñan a unos hijos a ser hombres y mujeres civiles en su gran mayoría. Esta disciplina debe llevar algunos ingredientes que no son, ni deben ser, de lo que más se encuentra en un cuartel, flexibilidad y cariño. 

Sería un desorden encontrar a un coronel repartiendo teteros a sus soldados y no duraría mucho quien hiciera eso en el cuartel. Es entendible que un militar lo haga en su casa y que ese hombre duro tenga cariño y amor a su esposa y a sus hijos. Recuerdo uno que llegó a ser ministro de Defensa y se derretía con los cariños de su pequeña hija quien, a pesar de su reciedumbre, lo manejaba con el dedo meñique. Este era un hombre a quien respetaban los soldados y lo respetaban por su condiciones profesionales. 

Sigamos... La disciplina es buena pero no todos respondemos a órdenes del tipo militar. Muchos hijos entienden más con un beso o un abrazo. Hay otros que sí necesitan tranca y que sí se les puede aplicar el duro sistema militar. 

Las normas familiares.


Toda organización debe tener unas normas mínimas de comportamiento, debe haber una estructura que permita a los miembros de esa organización entender cómo se debe funcionar para que no existan inconvenientes que impidan el buen funcionamiento de la organización. 

Las normas deben incluir los horarios que se tienen para una vida familiar normal, a que horas son las comidas, horas máximas de entrada a la casa, que permisos no se dan por ningún motivo etc. Ellas también están en muchas casas acompañadas por los encargos. Estos son, las diferentes tareas que todos los de la casa hacen y con ello prestan un servicio a los demás. 

Hay normas en la familia tipo ejército familia y esto es muy bueno pues para poder progresar debe haber una organización. Así cómo en el mundo empresarial debe haber claridad de una misión y se debe tener una visión, también en lo personal son necesarias la visión y la misión. 

Recordar las diferencias.


Pero de nuevo, lo que es necesario en el cuartel, no necesariamente es bueno o se debe aplicar igual en una casa normal y corriente. En un buen hogar debe existir ese trato personal, no uniformado, para cada uno de esos seres irrepetibles que lo conforman. La ropa no debe ser igual, en el ejército si debe serlo. En el hogar debe existir la posibilidad de que los hijos aprendan a tomar decisiones y el primer campo en donde pueden hacerlo sin que eso produzca traumatismos es con la forma que cada quien tenga de vestirse, dentro de lo normal. La forma de vestirse es parte de la individualidad y hace parte de la personalidad. 

La obediencia.

En la familia tipo ejército, normalmente se obedece por miedo y esto no está bien pues los hijos deben obedecer por un proceso de liderazgo, por que se dan cuenta que se les dice lo que es conveniente para ellos; se obedece por prestigio, por que el papá y la mamá dan ejemplo de lo que ordenan. Un papá complicado con la comida no puede esperar que el hijo no lo sea. Lo mismo un papá que no sea sobrio difícilmente puede pedirle a un hijo que lo sea. Normalmente los vicios se inducen con el ejemplo así como también las virtudes lo hacen. 

La obediencia es fruto de la autoridad y esta tiene algunos componentes, y uno de esos componentes es el prestigio. Este prestigio es el resultado de un esfuerzo de muchos años para alcanzar alguna meta no importa que no se llegue, pero los hijos siempre están analizando, consciente o inconscientemente, están “midiéndole el aceite” a sus padres, a su comportamiento y a su lucha personal, a su coherencia entre lo que piensa, dice y hace. Y ahí sale otra de las condiciones necesarias para poder gobernar: la coherencia. Se necesita primero ser pensante y tener claridad, y saber mostrar el camino debido. Uno de los defectos que ataca esta coherencia es el comportamiento esquizofrénico. 

Esquizofrenia 

El comportamiento esquizofrénico es importante conocerlo y desterrarlo. “Creo una cosa, digo otra cosa y hago otra cosa“. “Enseño, pero no vivo lo que enseño“; “exijo, pero ni yo lo cumplo“. Es importante que se diga lo que se piensa y que se haga lo que se dice, en forma coherente y que además se sepa pasar del deseo al hecho. 

Nos quedamos en decretos y... buscamos la trampa para burlar la ley. No se actúa en conciencia, pues eso incomoda y más bien se actúa en derecho aunque la ley de turno sea una ley torcida. Hacemos que la conciencia se duerma y que no moleste. 

Visión y misión

Antes hablábamos de la visión y la misión. Los papás no podemos darle a los hijos una visión y una misión para la vida si nosotros no la tenemos. Sin visión de futuro y sin misión no se llega a ninguna parte. Es fundamental saber para qué estamos en este mundo y que aspiramos a ser en el corto, mediano y largo plazo. Todos los caminos son malos cuando no se sabe cual es la meta. 

Se necesita tener criterios claros y estos criterios son el resultado de conocer bien unos principios que se han aceptado y que se han valorado y como consecuencia se han convertido en valores pues valen realmente. 

...Sigamos con la obediencia

Las órdenes dependen también de un proceso de comunicación, si este falla la orden nunca será acatada. Cuando uno da una orden debe cerciorarse que esa orden fue entendida, por lo tanto hay que preguntarle al otro qué fue lo que entendió. Esto sirve además para hacer más firme y racional la orden no fruto del desespero o de la ofuscación. 

En este punto vemos la importancia de la paciencia y la serenidad. Los que nos obedecen deben, en lo posible, entender los motivos por los cuales se da una orden y comprenderla completamente. Cuando se tiene prestigio se gana confianza y muchas veces los hijos hacen caso aunque no entiendan el porqué de la orden por confianza en aquel que les dio la orden. 

En las diferentes edades de los hijos la forma de recibir órdenes y de hacer caso son diferentes. Los más pequeños abren los ojos y en cierta forma “oyen” por los ojos, es decir que lo que han visto en nosotros muy fácilmente lo aceptan y por eso es tan importante el ejemplo. También, cuando están pequeños entienden “por la nalga” es decir que con una palmadita entienden lo que uno les pide y hacen caso. En la medida que vayan creciendo, que sean más cerebrales hay que darles razones. A los hijos no hay que pedirles que le obedezcan a uno “por que yo soy su papá”, hay que explicar más. Así se van formando los criterios que es lo que debe acompañar a los hijos luego cuando ya sepan volar y emigren de la casa. Uno no podrá estar siempre con ellos dándoles órdenes ni supervisándoles. 

Esta etapa es la apropiada para ir explicando y fundamentando principios, el código de comportamiento se va haciendo desde estos primeros años y por eso es tan importante gastarles tiempo para que aprendan qué es lo bueno y que es lo malo, el cómo deben obrar para ser gente de bien. También los buenos modales se empiezan a aprender en estas primeras etapas. 

En la “familia - ejercito” el coronel le obedece al general y el soldado le obedece al coronel y se hace caso sin más. En una familia es diferente. 

Hay valores militares como son: disciplina, orden, reciedumbre que son puntos muy positivos de la vida militar y que son importantes para nosotros y nuestros hijos pero como todas las virtudes, deben siempre estar acompañadas por el trato amable y cariñoso. Si nuestros hijos no aprenden a ser cariñosos en el hogar ¿donde lo van a aprender? 

Definitivamente se obedece en esta caricatura que hemos llamado “familia - ejercito“. Hay un sistema de espionaje y unos acusan a los otros, aparecen los sapos, las presiones y los sobornos ( te quito el castigo si dices quién rompió el vidrio) para que canten los culpables y luego viene los castigos.... Los castigos son ejemplares... Por cosas pequeñas vienen castigos a veces exagerados. 

Un poco de historia


Me contaba mi papá cómo eran las familias de su época y realmente les tocó una infancia muy dura a ellos y a los de su generación. En primer lugar eran familias muy numerosas, en el caso de mi papá eran 29 hijos. Mi abuelo enviudó y se volvió a casar con una señora, mi abuela paterna, con el mismo nombre y el mismo apellido que la primera señora de mi abuelo,... era inteligente y previsivo mi abuelo, nunca se equivocó al llamar a mi abuela por su real nombre. 

A mi papá le toco que una de sus hermanas mayores lo criara, era su nana y por eso yo le veía cierto cariño especial por una de ellas, de mis tías mayores. 

Me contaba, una vez, que a ellos y a los hijos de otras familias, los castigaban una vez por semana por lo que hubieran hecho mal o lo que fueran a hacer mal o lo que hubieran pensado hacer mal. Duro, muy duro pero esa generación fue la que le dio más empuje a Antioquia. Muchachos campesinos, hijos de campesinos que se educaron y fueron profesionales he hicieron mucho de lo que hoy es mi tierra. En época de vacaciones los dejaban dormir hasta tarde, dos días, hasta las 7 de la mañana. Después de esos dos días a levantarse a las cinco de la mañana a trabajar con los peones de la finca a ordeñar las vacas y a pastorear el ganado y a todas las labores del campo. Hoy los muchachos tienen horario de mariachi, se acuestan a las 2 de la mañana y se levantan a las 10 AM. 

Uno de mis tíos, una vez, le dijo al abuelo que no quería seguir estudiando. El abuelo le dijo que bueno. Lo puso a trabajar y sus “ganas” de no trabajar no le duraron más de tres días. 

Definitivamente había autoridad; dura, pero la había. Cuando hay autoridad hay tranquilidad, en mi tierra dicen que tranquilidad viene de tranca. Sobra la explicación. 

Continuamos... 

En la familia ejército, los hijos se defienden de estos castigos y muchas veces se llegan a tener batallas campales en donde la madre los defiende pues deja a un lado el ser coronela y sale a flote el cariño materno. 

Las comunicaciones de familia 

Antes del castigo ha habido una abundancia “de escasez” de diálogo, hay poco diálogo en este tipo de familia y mucha arenga. No hay comunicación. La imagen del padre está elevada y lejana y hay un respeto reverencial y de miedo hacia él. Por esa distancia existe otro punto: no se comparte casi entre padre e hijos y se crea como una separación de diálogo, entre los del estado mayor por un lado y entre los de la tropa por otro lado. 

Este distanciamiento hay que evitarlo, el papá y la mamá deben ser los seres más cercanos para los hijos. Tristemente para muchos muchachos es más cercano su amigo de la casa de enseguida o el papá de su amigo. Si no existe un conducto de comunicación, un canal abierto al diálogo no se podrá ayudar cuando el muchacho o la niña lo necesiten. Este canal debe estar abierto 24 horas, 365 días al año y si el hijo no pregunta hay que inducirle las preguntas pertinentes en cada caso. 

A los hijos hay que conversarles, hay que darles cuerda para que ellos hablen y seguro lo harán cuando se sientan en confianza. La confianza se gana con una vida coherente en donde se muestre a los hijos que a pesar de que los padres tenemos defectos luchamos por hacer las cosas bien. Para que exista esta comunicación, además, hay que tener una base de principios comunes y una disponibilidad de las personas que se van a comunicar. Cuando no existen esos padres cercanos los hijos parecen mudos, su vocabulario es mínimo y de palabras cariñosas, ni la muestra. 

Valoro mucho a los militares pues son personas con grandes virtudes humanas y esas virtudes son la base de las virtudes sobrenaturales. Lo único es que siempre hay de distinguir entre batallón y hogar y aun los militares que son recios, fuertes, duros, etc. en su trabajo tienen que ser suaves, cariñosos, pacientes, etc. en su casa. 

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Los Celos En El Matrimonio. PDF Imprimir E-mail
Reflexiones - Familia.

Los Celos En El Matrimonio.

Autor:
Luis y Hannia Hernandez
Fuente:

Los celos son una manifestación de inmadurez, inseguridad y egoísmo!

Los celos son producidos por una actitud de sospecha permanente hacia el cónyuge. Se le conoce como el vicio de la “posesión” Podríamos definirlo como un estado emotivo ansioso que padece una persona y que se caracteriza por el miedo ante la posibilidad de perder lo que se posee-tiene. En el ámbito sentimental, es la desconfianza y sospecha permanentes en el otro que tiñen, y perjudican gravemente, la relación con la persona amada. La mayoría entendemos por celos ese confuso, paralizador y obsesivo sentimiento causado por el temor de que la persona depositaria de nuestro amor prefiera a otra en lugar de a nosotros.

Normalmente, quienes padecen preferentemente estos ataques de celos son personas muy centradas en sí mismas, En muchas situaciones de celos hay, más que amor o miedo a la soledad, otras causas: sentimientos de posesión del otro, de necesidad de controlarle, de inseguridad en uno mismo, de envidia hacia la mayor riqueza de la vida emocional del otro… etc.

Todos los seres humanos tenemos algún tipo de celo, pero aquí estamos hablando de esos celos que exceden la normalidad y ponen a la pareja en una posición de ofensa y conflicto. Este tipo de celos enfermizos, son frecuentemente consecuencia de una ausencia de identidad y de debilidad espiritual, que estimula las debilidades emocionales o carnales de las personas.

1 Corintios 3:3 porque aún sois carnales. En efecto, habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales y andáis como hombres?

Gálatas 5, 19-21  Manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lujuria, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, divisiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas. En cuanto a esto, os advierto, como ya os he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.

Cuando en una pareja surge el miedo a la separación, éste se manifiesta en forma de celos, de persecución al cónyuge en su hipotética infidelidad, controlándole y pretendiendo obligarle a que sea fiel. Cuanto más persigue a su pareja con celos, tanto más se siente impulsado el perseguido o perseguida a demostrar su autonomía, esforzándose en alejarse y no dejarse obligar. Y cuanto más lo hace, tanto más busca el celoso o celosa reclamarle como posesión propia y secuestrar su libertad de movimientos y de sentimientos.

El celoso exige entonces a su pareja la descripción pormenorizada de su supuesta aventura y en su mente se mezclan el miedo al ridículo, a estar en boca de todos, el sentir con dolor que la otra persona vale más, la pérdida de autoestima, un deseo morboso de información (circunstancias de la otra relación, quién es, dónde se ven, desde cuándo…..), un desmedido afán de control, un sentimiento de posesión exacerbado, la agresividad para con uno mismo… Vive la situación como si de una tortura se tratara e incluso con deseos de venganza, que van desde el encerrarse en el silencio hasta el drama que con tanta frecuencia describen las secciones de sucesos de los medios de comunicación.

SANTIAGO 3:15:17 No es esta la sabiduría que desciende de lo alto, sino que es terrenal, animal, diabólica, pues donde hay celos y rivalidad, allí hay perturbación y toda obra perversa. Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía.

Para vencer esa sensación de celos enfermizos, es imperativo, estrictamente necesario, fortalecer la vida espiritual, mediante una mayor exposición a la palabra de Dios, asistiendo a los servicios a la Iglesia, buscando apoyo profesional espiritual, asistiendo a eventos para matrimonios y tomando la decisión de trabajar con su problema de inmediato.

El cónyuge objeto de los celos del otro (a), puede ayudar, evitando toda forma posible de alimentar los celos de su cónyuge, afirmándolo (a) en amor y orando y bendiciéndole constantemente, ayudándole a buscar consejería para sanar esa “enfermedad” de los celos.

Si has sufrido o sufre de “celos”, pídele perdón a Dios primero y luego a tu cónyuge. Toma el valor para reconocer que has ofendido a tu cónyuge con celos excesivos, aun cuando haya habido alguna razón para ellos. Toma la decisión de perdonar a tu cónyuge. Toma la decisión de no juzgarle, de no criticarle, de no maltratarle en modo alguno.

Tu matrimonio y tu familia es el tesoro más valioso que Dios te ha dado. CUÍDALO!

 
No Asumas en el Matrimonio. PDF Imprimir E-mail
Reflexiones - Familia.

No Asumas en el Matrimonio.

Autor:
Luis y Hannia Fernandez
Fuente:

Asumir en el Matrimonio puede ser una práctica que genera muchos problemas. No asumas, asegúrate, con la actitud correcta!

Asumir es una práctica lamentablemente muy común entre los Matrimonios. Muchas veces asumimos que nuestro cónyuge está molesto(a) con nosotros por alguna señal que interpretamos incorrectamente. Esa mala interpretación puede producir un malestar en nosotros mismos, que a su vez transmitimos al cónyuge. Entonces rápidamente podemos pasar de estar bien, a estar enojados y sin saber realmente porque!

Esto pasa esencialmente por falta de una buena comunicación. Muchas veces nos ha pasado con mi esposa, que por ejemplo, le preparo un delicioso desayuno con arepas y huevo, pero ese día ella no quería tomar ese desayuno. Yo asumí que a ella le gustaba ese desayuno, porque unos días antes ella me había comentado que le había gustado mucho. Y en realidad si le gusta, pero ese día específico no quería tomar ese desayuno. Esto, puede producir un malestar en el cónyuge que está sirviendo y considerar al otro como grosero o mal agradecido. Pero no es así. Simplemente la otra persona ese día no se siente bien para tomar ese desayuno. Es algo que le puede pasar a cualquiera.

En el diario vivir, se presentan muchas oportunidades para asumir algo equivocado y generar un desacuerdo o un mal entendido. Lo peligroso es que si ese matrimonio está un poco débil en su relación, entonces se puede provocar un problema aun mayor y podrían terminar en una discusión agresiva que va a dañar aún más la relación.

Filipenses 4:8
[ En esto pensad ] Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

La enseñanza de este versículo bíblico, es precisamente que asumamos para bien y no para mal. En cada circunstancia con tu cónyuge, no asumas que tu cónyuge te está mintiendo, no asumas que tu cónyuge te quiere hacer daño, no asumas que tu cónyuge se está aprovechando de ti, no asumas que tu cónyuge no te ama o no quiere estar contigo. Piensa más bien en todas las cosas buenas de tu cónyuge; sus buenas acciones, sus demostraciones de cariño y amor, aunque hayan sido pocas. Piensa en los dones y talentos de tu cónyuge, en vez de en sus defectos.

Y si tienes dudas, no asumas lo malo. Busca un momento oportuno cuando los dos estén calmados y solos y ábrele tu corazón. Exprésale lo que sientes, sin reclamar ni asumir, ni juzgar a tu cónyuge. Simplemente déjale saber cómo te sientes con respecto a alguna situación que ha pasado. Esta conversación debe tener el propósito de fortalecer la relación, no de dañarla. Esta actitud debe convertirse en un hábito de vida en el matrimonio.

Colosenses 3:12
Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de bondad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia.

Es necesario también vestirse de humildad, de mansedumbre, de paciencia, para no presionar ni exasperar a tu cónyuge, sino que él o ella, pueda percibir una actitud en ti, que le va a permitir abrir también su corazón, reconocer los errores y pedir perdón para restaurar la relación. Cualquiera de nosotros que es confrontado(a) con una actitud de bondad, de humildad, de mansedumbre y de paciencia, de seguro vamos a reaccionar positivamente; y esa es precisamente la idea. Que podamos sentir la confianza de decir la verdad de lo que sentimos, sin correr el riesgo de ser juzgados, acusados y heridos.

Si has sido muy crítico(a) con tu cónyuge, si has asumido cosas negativas, o si has pensado negativamente de él o ella, reconócelo delante de Dios primero y luego reconócelo delante de tu cónyuge y pídele perdón específicamente por esa actitud. Pon en práctica el mandamiento de Colosenses 3, 12, se humilde y habla con tu cónyuge de este tema, con esa actitud de bondad, de mansedumbre y paciencia.

Tu matrimonio y tu familia es el tesoro más valioso que Dios te ha dado. CUÍDALO!

 
Viejos sí, pero no amargados. PDF Imprimir E-mail
Reflexiones - Familia.

Viejos sí, pero no amargados.

Autor:
Padre Marcelo Rivas Sánchez
Fuente: www.diosbendice.org

Todos necesitamos comprender que cada día es un comenzar a envejecer.

A cada rato estamos viendo y observando a personas que viven en una constante frustración. Por ejemplo: Maldicen porque son feos. Rabian porque le salen las canas y se les acaban las ganas. Reprochan las arrugas que las llaman marcas de años buenísimos. Murmuran en voz alta los dolores de huesos en la fastidiosa artritis. Sufren de calenteras cuando al despertar encuentran rollitos de pelo sobre la almohada. Tragan amargo y muy despacio cuando algo duro llega a su boca por falta de dentadura. Gritan consignas en contra de los jóvenes que desperdician la juventud que ellos tanto añoran...

Viejos sí, porque los años no pasan en vano. Viejos sí porque no son muchos años sino que se sufre de acumulación de días. Viejos sí, porque trotan y hacen ejercicios para mantenerse. Viejos sí, porque no le ponen años a su vida, sino vida a sus años. Viejos sí, porque saben aceptar las enfermedades de su edad y siendo conscientes la combaten con mayor rapidez y solvencia. Viejos sí, para seguir hablando de la historia y las tradiciones...

Todos necesitamos comprender que cada día es un comenzar a envejecer. Que cada cumpleaños más que una celebración, es un acercarse a los años del no retorno. Que no podemos consentir la mentira de negar la edad, de esconder la cédula y de olvidar la fecha de nacimiento. Que no podemos seguir sufriendo por la blancura o la caída paulatina del cabello. Que es natural que nuestra piel se arrugue, se manche y se vuelva escamosa. Que tenemos que ayudarnos con las ya conocidas poli vitaminas o las cremitas que suavizan, embellecen y esconden.

Envejecer es hoy en día un drama muy común en muchos de nosotros. Claro hay otros que tienen mayor suerte por no decir más real. Unos que tienen la posibilidad de recurrir a la cirugía estética, al estiramiento y a los implantes para sacar, meter, perfilar o recortar.

Mi madre solía decir que la vejez había que disimularla con buenas lecturas, tónicos capilares y sobre todo estar siempre de punto en blanco. Pero jamás le conocí una mala palabra o una queja contra los años. Aunque admiraba a María Felix, Libertad Lamarque, Sarita Montiel, Doris Wells, Amalia Pérez Díaz... Las cuales las llamaban las eternas jóvenes con mucha plata para tapar y embellecer. Jamás la noté amargada por los años, al contrario, celebraba la vida y esa vida la presentaba a todos con alegría y satisfacción. Además, masticaba chicle pues decía que al hacerlo le hacía recordar muchas cosas.

Pienso que un remedio infalible para sentirse joven es y debe ser la RISA. El buen humor es salud. No recuerdo cuantos músculos se necesitan para estar bravo y cuantos para sonreír, pero lo que sé que para reír son poquísimos. Ese estar bravo nos produce un envejecimiento prematuro que va muy unido a las preocupaciones. No solamente envejece la cara sino también el corazón. La risa libera. El humor relaja. La risa, no la carcajada, nos libera de los simulados problemas. Esa risa, que es desaprovechada por los amargados, es la mejor brillantina para la lindeza externa que tanto nos preocupa, sobre todo a las mujeres y si son coquetas mucho más. Además, esa risa, ausentes en muchos, es la mejor medicina y tónico para la vida interna. Cómo diría la doctora Gilda, esa excelente Pediatra: “riendo, los músculos trabajan regularmente, la digestión funciona plena, la presión arterial se mantendrá estable y el apetito aumentará”.

Conozco a muchos que les cuesta reír. A muchos que viven amargadamente porque se han peleado con la risa y hasta la han corrido del ambiente familiar produciendo grandes retrocesos para la solución de problemas. En estos días presencie un hecho muy particular. Llegué a una dependencia pública a solicitar un servicio. La persona encargada tenía una cara de perro que me provocó decirle el nombre del perro que mi abuelo le echó en la boca picante para que se pusiera más bravo de lo que era. Su nombre era “bestia”. ¡Qué cara! Y la mirada tenebrosa. NO sé, pero esa persona que atendía esa oficina, debía tener como un dolor muy agudo o estar pasando por una situación muy difícil que decidí venir otro día. ¿Sabe por qué? Porque lo feo y lo malo se contagia.

Una persona que no acepte su vejez camina con el plomo de unos zapatos apretados en la rabia de no aceptar el recorrido normal de la vida. No aceptar la vejez es no aceptar la realidad de un almanaque que no necesita que sus hojas sean arrancadas pues el mismo viento o simple brisa los hurta para ponerlos a volar en el tiempo.

Una oración que leí hace tiempo:

Señor déjame envejecer pero no me dejes de amar.

Señor deja que mi piel se arrugue, pero no me dejes de aceptarme como soy.

Señor deja que las enfermedades vengan, pero no me dejes sin fuerzas para combatirlas.

Señor deja que mi cuerpo se debilite, pero no me dejes temblando en la soledad.

Señor déjame reconocer mis pasos con los pies un poco cansados, pero que no se me olvide que en cada paso tu me llevas cargado en los brazos.

Hay un proverbio chino que dice que "el hombre que no sabe sonreír no puede abrir una tienda" y hay otro dicho que sugiere que "si alguien está tan cansado que no puede darte una sonrisa, lo mejor que puedes hacer es darle la tuya".

 
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