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El poder de tus palabras. PDF Imprimir E-mail
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Reflexiones - Otros temas.

El poder de tus palabras.

Autor:

Fuente: www.mensajespanyvida.org

Si todas nuestras palabras son amables, los ecos que escucharemos también lo serán.

¡La manera en que nos comportamos con los demás demuestra cuánto creemos en Dios!

Una palabra irresponsable: puede encender  discordias.

Una palabra cruel: puede arruinar una vida.

Una palabra de resentimiento: puede causar odio.

Una palabra brutal: puede herir o matar.

Una palabra amable: puede suavizar las cosas.

Una palabra alegre: puede iluminar el día.

Una palabra oportuna: puede aliviar la carga.

Una palabra de amor: puede curar y dar felicidad.

¡Las palabras son cosas vivas!  ¡Bendicen o maldicen, Alientan o abaten, Salvan o condenan!

San Mateo 12, 36-37

Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio.  Porque por tus palabras serás justificado y por tus palabras serás condenado.


 

 
Al otro lado de la puerta. PDF Imprimir E-mail
Reflexiones - Otros temas.

Al otro lado de la puerta.

Autor:
Fuente: www.mensajespanyvida.org

Un hombre enfermo se dirigió a su médico, mientras se preparaba para dejar el consultorio y le dijo: "Doctor, tengo miedo demorir. Dígame, ¿qué hay del otro lado?"

Muy quedamente, el médico le contestó: "No lo sé"

"¿Usted no sabe? Usted, un cristiano, ¿no sabe lo que hay del otro lado?"

El médico tenía su mano en la manigueta de la puerta; del otro lado se oyó un ruido de rasguños y lloriqueo y, al abrir la puerta, un perro entró apresuradamente en el cuarto y le saltó encima con una evidente manifestación de alegría.

Vollteándose al paciente, el médico dijo: "¿Observó a mi perro? Nunca había estado en este cuarto antes. Él no sabía lo que había aquí dentro. No sabía nada más que su amo estaba aquí y, cuando se abrió la puerta, dio un salto hacia adentro sin temor alguno. Conozco muy poco de lo que hay del otro lado de la muerte, pero sé una cosa... sé que mi Señor está allí y eso es suficiente"

La seguridad del cristiano está en el Señor en quién él o ella creen. Aunque el paso más alla nos produzca muchas interrogantes, la seguridad de que Dios está al otro lado de la puerta, nos reafirma. No esperes mucho para entrar en contacto con él. Vale la pena vivir sabiendo quién está al otro lado de la puerta.

No se turbe vuestro corazón; creed en Dios, creed también en mí.
En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no fuera así, os lo hubiera dicho; porque voy a preparar un lugar para vosotros. Y si me voy y preparo un lugar para vosotros, vendré otra vez y os tomaré conmigo; para que donde yo estoy, allí estéis también vosotros.
Y conocéis el camino adonde voy. Juan 14, 1-4

 
Cuando el submarino se hunde. PDF Imprimir E-mail
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Cuando el submarino se hunde. 

Autor: Hermano Pablo
Fuente:


Llevaba allí cuarenta y nueve años, casi medio siglo, descansando sobre blandas arenas, recostado sobre un flanco en medio del silencio y de la oscuridad. Dentro de él estaban los cuerpos de cincuenta marinos alemanes: la tripulación completa.

¿Qué era? Un submarino alemán de 80 metros de eslora, identificado como U-1226. Fue hundido en acción de guerra frente a las costas del Canadá, y fue descubierto casi medio siglo después. Lo halló el buceador Edward Michaud el 5 de junio de 1993.

El submarino debió de haber sufrido uno de los tantos dramas del mar que en su caso se tradujo en tragedia. Navegando frente a la costa atlántica del Canadá, fue cañoneado en octubre de 1944. Se hundió lenta e irremisiblemente, transformándose en la sepultura de sus cincuenta tripulantes. Pronto lo rodearon el silencio, la oscuridad y la eterna calma del fondo de los mares.

Fue un final trágico para esos cincuenta hombres. No hubo forma de salvarse. Eran prisioneros dentro del casco de acero que terminó siendo su sepultura. Así es la guerra, y así es la vida.

¿Qué hace uno cuando, aunque no se encuentre dentro de un submarino hundido, de todos modos se encuentra dentro de una situación adversa que parece tragárselo vivo? Ve uno, poco a poco, hundirse su vida en el mar de la desesperación, y no hay nada que puede hacer para detener el naufragio. ¿Qué hace uno? ¿A quién acude? ¿Hay alguna solución?

Probablemente la mayoría de nuestras adversidades tienen una causa humana y, por lo tanto, una solución humana. Gran parte del tiempo somos nosotros mismos los que provocamos nuestras tragedias. Volviendo sobre nuestros pasos podemos, muchas veces, hallar dónde y cómo comenzó nuestro mal. Y si en humildad nos despojamos de toda rebeldía y pedimos perdón a quien hemos ofendido, allí queda resuelto nuestro problema.

Sin embargo, otras veces parece no haber solución. Todas las puertas están cerradas y no hay escape. Es en esos momentos y para esas situaciones que tenemos que deponer nuestro orgullo y confesarle a Dios nuestra inhabilidad. La obstinación es nuestro enemigo número uno, ya que no nos deja encontrar a Dios. Y sin embargo, es Él quien puede librarnos del naufragio.

Humillémonos ante nuestro Creador. Dios nos ama. Él sólo espera escuchar nuestra oración. Digámosle: «Señor, te necesito. ¡Ayúdame, por favor!» De hacerlo así, Él nos rescatará.

 
No eres un accidente. PDF Imprimir E-mail
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No eres un accidente.


Autor: Omar A. Jiménez Castro.
Fuente: www.mensajespanyvida.org

Tu nacimiento no fue un error o infortunio, tu vida no es una casualidad de la naturaleza. Tus padres no te planificaron; Dios lo hizo. A Él no lo sorprendió tu nacimiento. Es más, lo estaba esperando.

Mucho antes de que fueras concebido por tus papas, fuiste  diseñado en la mente de Dios. El pensó en ti primero. No es a causa del destino, ni de casualidad, ni de la suerte, ni tampoco es coincidencia que este mismo instante estés respirando.

¡Tienes vida por que Dios quiso crearte! La Biblia dice: <<El Señor cumplirá en mi su propósito>>.

Dios diseño cada característica de tu cuerpo. Eligió tu raza a propósito, el color de tu piel, tu cabello y cualquier otro destalle. Hizo tu cuerpo a la medida, tal como el lo quería.

En el mundo que vivimos siempre nos exigen personas exitosas en todos los ámbitos. Se ven de mal modo aquellas que la vida no los ha tratado como hubieran querido. No se cual es tu caso, si eres hijo de padres divorciados, o estas divorciado, o como en mi caso familia destruida completamente. O en algún ámbito de la vida personal todo salio bien mal.

Queremos en nuestro caminar que Dios venga y resuelva todo de inmediato, que pondra un final feliz a nuestra vida. 

Pero una de las cosas que más me cuesta comprender es que en pocos casos lo hace así. 

Si colocamos las cosas en sus manos que no salieron como hubiéramos querido y nos han herido el corazón Él sabrá darle un final feliz. 

Pero no nos desesperemos. Hay muchos que les pagan para que digan que nuestra vida esta terminada, es el fin. Para Dios no lo es, tu historia no ha llegado al final.

Dios siempre se aprovecha de todo lo que el mundo dice ya tiene su fin. Para Dios nada es inservible en el sistema de valores de Dios, hasta a las personas que la vida nos ha golpeado hace muchas maravillas. Para cumplir su propósito.

Si leemos la vida de San Pablo, llegamos a una parte donde le pide a Dios que le quite ese dolor que estaba sufriendo, a lo que respondió el Señor diciéndole: Mi GRACIA te basta para soportar el dolor.

 
Las olas. PDF Imprimir E-mail
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Las olas.


Autor:
Fuente: www.mensajespanyvida.org

Un niño se hizo un barquito de madera y salió a probarlo en el lago, pero sin darse cuenta, el barquito impulsado por un ligero viento fue más allá de su alcance.

Apenado corrió a pedir ayuda a un muchacho mayor, que se hallaba cerca, que le ayudara en su apuro.
Sin decir nada el muchacho empezó a levantar piedras y echarlas, al parecer en contra del barquito; el pequeño pensó que nunca tendría su bote otra vez y que el muchacho grandote se estaba burlando de él; hasta que se dio cuenta que en vez de tocar el bote cada piedra iba un poco más allá de este y originaba una pequeña ola que hacia retroceder el barco hasta la orilla.

Cada piedra estaba calculada y por último el juguete fue traído al alcance del niño pequeño, que quedó contento y agradecido con la posesión de su pequeño tesoro.

A veces ocurren cosas en nuestra vida que parecen desagradables, sin sentido ni plan y hasta nos parece que más nos hunde; pero si esperamos y tenemos confianza en Dios, nos daremos cuenta de que cada prueba, cada tribulación, es como una piedra arrojada sobre las quietas aguas de nuestra vida, que nos trae más cerca de nuestro objetivo.

Salmos 28, 7.
El Señor es mi fortaleza y mi escudo; en El confió mi corazón, y fui ayudado, por lo que se gozó mi corazón, y con mi cántico le alabaré.

 
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