Analisis.

Apoyanos con un clik1.

Di no a la pornografía. Un video impactador.



Get the Flash Player to see this player.

time2online Joomla Extensions: Simple Video Flash Player Module
Otros temas.
Discípulos de Jesús. PDF Imprimir E-mail
Reflexiones - Otros temas.

Discípulos de Jesús. 

Autor: Zurc0 de RedCV
Fuente: veritasradio.org

Poniendo atención en el llamado que Jesús hizo a sus discípulos y observando la vida que habrían de llevar junto a Él, podemos encontrar algunos de los rasgos que son característicos del ser discípulo:

1.- Una vida de desapego: corazones capaces de abandonarse a su Voluntad. Es decir que a pesar de vivir en medio del mundo, de ser parte activa y comprometida en su transformación, no debemos abandonarnos a sus comodidades, a sus criterios de “bienestar” tan alejados, muchas veces de la caridad. Una vida de desapego puede ser una vida llena de confianza y alegría de saber que “permanecemos en Él y Él en nosotros”

2.- La mirada puesta en el prójimo, en sus necesidades y carencias. Un amor que se expresa en la sensibilidad y en el compromiso ante el sufrimiento y en la lucha por la justicia. Que hay pobres por pereza, sí los hay; pero que también hay muchos más por actos de injusticia, de abandono, de corrupción. Pero en la medida en que se transformen los corazones de los hombres, en la medida en que sean más cristianas sus maneras de proceder y sus criterios, mucho del tema de desigualdad va a cambiar.

3.- La pureza de corazón. En el Evangelio, el corazón se mantiene puro en la medida en que se entrega, en la medida en que se da. La integridad de Jesús es la que le permite permanecer fiel hasta el final, a pesar de la dificultad, de la prueba o de la tentación.

4.- La vida de oración: un encuentro cotidiano de amor con Jesús, de buscar hacer Su Voluntad. Sólo el hombre que vive iluminado por la oración, podrá mantenerse libre y amoroso avanzando por los caminos de la fe.

5.- La gratuidad: Ver las maravillas que Dios obra en mi vida y saber que la única razón es porque Él así lo ha querido. Los dones de Dios son las caricias que Dios nos hace, siempre para nuestro bien. Ser consientes que sólo al amparo de Jesús, de esta experiencia de Dios Amor,  es que el hombre puede darse, entregarse, abrir la mano para ayudar al que lo necesita.
6.- Obediencia: Hay en el Evangelio una búsqueda permanente de la voluntad de Dios, dejarse moldear por sus manos. Desde el “Hágase en mí según tu palabra” de María; hasta el “Pero que no se haga mi voluntad, sino la Tuya” de Jesús.

7.- La condición de hijos y de hermanos: Cuando Jesús nos pide ser como niños, es precisamente en esa conciencia de dependencia de un Padre que nos ama “con amor eterno”. La comunidad como un espacio en el que pueda amar y entregarme a favor de los demás.
8.- Hijos de María: No puede faltar la presencia de María Santísima en la vida del discípulo. Es Ella la que nos reúne en el Cenáculo para recibir el Espíritu Santo. Es Ella la que con su silencio pone siempre delante la elocuencia de la Palabra.

En resumen, es dejar que el Amor de Dios habite en nosotros

Espero tus comentarios y opiniones a:  Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

 
Negarse a Dar es condenarse a la muerte. PDF Imprimir E-mail
Reflexiones - Otros temas.

Negarse a Dar es condenarse a la muerte.

Autor: Padre Rivas.

Fuente:

El niño tenía muy mal genio, así que su padre le dio una bolsa con clavos y le dijo que cada vez que perdiera los estribos debía introducir un clavo en la cerca del patio de la casa. ¡El primer día el niño clavó treinta y siete clavos en la cerca! Pero poco a poco fue calmándose al descubrir que era mucho más fácil controlar ese mal genio que meter los clavos en la cerca.

Por fin llegó el día en que el muchacho ya no perdía los estribos fácilmente. Cuando fue a comunicárselo a su padre, éste le sugirió que por cada día que tuviera éxito controlando su carácter, sacara un clavo de la cerca.

Con el paso de los días el joven pudo finalmente informarle a su padre que ya había sacado todos los clavos de la cerca. Ante esto, el padre lo llevó de la mano a la cerca del patio y le dijo: «Mira, hijo, has hecho bien. Pero ahora quiero que te fijes en todos los agujeros que quedaron en la cerca. Esta cerca jamás volverá a ser la misma de antes. Cuando dices o haces cosas con enojo, dejas una cicatriz como este agujero en la cerca. Es como meterle un cuchillo a una persona.

Aunque lo vuelvas a sacar, no puedes hacer que desaparezca la herida, pues queda la cicatriz. No importa cuántas veces pidas perdón, la herida permanece y la cicatriz la acompaña. Y una herida física es igual de grave que una herida verbal. Los amigos son verdaderas joyas a quienes hay que valorar. Te apoyan y te animan a mejorar, te escuchan y te dan palabras de aliento. Siempre tienen el corazón dispuesto a recibirte. Por eso, trata a tus amigos de tal manera que no tengas que lamentar el haberlos herido con tus palabras.»

Aquel padre tenía toda la razón. Cuando herimos a otros con nuestras palabras, podemos pedirles perdón, pero siempre queda el recuerdo. No podemos exigirles que jamás vuelvan a acordarse de esas palabras tajantes. De ahí el refrán que dice: «La lengua del mal amigo más corta que el cuchillo.» Es por eso que en la lección que el padre le dio a su hijo, se concentró en la relación que tenemos con nuestros amigos. Esa relación es como una hermosa planta que debemos cultivar, no sea que la descuidemos y destruyamos.

Más vale que sigamos el consejo del sabio Salomón. «El que refrena su boca y su lengua se libra de muchas angustias»,1 afirma el proverbista, mientras que «el ligero de labios provoca su ruina».2 Porque así como insinúa el refrán: «El charlatán hiere con la lengua como con una espada».3

Hoy más que nunca es difícil hallar un buen amigo. Sin embargo, corremos el riesgo de perderlo por simple descuido. ¿Por qué no determinamos ser buenos amigos nosotros mismos? Resolvamos evitar a toda costa pronunciar a la ligera cualquier palabra que pueda herir a un amigo. Así no tendremos que desclavar palabras que han de dejar cicatrices desagradables.

Vivir por vivir en medio de un mundo de egoístas es terrible y no se puede aceptar, pues sería contrario a la ley de una vida en comunidad. Por eso dar la espalda a los que sufren, a los que padecen los rigores de la pobreza es una verdadera irresponsabilidad y un atentado a la caridad de la cual nos urge Dios a todos.


No podemos olvidar que todo se nos devolverá conforme a lo que nosotros demos. Esto funcionará en todos ámbitos de nuestra vida. Si queremos recibir ternura, amor, comprensión tenemos que darlo. Ese dar permite espacio a la felicidad y aleja la tristeza. Todo será posible en la dimensión que nos encontremos con los demás en esa línea de la caridad y fraternidad. Nada es fortuito y mucho menos suerte. Nada de eso, la vida es una lucha en comunidad. Nadie se va a salvar solo y mucho menos en esa isla que inventamos para evitar a los demás.

Recuerdo aquella historia del árbol muy viejo que parecía haber sido tocado por el dedo de Dios porque siempre estaba lleno de frutos. Sus ramas, a pesar de sus muchos años, nunca se cansaban de dar frutos y era la delicia de todos los viajeros que por allí pasaban y se alimentaban de sus frutos. Un día, un comerciante compró el terreno en que estaba el árbol y edificó una valla a su alrededor. Los viajeros le dijeron al nuevo dueño les dejara alimentarse de los frutos del árbol como siempre lo habían hecho. Es mi árbol, es mi fruta. Yo lo compré con mi dinero, les contestó. A los pocos días sucedió algo sorprendente. El árbol murió.

La pregunta que nos salta es: ¿Qué causó esa muerte repentina? Cuando se deja de dar, se deja también de producir frutos y la muerte aparece inevitablemente. El árbol empezó a morir el día en que la valla empezó a subir. La valla fue la tierra que enterró el árbol. Es verdad creo en la propiedad privada y en el esfuerzo que se hace por adquirir bienes, pero también creo en el compartir. En ese dar. Hay que participar activamente en la comunidad, en pro de fortalecer y mantener los valores humanos que deben privar en la sociedad, dando lo que queremos que en el futuro reciban nuestros hijos. “Hoy por ti, mañana por mí”  Esa es la consigna y nada más.

En proverbios 31,10 y siguientes podemos leer que hay que trabajar con la destreza de las manos, es decir, que Dios nos da la inteligencia, la capacidad y nosotros avanzamos. Dios a cada uno dejó talentos “Cualidades” pero para que seamos fieles en lo poco, no tanto en lo grande que sería nuestra equivocación y nuestra aspiración materialista. Entonces cuando se coloca por delante lo material y se abandona lo espiritual aparece la muerte. Una muerte primero, interna donde muere el principio de la solidaridad, la hermandad. Segundo, es una pérdida de perspectiva comunitaria para olvidar que “Dios hizo un día tras otro” y pensar que por sí mismo todo vendrá.

La parábola de los talentos nos habla de una pedida de cuentas. Es un juicio ante la fidelidad de las cosas pequeñas. Dios nos va  a preguntar por esas habilidades que nos dejó para que hiciéramos más feliz nuestros días y el de los demás. Nadie nos está pidiendo que seamos héroes o superdotados. Se nos pide sólo que seamos fieles en las cosas pequeñas.

Dios nos ha dejado en esta tierra para que progresemos no para que la dañemos. Dios nos dejó la vida para que la disfrutemos no para que nos enfrentemos. Dios nos colocó la fuerza para que empujáramos la vida no para que la llenemos de violencia.

No hay que tener miedo, pues quien corre el riesgo es Dios que se fía de nosotros y nos confía el mundo. Dios nos pedirá cuentas de lo que hemos hecho con los talentos que nos ha dado. Y premiará a los que los han usado bien. Entonces por qué tener miedo. Hay que atreverse a actuar. El accionar de cada uno debe mejorar al otro. Nada de egoísmos o canalladas que desprecien o dañen a los demás hermanos. Hay que actuar positivamente.

Eso es mentira que no entregaremos cuentas. Ese cuento de caminos ya está muy trillado y son muchos los que estamos tomando conciencia. Por lo tanto ese enterrar de forma miserable mientras otros padecen es malo y tendrá repercusiones increíbles. Pues el que así actúa no podrá nunca celebrar.

Dios no mira la cantidad total de las ganancias

sino la fidelidad al mandato dado.


Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla
@padrerivas

 
Oraciones Egoístas. PDF Imprimir E-mail
Reflexiones - Otros temas.

Oraciones Egoístas.


Autor: Serafín Contreras Galeano
Fuente: www.mensajespanyvida.org

Ya estoy cansado de pedir y pedir y Dios no me responde.  ¿Acaso es que soy tan malo? ¿O es que Dios es insensible a mi necesidad?  Trato de ser fiel, voy a la Iglesia, doy ofrendas y en lo que puedo ayudo al necesitado, pero de regreso lo único que recibo son turbaciones y dolores.  ¿Puede darme una respuesta?

Así me dijo ese hombre alto con cuerpo de atleta pero con un corazón de niño desesperado porque sus juguetes no aparecían.

Los evangelios nos presentan la petición de oración que dos de los Discípulos de Jesús le hicieron.

“Se le acercaron Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo. —Maestro —le dijeron—, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir”. Marcos 10, 35 .

¿Notó? “Queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir”. ¿Qué era lo que pedía?

Cuando el Señor les preguntó: ¿Qué quieren que haga por ustedes? Ellos respondieron que en tu Reino uno de nosotros este a tu derecha y el otro a tu izquierda.

Quizás al leer la respuesta de ellos, nosotros movemos la cabeza en señal de desaprobación mientras decimos internamente: “¿Qué les pasa a estos dos Discípulos?”.  Sin embrago, si revisáramos muchas de nuestras oraciones tendríamos que dejar de desaprobar esa acción de los dos seguidores de Jesús para cambiar nuestra manera de orar.

Si somos sinceros, muy sinceros con nosotros mismos, encontraríamos que con frecuencia hacemos ese mismo tipo de oración. “Queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir”.

Sé nos olvida acaso que la oración es un camino de dos vías? Por un canal voy yo, pero por el otro viene Dios.

Mis deseos no son los deseos de Dios.  Por eso el Salmista escribió en el Salmo 37, 4. “Deléitate así mismo en el Señor y él te concederá los deseos de tu corazón”.

La primera palabra en este verso es: “Deléitate” , la segunda es “Concederá” y la tercera es “Deseos”. Y estas tres palabras están en ese orden.

Deleitarse es encontrar sabor, gozo, placer y satisfacción y eso solo se encuentra en el Señor, no en la gente ni en las cosas. Dios es el único que satisface y llena.

“Los ojos de todos se posan en ti,  y a su tiempo les das su alimento”. Salmos 145, 15.

Nuestros ojos se posan solo en él. Eso es deleitarse.  Cuando yo me deleito en el Señor mis deseos son desplazados y él pone sus deseos en mi y entonces y solo entonces se conceden los deseos del corazón que ya no son mis deseos sino los deseos de aquél en quien me deleite.  En otras palabras, cuando comienzo mi oración en deleitarme en su presencia necesito estar listo para que esos deseos egoístas que me llevaron a orar sean desplazados por los deseos de él.

Hace unos años cuando recién llegamos a Buenos Aires mi esposa se enfermó y al llevarla al hospital la Doctora que la vio me dijo: “Señor, necesita dejar hospitalizada a su esposa en cuidados intensivos coronarios, porque el ritmo del corazón desciende demasiado y necesitamos valorarla con cuidado”. Tres días estuvo en el hospital. Las dos primeras noches me quedé en la habitación con ella casi sin dormir ya que el monitor que controlaba su ritmo descendía y un sonido alertaba de esa anomalía. 

La tercera noche mi hija menor se quedó con ella y yo decidí irme a casa para interceder por mi esposa y pedir su sanidad. Cuando comienzo a orar por su sanidad, retrocedí y entendí que tenía que alabar a Dios primero y deleitarme en su presencia.

Comencé a adorarlo y alabarlo y en medio de ese tiempo de comunión con el padre cuando quise pedir por su sanidad otro sentimiento estaba en mi corazón. Le dije al Señor: “Señor, pedirte que sanes a mi esposa me suena egoísta, más bien quiero  darte gracias por habérmela prestado por casi cuarenta años y no me debes nada Señor, Yo te debo a ti. Eres Soberano y si quieres llevártela quien soy yo para decirte que no”.

Una ola de agradecimiento me envolvió. Al día siguiente cuando llegué al hospital, la Doctora me dijo: “  Se le ha dado de alta..no tiene nada”.  Dios es soberano y él sabe cuando y cómo contestar.

Amado, amada…no uses la oración como una pastilla sedante para calmar tus angustias, ni para exigirle a Dios nada. Él no nos debe nada.  Nosotros le debemos a Él.

Oraciones egoístas nos cargan, oraciones de deleite nos liberan.  No es lo que yo quiero, sino lo que él quiere. No le reclames a Dios, deja que él te reclame.

“Llegaré entonces al altar de Dios, del Dios de mi alegría y mi deleite, y allí, oh Dios, mi Dios, te alabaré al son del arpa”.  Salmos 43, 4.

“Entonces hallarás tu gozo en el Señor; sobre las cumbres de la tierra te haré cabalgar, y haré que te deleites en la herencia de tu padre Jacob. El Señor mismo lo ha dicho”. Isaías 58, 14.

Que hoy renunciemos a nuestras oraciones egoístas y entremos en sus arios para deleitarnos, es el deseo de su hermano y amigo.

 
Piedrecillas. PDF Imprimir E-mail
Reflexiones - Otros temas.

Piedrecillas.


Autor:
Fuente: www.mensajespanyvida.org

Recuerdo una vez que caminé junto a un riachuelo de Texas hace muchos años con mi cuñado Ed y David, su hijo de tres años. Mientras caminábamos, David había estado recogiendo piedras lisas y redondas de la corriente. Las llamaba "cerditos" porque su forma redonda le hacía pensar en cerditos.

David se metió una serie de "cerditos" en los bolsillos, y cuando se le terminaron los bolsillos, comenzó a llevarlos en los brazos. Después de un rato empezó a tambalearse bajo el peso de las piedras y se quedó atrás. Era evidente que sin nuestra ayuda nunca llegaría a la casa, por lo que Ed dijo: "Ven, David, déjame cargar tus cerditos."

El rostro de David se cubrió de renuencia por un momento, y luego se iluminó. "Ya sé - dijo -- . Tú me cargas a mí y yo cargo a mis cerditos."

Muchas veces he pensado en ese incidente y en mi propia insistencia infantil en que debo llevar mi propia carga. Jesús ofrece llevar todas mi cargas, pero yo me resisto por terquedad y orgullo. "Tú me cargas a mí - digo -- , pero yo cargo mis "cerditos".

"¡Piénsalo bien, no deberías tratar de llevar todas tus cargas tú solo! cuando Jesús te pide que eches "toda [tu] ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de [ti]" (1 Pedro 5, 7).

¿Has puesto hoy TODOS tus "cerditos" en los fuertes brazos de Jesús?

Mateo 11, 28
Venid á mí todos los que estáis trabajados y cargados, que yo os haré descansar.

Salmos 55, 22
Echa sobre el Señor tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo.

 
Necesidad. PDF Imprimir E-mail
Reflexiones - Otros temas.

Necesidad.


Autor:
Fuente: www.mensajespanyvida.org

La próxima vez que tengas una necesidad que creas imposible de ser suplida piensa en esto:

Cuando Moisés y el pueblo de Israel estuvieron en el desierto era necesario alimentarlos. Y para alimentar a 2 ó 3 millones de personas se requiere mucha comida.

Moisés necesitaba tener 1,500 toneladas de alimentos diariamente.

Para acarrear esa cantidad de comida, serían necesarios dos trenes de carga, de una milla de largo cada uno.

Además necesitaban madera para encender fuego para cocinar los alimentos, se necesitarían 4,000 toneladas de madera y algunos trenes mas, de una milla de largo, para acarrearla, solo para un día. Ellos duraron 40 años en el desierto.

Si solo tuvieran agua para beber y lavar los trastes, se necesitarían 11,000,000 de galones cada día, y un tren con carros tanque, de 1,800 millas de largo para traerla.

Además, tenían que cruzar el Mar Rojo de noche. Para poder hacerlo, se necesitó un espacio de 3 millas de ancho, para que pudieran pasar en filas de 5,000 y poder cruzar en una sola noche. Cada vez que acampaban se requería un terreno de 750 millas cuadradas.

¿Crees que Moisés haya calculado todo esto antes de salir de Egipto? No creo. Y es que Moisés le creía a Dios y sabía que Él se hacía cargo de estas cosas.

¿Crees tú que el Señor tenga alguna dificultad para hacerse cargo de tus necesidades?

Su Amor está siempre contigo, sus promesas son Verdad, y cuando le entregas todas tus preocupaciones, Él te saca adelante. Así que cuando el camino por el que viajas parezca muy pesado, recuerda orar, hacer tu parte... y el Señor hará lo demás.

Mateo 6
31 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? 32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. 33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Filipenses 4:, 19
Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.

 
<< Inicio < Prev 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 Próximo > Fin >>

Página 4 de 76

Busca un tema de tu interes:

Encuesta

Te gusta el nuevo site