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Sacramentos.
La Confesión. PDF Imprimir E-mail
Reflexiones - Sacramentos.

La Confesión.        

Autor:
Fuente:
www. ewtn.com 

La Confesión  ¿Qué es la confesión?

La confesión es el sacramento en el cual, por medio de la absolución del sacerdote, recibimos el perdón de nuestros pecados si nos confesamos arrepentidos.

La sagrada Biblia dice: "Confesáos unos a otros vuestros pecados para que seais salvos".

¿Qué gracias o favores se obtienen con la confesión?

Con la confesión se obtienen tres gracias o favores especiales:

1) Nos devuelve o nos aumenta la gracia santificante: la amistad con Dios.
2) Nos da fuerzas especiales para evitar el pecado y rechazar las tentaciones.
3) Nos da asco y antipatía por todo lo que sea ofender a Dios.

¿Cuántas cosas son necesarias para hacer una buena confesión?

Para hacer una buena confesión son necesarias cinco cosas:
1) Un examen de conciencia
2) Arrepentirse de los pecados
3) Propósito de enmienda
4) Confesarse con el sacerdote
5) Cumplir la penitencia que impone el confesor.

¿Qué es el examen de conciencia?

Examen de conciencia es recordar los pecado cometidos después de la última confesión bien hecha.

"Cada uno examine su propia conducta, porque cada cual responderá por sus pecados ante Dios". (Gálatas 6,4)

 
Lo que se gana con una buena confesión. PDF Imprimir E-mail
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Reflexiones - Sacramentos.

Lo que se gana con una buena confesión.

Fuente:
Libro Cómo hacer una buena confesión.
Autor: Padre Eliécer Sálesman.

El el hospital estaban tratando de una ulcera al estomago a una señora muy nerviosa, pero todos los tratamientos resultaban inútiles. La glándula pituitaria (esa que está detrás de la nariz y que a cada pensamiento angustioso que tengamos segrega un ácido corrosivo) seguía envinado ácidos que llegaban al estomago y reproducían ulcera.

Al fin uno de los médicos, muy buen sicólogo, dijo al Padre Capellán: "Padre, yo creo que esa enfermedad debe tener algún pecado sin perdonar y que le atormenta, y mientras ella sufra de "complejo de culpa" será imposible su curación. Quiere confesarla"?

El sacerdote le dijo a la enfermera: "Desea confesarse? -No padre-. ¿Por qué? porque mis pecados son tan grandes que Dios ya no me va a perdona-

Pero cómo no le va a perdonar si Jesucristo el Hijo de Dios se dejó crucificar para pagar con su sangre sus pecados? Si Jesús dijo que El no vino a buscar santos sino pecadores que el el cielo hay más alegría por un pecador que se convierte que 99 santos que no necesitan conversión?

-Ah Padre -exclamo la enfermera, yo me e confieso, porque Ud. se escandaliza de mis pecados -jamás, jamás- respondió el sacerdote-

Nosotros hemos tenido que oír tantas maldades, y  la Biblia nos dice que aunque los pecados sean rojos como la tela más roja del mundo, si la persona está arrepentida, Dios dejara el alma más blanca que pueda existir

-Padre, pero es que no estoy preparada! -Bueno- dijo el capellán, yo le ayudare a prepararse- Y le fue enseñando los métodos que se explican en ese folleto, y al tercer día la confeso detenidamente, con toda paz y tranquilidad. Cuando la mujer terminó su confesión estaba llorando de emoción, y llena de entusiasmo y de paz exclamó:

Padre, siento un descanso tan grande, como si me hubieran quitado un camión de 50 toneladas de sobre mis hombros". A los quince días se encontró de nuevo el sacerdote con el medico y le preguntó: Doctor y la señora se la úlcera?

-Padre, ya se fue curada. Lo único que su ulcera necesitaba para cicatrizar era que ella se vera libre del "complejo de culpa".

Ahora que se ha sentido perdonada ya su pituitaria no le segregó más ácidos, sino las hormonas curativas que esa glándula produce cuando se tienen pensamientos positivos y alegres". La confesión la curó de alma y de cuerpo.

Cuántos andan por la vida llevando al hombro el cadáver podrido de sus pecados sin perdonar, pudiendo dejar ese cadáver en el confesionario, por medio de una buena confesión. Un día un hombre grito a San Benito Labre que vestía como un pordiosero: Ud. es un desdichado". Y San Benito respondió: "No soy desdichado.

Soy pobre pero no desdichado. Los únicos desdichados son los que viven en pecado". Quiere usted no ser un desdichado?

Lea con atención este reflexión. No le pedimos que nos crea. Sólo le pedimos que haga la prueba. Se sentirá verdaderamente feliz, de cuerpo y de espíritu. Quiera Dios que así sea!

 
Cuatro Dudas acerca de la confesión. PDF Imprimir E-mail
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Reflexiones - Sacramentos.

Cuatro Dudas acerca de la confesión.

Fuente:
Cómo hacer una buena confesión.
Autor: P. Eliécer Sálesman.

A. En qué se basan los católicos para decir que los sacerdotes sí pueden perdonar pecados?

R. En la frase que Jesús dijo a sus apóstoles el día de la Resurrección: dice el evangelio que soplo sobre sus cabezas y les dijo: "Recibid el EspírituSanto. A todo el que perdonéis los pecados, les quedan perdonados. (San Juan20) Los apóstoles se murieron y como Cristo quería que ese gran don de su perdón llegara a todas las personas de todos los siglos, les dio ese poder de manera transmisible, que ellos pudieran transmitirlo a sus sucesores.Y así lo hicieron. Por medio de la imposición de sus manos ellos dejaban en cada lugar "presbíteros". o sea sacerdotes. y al frente de ellos un obispo. Estos tienen hoy el poder que Jesús dio a sus apóstoles " A todo el que perdonéislos pecados, les quedan perdonados".

B. Por que dicen nuestros hermanos separados que los curas en el año 1215 inventaron el sacramento de la confesión?

R. Lo que pasó en 1215 es que se reunieron los obispos de todo el mundo, en una reunión llamada Concilio de Letrán, en Roma, y decretaron que todo católico debe confesarse al menos una vez por año. Ellos no inventaron la confección. Ella ya existía desde muchísimos años atrás. Imaginase el alboroto tan terrible que se le hubiera producido si esas alturas de la vida de los Obispos se les hubiera ocurrido inventar una cosa tan dura y tan difícil como es tener que ir a decirle los pecados a otro hombre.

Ya en el siglo el más grande sabio de su tiempo, llamado Orígenes, dejó escrito:"Se perdonan las culpas cuando el pecador no se avergüenza de confesar sus pecados al sacerdote".

C. Por qué confesarse con un hombre como voz?

Claro que lo es, porque es humano. Dice la S. Biblia. "Si alguno dice que no ha pecado, es un mentiroso (San Juan 1,8) El sacerdote es probablemente mucho menos pecador de lo que la gente se imagina, porque tiene más defensas para librarse del pecado. Por ejemplo, tiene una formación religiosa muy seria. Tiene desde el seminario un gran respeto a Dios y un gran temor disgustarlo, porque lo ama mucho y porque sabe las terribles consecuencias que traen los pecados. Tiene menos ocasiones de pecar, porque la Iglesia (su Cardenal,su Obispo, su superior) lo vigilan paternalmente con mucho esmero para no permitir que el demonio venga a hacerle mal.

 
Pero es que el cura es un pecador. PDF Imprimir E-mail
Reflexiones - Sacramentos.

Pero es que el cura es un pecador.

Fuente:
Libro: Cómo hacer una buena confesión.
Autor: Padre Eliécer Sálesman.

También los 12 apóstoles eran pecadores y sin embargo Jesús les dio poder para perdonar pecados. Es que el sacerdote no dice a pecador. "Te perdono, porque yo no he cometido eso que tú confiesas". No. No dice eso. Lo que dice es "Te perdono por el poder que para ello recibí de Nuestro Señor Jesucristo".

Si un juez que es malgeniado y peleador va a sacar de la cárcel a uno que está allá por ser también malgeniado y peleador, el policía no le puede decir: "Señor Juez Ud. no puede sacar de la cárcel a este malgeniado, No señor.

El juez lo saca de la cárcel  porque tiene poder recibido de la Autoridad Suprema Judicial de su nación, y aunque él sea malo, tiene poderes para absolver a los demás. Así el sacerdote: aunque él sea pecador (que quizá lo menos de lo que se inventan los enemigos) tiene poder de Dios para perdonar, y lo que él perdona en la tierra queda perdonado en le cielo porque Jesús lo dijo: "Lo que desatéis en la tierra queda desatado en el cielo". San Mateo 18

El sacerdote perdona los pecados, no porque él no se a pecador, sino que perdona los pecados por una sola razón: porque recibió poder para ello de la Altísima Autoridad  que se llama Jesucristo.

Esta es una gran diferencia entre católicos y protestantes.

El protestante comete un pecado y ora a Dios, y  pide perdón pero muy difícil queda seguro de haber sido perdonado. En cambio los católicos, después de un pecado, busca un sacerdote, y con arrepentimiento sincero, con tristeza de haber ofendido al buen Dios, y propósito de ser mejor adelante, le confiesa sus faltas.

Cuando el sacerdote levanta su mano bendecida  y le dice; "Yo te absuelvo en el nombre del Padre, y del hijo, y del Espíritu Santo", el pecador queda con la seguridad de haber sido perdonado, y con una paz el el alma, que no encuentra en ningún otra religión.

Por eso decía un Judío: "Yo envidio a los católicos. Yo cuando peco, pido perdón a Dios, pero no estoy muy seguro de si he sido perdonado o no. En cambio el católico, cuando se confiesa con su sacerdote, queda tan seguro de su perdón, que esa paz no la he visto en ninguna religión de la tierra".

Cuantos miles de personas mejoran sus vidas solo con hacer una buena confesión! En eso si que les ganamos a los protestantes! Por eso un gran sicólogo decía: Yo conozco ningún método tan bueno para mejorar una vida como la confesión de los católicos".

¿Te atreves a confesarte?

 
¿Por qué no confesarse directo con Dios? PDF Imprimir E-mail
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Reflexiones - Sacramentos.

¿Por qué no confesarse directo con Dios?

Autor:
Fuente:
www.corazones.org 

La institución de la confesión por el Jesucristo aparece claramente en el evangelio de San Juan. Cristo resucitado da poder a los apóstoles para perdonar pecados en nombre de Dios. Al conferir el sacramento de la confesión, la Iglesia ha sido fiel a Jesucristo desde el principio.

Veamos Juan 20:19-24:
"Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros.» Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.» Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis,les quedan retenidos.» Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.»

Es importante notar que Jesús vinculó la confesión con la resurrección (su victoria sobre la muerte), con el Espíritu Santo (necesario para creer y actuar con poder) y con los apóstoles (los primeros sacerdotes).

Entonces nos confesamos con un sacerdote por obediencia a Cristo. Es Dios quién perdona y tiene potestad para establecer los medios para otorgar el perdón.

Vemos que uno de los apóstoles (Tomás), al no estar presente, no creía que Cristo había resucitado. Entonces tampoco creería que les había encargado el perdón de los pecados. Oremos para que nuestros hermanos, como Santo Tomas, crean y lleguen como el a ser santos.

Para mas información ver nuestra sección sobre el sacramento de la penitencia, el Catecismo de la Iglesia Católica y algunos enlaces de apologética.

 
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