Analisis.

Apoyanos con un clik1.

Di no a la pornografía. Un video impactador.



Get the Flash Player to see this player.

time2online Joomla Extensions: Simple Video Flash Player Module
Familia.
La familia, cuna de televidentes. PDF Imprimir E-mail
Reflexiones - Familia.


La familia, cuna de televidentes.

Autor:
Carmen de Andrés
Fuente: sontushijos.org

Un buen telespectador no nace, sino que se hace

Para ser un telespectador formado, selectivo y crítico no basta con ver la televisión. Hay que aprender a ver televisión de calidad y formarnos sobre este medio con criterio. Este criterio no se adquiere en la primera infancia, sino que se va adquiriendo a través de los años. Esto no es posible sin la colaboración de la familia.

Los padres tenemos que ser conscientes de la importancia de formar a nuestros hijos en este apartado y esforzarnos por conseguirlo, creando un ambiente propicio para convertir esta actividad de ocio en una ocasión para formarnos en valores.

El interés por la televisión comienza en casa, junto a los padres. La familia tiene un lugar insustituible en la formación televisiva del niño. Los niños creen en lo que ven creer a los adultos que les rodean, y van creciendo con imágenes familiares, con valores que les van transmitiendo los mayores.

Veríamos mejor la televisión si …

El niño vive en un entorno audiovisual que puede ser determinante en su formación y hay que enseñarle a utilizar el enorme potencial que tiene la televisión para su educación y entretenimiento.
La catedrática de Tª de la Comunicación de la Universidad Pontificia de Salamanca, Rosa Pinto, nos da una serie de consejos agrupados en 6 cuestiones (quién, qué, cómo, dónde, cuándo y porqué):

1.- Quién

1.1.- Los padres tienen que preocuparse de los programas de televisión que se ven en su hogar. Echarle la culpa al aparato de televisión es la respuesta más fácil y cómoda.

1.2.- Los padres deben acompañar a los niños en el visionado de los programas de televisión. Esto facilitará a los progenitores el conocimiento de los efectos que determinados programas tienen en sus hijos.

1.3.- Los padres han de informarse del contenido de los programas audiovisuales con anterioridad al visionado de éstos.

1.4.- La familia debe estructurar su tiempo de ocio con diferentes actividades alternativas a la televisión, videojuegos, ordenador, etc.

1.5.- Los padres han de ser críticos con aquellos programas infantiles que no respeten los valores y derechos de los niños.

1.6.- Los padres tienen que resaltar y apoyar aquellos programas que, con dignidad y profesionalidad, favorecen lo mejor del ser humano desde una ética y una responsabilidad que tiene como objetivo atender y responder a las auténticas necesidades de la sociedad.

2.- Qué

2.1.- Los padres tienen que enseñar a ver programas de televisión y nunca a ver televisión.

2.2.- La familia ha de orientar a los niños hacia la conducta ejemplar de personajes reales mejor que héroes inexistentes o imaginarios. De estos últimos habrá que extraer lo mejor y contrastarlo con ejemplos de la vida cotidiana.

2.3.- Los progenitores tienen que presentar a los más jóvenes aquellos programas que muestren contenidos relacionados con el ocio, la cultura, la naturaleza, etc., evitando aquellos insustanciales o superficiales.

2.4.- Los padres han de saber que, en muchas ocasiones, los llamados programas infantiles y/o dibujos animados no son tan infantiles.

2.5.- Los más jóvenes no pueden ver bajo su capricho, aunque sea acompañados, cualquier espacio de la parrilla de televisión.

2.6.- Los padres tiene que trasmitir en primer lugar los valores morales en la familia y, posteriormente, ésta debe contrastar y comprobar estos valores en los contenidos mediáticos.

2.7.- La familia debe compartir con sus miembros la cultura de la imagen, pero ésta debe ampliarse a otros ámbitos: cine, fotografía, exposiciones, etc.

2.8.- La familia tiene que dedicar su tiempo a programas de televisión de calidad y evitar aquellos espacios que sólo sirven para perderlo.

La televisión es un medio de entretenimiento pero no tiene que ser éste de pésima calidad.

2.9.- Los padres han de tratar de equilibrar los contenidos que seleccionen para ver en compañía de los niños y jóvenes.

3.- Cómo

3.1.- La televisión tiene encenderse cuando se desea ver algún programa en concreto. No debemos tener ésta en funcionamiento continuo y como fondo permanente de nuestras casas.

3.2.- La televisión es un medio y, por tanto, no podemos convertir ésta en una niñera que distraiga a los hijos porque negamos la esencia del aparato de televisión o la función que tiene que ejercer la familia en el hogar.

3.3.- La televisión puede convertirse en proveedor de contenidos para constituir una videoteca familiar con los mejores programas o películas.

3.4.- La televisión tiene que apagarse cuando el programa seleccionado ha finalizado. No hay que esperar a lo próximo que pueda interesarnos.

3.5.- La televisión no hay que utilizarla como un valor en sí mismo que sirve para premiar o castigar las acciones de los niños. Estas prácticas convierten a la televisión en protagonista del proceso educativo.

4.- Dónde

4.1.- La familia tiene que disponer de un espacio común donde compartir el visionado, los comentarios, las críticas y valores que lleven a cabo los distintos miembros de la casa.

4.2.- Los padres tienen que evitar que los niños dispongan de su propio aparato de televisión en su habitación. Esto facilita que los más pequeños vean cualquier programa sin compañía y conviertan su espacio de trabajo escolar y descanso en recinto abierto a todo tipo de estímulos.

5.- Cuándo

5.1.- La familia tiene que establecer unos horarios para ver programas de televisión que no repercutan en la vida personal ni familiar.

5.2.- Los padres han de limitar el tiempo de visionado de espacios de televisión. Este nunca debe exceder de dos horas y es recomendable no más de una hora diaria.

5.3.- Los progenitores deben planificar también sus propios tiempos para no desatender las obligaciones familiares.

5.4.- La familia tiene que convertir sus reuniones, por ejemplo durante las comidas, en momentos exclusivos de diálogo entre sus miembros y siempre sin contar con la presencia encendida de la televisión.

5.5.- Los padres no tienen que permitir que los niños hagan sus tareas escolares con la televisión encendida.

6.- Por qué

6.1.- La familia tiene que considerar la riqueza de contenidos que ofrecen los medios de comunicación. Nos permite conocer otros países, otras culturas, nos informa, nos muestra las hazañas deportivas, nos descubre las maravillas de la naturaleza, las manifestaciones artísticas, etc.

6.2.- En la Sociedad de la Información y el Conocimiento, la familia tiene que enseñar a cada uno de sus miembros un nuevo lenguaje para que contraste los valores transmitidos en la familia con los que muestran los medios.

6.4.- La familia ha de entender que, como medios de comunicación, éstos no son ni buenos ni malos, el calificativo que adquieran estará en función del uso que cada uno de nosotros hagamos de ellos.

Juan Pablo II nos recordaba, en Familiaris Consortio, que “los padres somos los primeros y principales educadores de nuestros hijos, que somos también los primeros en explicarles cómo usar los medios de comunicación” y que estamos llamados a formar a sus hijos “en el uso moderado, crítico, vigilante y prudente de tales medios” en el hogar”

--------
Carmen de Andrés
Coordinadora de Comunicación del Grupo Educativo COAS.
Miembro de ATELEUS (Asociación de Telespectadores y Radioyentes de Euskadi).

 
La familia "light" PDF Imprimir E-mail
Usar puntuación: / 2
MaloBueno 
Reflexiones - Familia.



La familia "light".

Autor:
Enrique Monasterio
Fuente: Pensar por Libre

La familia es un ecosistema natural para defensa de la vida humana y de la libertad. Una afirmación tan redonda merece un breve comentario:

Desde que el mundo es mundo, el Poder (adjetívese como mejor parezca: (político, económico, etc.) siente la perversa tentación de influir en el modo de pensar del personal y, si le es posible, de manipularlo. Los medios de que dispone son cada día más eficaces: el Poder, como su propio nombre indica, puede una barbaridad: ¿será preciso insistir en las catástrofes encefálicas que se producen en un cerebro tipo estándar cuando se le aplica una dieta de 700 horas anuales de televisión?

El adoctrinamiento a que nos someten los poderosos -jamás renuncian a tan abnegada tarea- no se debe al amor que nos profesan. En el mejor de los casos buscan sólo nuestro voto, y para hacerse con él, nada mejor que formar ciudadanos dóciles a la ideología dominante, enchufados a los electrodomisticadores que el Poder controla, para que nunca caigan en la tentación de pensar por cuenta propia.

Gracias a Dios, el Poder encuentra algunos obstáculos en su empeño domesticador. Y el primero es, precisamente, la familia.

Y es que Dios, Nuestro Señor, ha previsto que los individuos vengan al mundo en un medio natural, llamado "familia": un ecosistema fundado en el amor del hombre y de la mujer, que crea entorno a sí un ámbito de intimidad, necesario para el nacimiento y para la formación de los hijos.

En esa intimidad familiar es, hoy más que nunca, un reducto de libertad frente al totalitarismo. Es la capa de ozono que protege de los rayos del Poder, mucho más peligrosos que los ultravioleta.

Cuando una familia cumple con su misión, transmite convicciones y valores; educa en las virtudes; enseña a pensar, a luchar, a amar, a hablar con Dios, y defenderse de las influencias y agresiones externas. En resumen: vacuna a los espíritus contra los eslóganes y los tópicos, y proporciona a los hijos las armas imprescindibles para actuar libre y responsablemente.

A un Estado con tentaciones totalitarias, la familia le molesta. Prefiere entenderse directamente con individuos emancipados, "liberados" (las comillas que sean gordas, por favor) de cualquier influencia que no la del propio Poder.

El problema es que la familia existe, y su prestigio no decrece a pesar de los años más o menos internacionales que se organizan en su contra. ¿ Qué puede hacer entonces el Poder para entrar en saco en las mentes de los ciudadanos?

Su estrategia ha sido la de ir debilitando esa capa de ozono a que me refería antes, hasta conseguir que la familia quede reducida casi a una pura fachada, a una especie de residencia de individuos autónomos unidos por vagos sentimientos de afecto y por una nevera bien repleta.

Así nació la familia light: una institución propia de los países ricos, ya que los pobres no están en condiciones de permitirse tales lujos.

Describir en serio sus características nos llevaría demasiado espacio. Contémoslas, por tanto, en broma. Y, aunque no os sintáis aludidos por el retrato pensad que tal vez, alguno de estos rasgos formen parte de vuestra caricatura... o de la mía.

* La familia light suele ser pequeña. Desde luego, hay muchos matrimonios estupendos con pocos hijos; pero nada como una familia numerosa para vacunarse definitivamente contra esa enfermedad.

* La familia light gira en torno a tres electrodomésticos fundamentales: la nevera, la televisión (con vídeo) y el equipo de sonido.

* la nevera sirve para comer a la carta en cualquier momento del día o de la noche, sin someterse a horarios ni a dietas maternas. Es útil también para convivir lo menos posible con los demás y para tomarse una cerveza con alguna cosa delante de

* la televisión. Se enciende al amanecer y, gracias a la función de timer, se apaga sola cuando ya todos duermen. Hay tantas en la casa como habitaciones: la tele de la cocina sirve para ver a Arguiñano. La del comedor, para no correr el riesgo de hablar si, por casualidad, un día se reúne la familia entera. La del salón es la del padre, que viene superestresado del trabajo y necesita relajarse en su sillón con una película del canal plus. La de la salita es para la madre, que también tiene derecho a su culebrón cotidiano; y las de los dormitorios, como su propio nombre indica, sirven para dormir sin tener malos ni buenos pensamientos.

* Los equipos de sonido (también llamados comecocos), o, en su defecto el walkman, produce un delicioso efecto aislante: corta toda relación con los demás y, es perfectamente compatible con la consola de videojuegos, que es el hipnótico de los más jóvenes.

* En la familia light existe una férrea autoridad para todo lo accesorio (la elección del coche, el lugar del veraneo) y una total anarquía para lo fundamental (asistencia a Misa, etc.).

* Los miembros de una familia light nunca rezan juntos, tal vez porque se verían obligados a apagar la televisión. En realidad, la vida espiritual de cada uno es una cuestión tan íntima y profunda, que, para encontrarla, habría que hacer excavaciones.

* En la familia light se habla mucho de sexo: el pudor está superado por completo, y todos tienen una exhaustiva información sexual (un buen manual de instrucciones, quiero decir). En cambio jamás se habla en serio de amor, de fecundidad, de fidelidad, de entrega... (¡Niño esas porquerías ni se nombran!) A la familia light sólo le interesa el sexo light.

* También estas familias tienen sus tragedias, sus amarguras y disgustos. He aquí cuatro significativos ejemplos:

1. El "fracaso escolar" del niño. La culpa, por supuesto, es siempre del colegio, que se complace en producir traumas, probablemente irreversibles, en la autovaloración de la criatura.

2. La niña ha engordado y no tiene nada que ponerse para la fiesta de cumpleaños de Vanessa.

3. A Manolito se le ha ocurrido decir que quiere ser misionero en Uganda. ("Nos acechan las sectas", comenta apesadumbrado el padre). Hay que tener presente que, en una familia light, la entrega a Dios se considera como una neurosis, tolerable en las familias de los demás.

4. Al "Audi" de papá le han hecho un rascón en la popa y no se habla de otra cosa en tres días.

* ¿Y si el niño llega a casa al amanecer rezumando ginebra por las orejas? Entonces, sí; el padre de familia light tomará una decisión firme: se esconderá debajo de la mesa camilla para no enterarse. "Cualquiera día de estos -se dirá preocupado- tengo que hablar seriamente con el chico".

* En la familia light existe una discreta biblioteca y una nutridísima videoteca. El padre se ocupa de comprar los dos o tres libros más vendidos del mes, y siempre se encuentran también otros títulos tan sugerentes y profundos como "Cómo aprobar sin dar golpe"; "Como ligar con la hija del jefe"; "Jesulín de Ubrique visto por su novia"; "Breve tratado de papiroflexia" o "Guía de Restaurantes y de Hoteles".

* En la familia light todo es trivial salvo lo trivial. Todo es opinable, salvo el principio de la opinabilidad universal. Nadie tiene convicciones ni creencias, sino opiniones. En resumen: padecen un síndrome de inmunodeficiencia moral de difícil tratramiento y mal pronóstico, ya que se ven expuestos a todas las infecciones ideológicas de moda. A ellos no les preocupa. Lo único que les importa es la buena salud y conservar por los siglos de los siglos ese lustre sonrosado de los adolescentes de telefilme.

Postdata:

El artículo que publiqué en Mundo Cristiano acababa así: en punta y hacia abajo. Mi madre, que es mi conciencia crítica más severa, me dijo que no le gustaba el final.

-No puedes terminar de esa forma... Habrá que dar soluciones. No querrás desahuciar a las familias light.

Tenía razón, pero no era fácil rematar el artículo en cuatro líneas. Una enfermedad tan grave no se cura con pomadas. Del aburguesamiento, de la tibieza no se sale poco a poco, como sin querer; es precisa una conversión, un cambio radical de actitud. Y de eso estamos hablando: de una mediocridad que igual puede afectar a las personas singulares que a las familias, a los matrimonios, a los hogares, cristianos o no.

-¿Entonces...?

Entonces hay que pedir al Señor que, cuanto antes, nos haga entender la seriedad del problema.

Que nadie se acostumbre a la tristeza del amor light y del egoísmo.

Que los padres quieran reaccionar, y reaccionen.

Que se reconstruya la capa de ozono, de la que hablaba antes, para que ni la voracidad del Poder ni el peso de las ideologías alteren este ecosistema de amor y libertad.

Y, sobre todo, que los más jóvenes vayan al matrimonio con ganas de aventura, dispuestos a entregarse, a formar una familia y a llenar su vida con esta empresa colosal que Dios les encomienda.

Tomado de: "Pensar por Libre". Ediciones Palabra 1996. Madrid España.
Por Enrique Monasterio

 
Vivir el Adviento en familia. PDF Imprimir E-mail
Reflexiones - Familia.

Vivir el Adviento en familia.

Autor:
Beatriz Montes Ferrer
Fuente: www.caminayven.com

Vivir el Adviento en familia«El Adviento es un tiempo de preparación para el nacimiento de Jesús», contestaba un niño a su catequista ante la pregunta sobre el significado de esta palabra.

«Pero, ¿qué tenemos que hacer para prepararnos?», continuaba cuestionando ella, a lo que su alumno respondió, un poco de memoria por lo ya escuchado varias veces en otras catequesis recibidas en la parroquia: «portarnos bien, ser obedientes, ayudar, no pelearnos…»

Esta escena se repite cada año en muchas parroquias, colegios… Los niños conocen bien la respuesta, sí, el que viene es Jesús, nació en Belén y esto lo celebramos los cristianos en la fiesta de la Navidad… pero, entonces, los que no son cristianos ¿qué están celebrando?.

La alegría que desprenden los rostros de los niños cuando ven las calles de su ciudad llenas de luces, los escaparates repletos de adornos, es realmente contagiosa. Todo es un estallido de colores, suena música navideña por cada rincón, hasta parece que las personas que te saludan lo hacen con más ilusión. En la televisión los anuncios te invitan a comprar ese magnifico perfume que sería ideal para atraer más a tu pareja, ese último ipad, ipod o juego para la consola que ha salido nuevo, una tablet porque hay que estar a lo último y un sin fin de juguetes que a los niños vuelven locos.

Es tiempo de hacer regalos a los seres más queridos y de organizar comidas de empresas para convivir de “otra forma” con los compañeros de trabajo (pero sin el cónyuge, por favor), es momento de reconciliarse con los familiares o amigos más alejados, de preparar la cena de Noche Buena… hay que darse prisa por hacer las compras necesarias para que todo quede perfecto. ¡Ah! y que no se olvide un buen vino y champán.

Así es como muchas personas se preparan en Adviento para acoger y celebrar el acontecimiento que ha revolucionado el mundo, el más importante para el ser humano: «Dios mismo no ha querido ser un Dios lejano, sino que se ha hecho hombre, nacido de una mujer que dijo sí a la  voluntad del Altísimo».

Es maravilloso todo esto de los adornos, los villancicos y las reuniones familiares, pero lo que los cristianos no podemos nunca olvidar es el verdadero sentido de esta fiesta y es nuestra responsabilidad como adultos, padres, educadores, religiosos… saber transmitírselo a nuestros pequeños, los más vulnerables ante este bombardeo materialista y que serán los hombres y mujeres que en un futuro intervendrán de una manera u otra en el desarrollo de esta sociedad.

La familia es sin duda el lugar idóneo para que ellos vean algo diferente a lo que tienen a su alrededor, para que reciban el don de la fe como el mejor regalo que cada año les pueden hacer los Reyes Magos. Es el corazón el que, en primer lugar, tanto los niños como los adultos debemos estar dispuestos a preparar. Para ello los padres deben aprovechar cualquier ocasión para recordarles que ahí dentro es donde nacerá Jesús, y es por ello que debe encontrar un pesebre limpio de pecados, sin rencillas con los hermanos, sin mentiras, un corazón muy grande para amar a todos.

Por supuesto la casa debe de prepararse también, pues es una gran fiesta, y como tal, merece que se engalane como la ocasión se merece: con los mejores adornos que tengamos, incluso se pueden divertir mucho si los fabrican ellos mismos. Es una ocasión idónea para ir explicando a los niños el significado y origen de éstos: la corona de Adviento con sus hojas de pino, las 4 velas, cada Domingo se puede reunir la familia en torno a ella, hacer una oración y encender una vela, aunque ya en la misa se vea nuevamente realizado por el sacerdote. También podemos ir preparando el árbol de Navidad con sus distintos elementos, y por supuesto, el portal de Belén que no puede faltar en un hogar cristiano. Esto les encanta: poner ovejitas, el río, los pastorcillos… aprovechando para contarles relatos, leerles textos bíblicos y de esta manera ir introduciéndoles en el verdadero significado de la fiesta que estamos esperando (sin el niño Jesús, claro, pues aún no ha nacido).

Rezar en familia es algo muy enriquecedor y necesario siempre, pero sobre todo en estas fechas. Ayuda a todos a disponer el corazón compartiendo también experiencias, dudas, aprovechando para reconciliarse unos con otros y haciéndoles ver a los pequeños (y no tan pequeños) que la familia se mantiene unida gracias al amor de Jesucristo que está en medio de ella, pues cada uno tiene sus debilidades y pecados y es por lo que este mundo necesita  de Jesús que pronto nacerá. Proponer también algún pequeño sacrificio como el no ver determinados dibujos de la tele para ofrecerlo por los más necesitados, ser más amable con los hermanos, ayudar más en casa, esforzarse en los estudios… les ayuda a mantener el interior en una constante alerta ante el acontecimiento que se avecina.

No podemos olvidarnos de la Virgen Maria, es ella la que espera con más ansias e ilusión a que nazca Jesús, pues es su hijo, al que lleva en su seno… rezarle un rosario con los hijos es algo que seguro le agradaría mucho. Si los niños son aún pequeños, se les puede iniciar con “los misterios gozosos” muy propios de  este tiempo litúrgico.

También se pueden conseguir cuentos propios de este tiempo, tanto en librerías como en páginas web.

La fe es sin duda el mejor regalo que se puede dar, pero ¿saben acaso qué es eso? Pues los más pequeños seguramente no, pero lo repetirán una y otra vez como lo más normal del mundo si lo escuchan al resto de su familia, ya lo entenderán, ya sabrán qué es; y los mayorcitos, estarán cada vez más capacitados para ir descubriendo, con ayuda de los adultos, qué es eso para su vida, esa confianza en el Señor.

A los niños se les han de decir las cosas claras para que no vivan en la ignorancia, pues de otra manera llegarán a creer que el Adviento es lo que en muchos colegios o amigos pueden oír: diversión, ir pensando en los muchos regalos que se van a pedir y comer muchos dulces. Inculcarles algo contrario a lo que viven casi diariamente, el materialismo y consumismo que nos rodea, parece tarea difícil, pero no imposible. Sólo educándoles en la precariedad en este sentido, en no desear más que lo necesario, en saber compartir con los más desfavorecidos y acercarles en la medida de lo posible a esa otra realidad, les podremos ayudar a vivir la vida y en concreto, el Adviento, de una manera diferente (bueno, y también soportando muchas quejas, cabreos y comparaciones con lo que otros sí tienen y ellos aún no).

Muchos niños ya no hacen carta a los Reyes Magos, pues se impone una vez más lo de fuera que lo propio de nuestras raíces; y Papa Noel y Santa Claus han ganado mucho terreno. Es importante que sepan el origen de unos y otros, sin menospreciar las costumbres de los países de donde proceden pero sí haciéndoles ver que, en definitiva, Papa Noel no fue al portal a ver al niño Jesús a llevarle regalos, principalmente, porque no existió (San Nicolás sí fue real). Que no pierdan nunca la ilusión y la fe en los Reyes Magos es algo fantástico, que se crean que realmente lo que se les pide tienen el poder de concederlo. Yo aún les escribo una carta todos los años y nunca me han fallado…

La familia es el lugar donde se transmiten la fe y los valores cristianos. No debemos dejar esta tarea sólo a educadores o catequistas, sino que ha de haber una armonía entre ambos, pues si en casa no se vive con alegría esa experiencia de que Jesús viene a traernos la salvación y la felicidad, no creamos que le va a dejar mucha huella lo que escuche en clase de religión (hora y media a la semana), pues el ambiente de alrededor seguramente lo acabe cegando. Es tarea y responsabilidad de todos pero, principalmente, de los padres y todos aquellos familiares que juntos hacen una magnífica Iglesia doméstica.

Muchas son las cosas que en familia se pueden hacer para un tiempo de preparación, de sólo hay que tener siempre presente a Jesús, a María, su madre y madre nuestra y mucha, mucha ilusión.

¡Feliz Adviento!

 
Mi vecino es mi hermano y familiar mas cercano. PDF Imprimir E-mail
Usar puntuación: / 3
MaloBueno 
Reflexiones - Familia.

Mi vecino es mi hermano y familiar mas cercano.

Autor:
Padre Marcelo Rivas Sánchez
Fuente: www.mensajespanyvida.org/diosbendice.org

En cierta ocasión, un reportero le preguntó a un agricultor si podía divulgar el secreto de su maíz, que ganaba el concurso al mejor producto, año tras año. El agricultor confesó que se debía a que compartía su semilla con los vecinos.

- "¿Por qué comparte su mejor semilla de maíz con sus vecinos, si usted también entra al mismo concurso año tras año?" preguntó el reportero.
- "Verá usted, señor," dijo el agricultor.

- "El viento lleva el polen del maíz maduro, de un sembrío a otro. Si mis vecinos cultivaran un maíz de calidad inferior, la polinización cruzada degradaría constantemente la calidad del mío. Si voy a sembrar buen maíz, debo ayudar a que mi vecino también lo haga".
Lo mismo es con otras situaciones de nuestra vida. Quienes quieran lograr el éxito, deben ayudar a que sus vecinos también tengan éxito. Quienes decidan vivir bien, deben ayudar a que los demás vivan bien, porque el valor de una vida se mide por las vidas que toca. Y quienes optan por ser felices, deben ayudar a que otros encuentren la felicidad, porque el bienestar de cada uno se halla unido al bienestar de todos.

Nuestras madres siempre guardaban sus secretos de cocina y muy difícilmente los daban a conocer. Hoy en día se guardan muchos secretos y otros tantos se revelan. Todo esto pasa por los famosos espacios televisivos donde aparecen los llamados brujos, curiosos, leedores de tabaco, cartas, tarot y demás aparejos para completar la faena del engaño y la sintonía.
Al hablar de secretos no hay uno mejor que el de la vida. Una vida bendecida por Dios en aquellos días de la creación donde de un soplo lleno de amor se enamoró de dos seres hechos a imagen y semejanza de Dios. Que dos tan parecidos, tan llenos de la nueva vida y enviados a reconducir, proteger, desarrollar la creación entera. Adán y Eva hijos del amor para entregar amor.

Ahora bien, esa vida nacida del amor de Dios, es la que tú y yo poseemos y tenemos la responsabilidad de cuidar y llevar por el camino del progreso y la paz. Esa vida tiene necesidad de ayuda mutua donde el coraje y la fortaleza serán eficaces para el largo trayecto.
Por eso se necesita:

•    valorar a los demás.
•    Dar a conocer lo mejor que se tiene para el servicio común.
•    Todos somos miembros de una sociedad.
•    Sociedad donde todos son importantes.

Recuerdo a aquel anciano que estaba sembrando una semilla de mango y unos jovencitos se burlaban diciéndolo: que jamás la vería crecer y mucho menos comer su fruto. Ante esto él respondió: eso es verdad. Pero he comido tanto mango sembrado por otros que por agradecimiento debo, por lo menos, sembrar esta semilla. Nuestra sociedad tan materialista y consumista necesita ver al otro como hermano y no como un adversario lleno de resentimientos, rencores y mal carácter que solo aspira tener para vencer.

Hemos sido reeducados para la competencia desleal y traicionera donde se debe ganar a como de lugar, sin importarle la dignidad de la persona humana y menos el valor de la vida como don de Dios para ponerla al servicio de los demás. Hay una búsqueda exagerada al éxito donde esa competencia desleal es el camino seguro para lograr todo. Hoy en día se debe buscar lo contrario como lo dice la historia anterior contada por el reportero. La sociedad ha perdido el manual de la hermandad y del optimismo donde sus objetivos es ayudar sin mirar a quien, valorar a todos por igual y celebrar el éxito de los demás como el suyo propio.

Somos muchos los que por situaciones de conflictos “pendejos” hemos olvidado los 10, 15 y hasta 20 años de amistad y compadrazgo. Hoy en día es muy común observar a vecinos enfrentados y sometidos a situaciones de enemistades por colores o posturas políticas donde se nos olvida todo el bien que nos hemos brindado en esos momentos tan difíciles. Pareciera que el sentimiento y memoria son tan frágiles que por momentos olvidamos los principios de amistad, convivencia y respeto.

Existe un rompimiento exagerado con todo el que no comulga con mis ideales o pensamientos. Por eso es normal observar rivalidades y enfrentamientos que producen rupturas y silencios que se convierten en el doloroso crecimiento del odio y la rabia. Existen vecinos que no se hablan y se distanciaron por causas políticas u ofensas por estar enfrentados a una tendencia política o doctrinaria. Esto se interpreta como una práctica muy peligrosa porque al igual que las sombras por la noche van creciendo y van cerrando la puerta del diálogo y las soluciones. Aquí cabe decir que la vecindad es necesaria para la subsistencia y en ella vive el pulso de la vida misma.
Cuando alguien está bien, todos estamos bien.

 
La Familia en Crisis. PDF Imprimir E-mail
Usar puntuación: / 1
MaloBueno 
Reflexiones - Familia.

La Familia en Crisis.

Autor:
Ada Mireya Espinosa
Fuente: www.conoze.com/

La familia es la comunidad de los padres e hijos, basada en lazos de sangre y amor, que se convierte en la célula básica de la sociedad. Hoy, la familia, por desgracia, pasa por momentos muy difíciles. «El hogar familiar, en muchos casos, no es un lugar que irradia calor, donde todos se sienten a gusto, sino que es un lugar  de tensiones, de silencios odiosos, de palabras hirientes y, muchas veces, lamentablemente, escenario de agresiones físicas».

El respeto, la obediencia y la solidaridad fraterna han saltado por los aires. En estos tiempos se pretende anular el esquema tradicional de familia con la presentación de lo que se ha dado en llamar «nuevos modelos de familia». Se ataca a la familia, se quiere destruir a la familia, se quiere sustituir a la familia; porque parece que hay un empeño en degradar los valores éticos y morales que no son del agrado de algunos.

Para muchos, la familia tradicional está en proceso de extinción. Parece que existen signos evidentes de crisis: divorcios a gran escala, separaciones, hijos extra matrimoniales, adulterios, aumento de las parejas de hecho, etcétera.

Hoy nos encontramos invadidos por la idea de progreso. El progreso es bueno cuando contribuye a que la vida sea más humana, más digna, que el hombre sea moralmente mejor, más responsable, más dado a los demás y con mayor profundidad espiritual. Pero la idea de progreso ha llegado hasta la familia, que se considera anticuada y hay que modernizarla.

En nombre del progreso se pretende presentar el matrimonio permanente como un ideal prácticamente imposible de vivir. Esto ha dado lugar a que un hombre y una mujer rompan su matrimonio por el menor motivo. Igualmente, a que un hombre y una mujer se unan sin más, sentimentalmente, porque el amor no necesita ataduras y porque es más fácil romper una vinculación sentimental que una jurídica. Por la misma razón, a satisfacer los propios instintos sexuales tan simplemente como beberse un vaso de agua.

Creo, sinceramente, que es un concepto muy pobre de familia el creer que con el divorcio, el aborto y los métodos anticonceptivos la familia progresa. Ya se ve que no cuenta para nada el fomentar el amor entre sus miembros, ni la elevación espiritual, ni la mejora cultural, ni la educación de los hijos, ni la vivienda confortable, ni una base económica sólida y estable. «La familia —según Juan Pablo II — es el campo de batalla en el que se desarrolla la lucha fundamental por la dignidad del hombre en el mundo actual».

Erróneamente Se considera progreso el rechazo y el olvido de Dios…. El creer que nada es pecado y así vivir libremente sin normas ni principios morales. «A menudo el hombre vive como si Dios no existiese e incluso pretende ocupar su puesto, rechazando las leyes divinas y los principios morales el hombre atenta contra la familia, intenta callar la voz de Dios y borrarlo de la conciencia de los pueblos... y así hace su aparición la cultura de la muerte, que es injusticia, discriminación, explotación, engaño y violencia.

Se considera progreso ciertos programas de televisión que buscan una provocación directa de los instintos. Entre esos programas están los violentos, los eróticos y pornográficos, esas historias de amores y desamores, engaños, adulterios, etcétera.

Cuando de tele se trata hay que decir que se ha perdido la vergüenza y el pudor. Hoy se valora la ordinariez. Al presentar un programa no se tiene en cuenta la buena educación, ni la elegancia, ni el buen estilo, porque se cree que eso no conduce a nada.

En nombre de la libertad, nos quieren hacer creer que todo vale, que lo malo es bueno. Se va creando ambiente, porque saben que el ambiente contamina. El ambiente, los medios de comunicación, todo lo que nos rodea, es como un lavado de cerebro que borra principios que van cayendo en el olvido. Y esto se ha ampliado a la vida familiar, a las relaciones sexuales, al respeto a los demás, al respeto a la vida. Pero claro, como el vacío no existe, se llena de egoísmo, de crueldad, de falta de responsabilidad, de frivolidad. Y ojo, que la moralidad es como una carcoma para el individuo y para la convivencia social. Ahí está la propia historia recordándonos que la degradación moral y humana llevó a imperios poderosos hasta su degradación.

Entonces, ¿dónde están las raíces del mal? En la degradación del nivel moral. En la exaltación del vicio. En la ridiculización de toda clase de virtudes. En los ataques a la familia. En el olvido de Dios.

Vivimos en un mundo donde a la mentira se le llama diplomacia, a la explotación del hombre se le llama negocio, a la irresponsabilidad se le llama tolerancia, a la falta de respeto se le llama sinceridad, lo frecuente se interpreta como normal y lo normal se interpreta como moral.
La misión principal de la familia es la transmisión de la vida y la educación de los hijos, siendo una institución imprescindible en la sociedad. Una familia sana es el fundamento de una sociedad libre y justa. Es la hora de la familia. Si dejamos morir a la familia, si permitimos tan sólo que se debilite, estamos poniendo en juego la supervivencia de toda la sociedad. «El hombre —ha dicho Juan Pablo II — no tiene otro camino hacia la humanidad más que a través de la familia. 

Preparado por: Ada Mireya Espinosa

 
<< Inicio < Prev 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 Próximo > Fin >>

Página 7 de 15

Busca un tema de tu interes:

Encuesta

Te gusta el nuevo site