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Sacramentos.
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Reflexiones - Sacramentos.

Todos los santos. 

Auor:
Zurc0.
Fuente: www.veritasradio.org

Unos días de haber de celebrado la Fiesta de Todos los Santos, los aparadores en la mayoría de las tiendas, parecen empeñarse en hacernos creer que no es la Vida, sino la muerte lo que debemos celebrar…
Así, han llenado nuestras calles e infinidad de fachadas, con figuras sicodélicas y monstruosas… Figuras que llegan a confundir la maldad con lo divertido…

Por eso es importante retomar el sentido de “celebrar”: no es sólo hacer “pachanga” o divertirse por divertirse. Celebrar es mucho más: Es alegrarnos por algo grande, por algo que nos hace bien, que nos lleva a una verdadera felicidad y gozo…

Y esto es celebrar a todos los santos: Llenarnos de alegría y esperanza porque el triunfo de Cristo se ha manifestado en las vidas de miles y miles de personas, que ahora gozan de la presencia de Dios.

Celebrar el triunfo, la Gloria y la Fidelidad de la Promesa de Dios hecha a la humanidad en Cristo Jesús:
“… porque voy a prepararles un lugar. Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar, volveré y los tomaré conmigo, para que donde esté yo estén también ustedes.” (Juan 14, 2-3)

Celebrar a todos los santos nos ayuda a cantar de gozo por las maravillas que Dios ha realizado en nuestras vidas.
¿Cómo celebrarlos?

Hay muchas maneras que pueden ser divertidas. Por ejemplo una fiesta de disfraces de santos… ¿Raro? Si algunos se disfrazan de muertos, ¿No podremos nosotros disfrazarnos de vivos? Y qué vivos!

Otra manera es “encontrarnos con ellos en la oración”, y pedir su intercesión y compañía… Ellos ya vencieron, ya recibieron la corona del triunfo… ya miran “cara a cara” a nuestro Dios… “sus vestiduras han sido blanqueadas en virtud de la Sangre del Cordero…”

Si en el mundo hay algunos que susurran que son hijos de la muerte, ¿No podremos gritar nosotros que somos hijos de la Vida?

 
Arrepentimiento. PDF Imprimir E-mail
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Reflexiones - Sacramentos.

Arrepentimiento. 

Autor:
Fuente: www.veritasradio.org

En una ocasión llegó una mujer a confesarse con el Cura de Ars. Llegado un cierto punto en la confesión, el cura comenzó a llorar profundamente. La mujer sorprendida le preguntó:

-    ¿Por qué llora usted?

A lo que él respondió:

-    Lloro por lo que tú no has llorado. 


Esta pequeña anécdota del Cura de Ars, nos puede ayudar a darnos cuenta de la poca conciencia que muchas veces tenemos en nuestras vidas, de las dimensiones que tienen nuestras faltas.

Muchas veces vamos por ahí diciendo: “Dios es tan bueno, que seguramente me va a perdonar” o quizá “Disfrutemos, ya después pediremos perdón”

Es verdad que Dios es infinitamente bueno y nos perdona todo… Todo lo que con verdadero arrepentimiento ponemos a sus pies. Y precisamente porque es infinitamente bueno, también le duele cuando nos alejamos de Él.

Vale mucho la pena que meditemos constantemente, la necesidad que tenemos de ser concientes del dolor que causan nuestras faltas. No para generarnos un negativo “sentimiento de culpa”, sino para ser capaces de arrepentirnos verdaderamente de lo malo que hayamos hecho, ponerlo en la Misericordia de Dios y trabajar por quitar de nuestras vidas aquellas faltas.

Con gran confianza y amor acercarnos así a los pies de Jesús para reconocer nuestra fragilidad. Pero reconocer también, que en Él somos fuertes… Que con Él, no nos falta nada.

 
La tremenda realidad del purgartorio. PDF Imprimir E-mail
Reflexiones - Sacramentos.

La tremenda realidad del purgartorio.

Autor:
Fuente: www.mensajespanyvida.org

(Existe y punto. Creas o no, quieras o no. Es Providencia Divina)


1.- Es una enseñanza fundamentada en la Palabra de Dios:

Hay pasajes bíblicos que hablan muy claramente sobre la realidad del purgatorio. Uno de ellos, y tal vez el principal, es cuando el Apóstol San Pablo nos habla sobre el día del juicio y sobre qué pasará con aquellas personas que tuvieron fe y sirvieron a Dios, pero que su obra no fue tan buena, él lo explica así:

A) Las acciones -buenas o malas- es lo único que decidirá nuestro destino:

"Un día se verá el trabajo de cada uno. Se hará público en el día del juicio, cuando todo sea probado por el fuego. El fuego, pues, probará la obra de cada uno. Si lo que has construido resiste el fuego, será premiado. Pero si la obra se convierte en cenizas, el obrero tendrá que pagar. Se salvará pero no sin pasar por el fuego" (1Cor 3,13-15)

Esto es precisamente el purgatorio, una purificación que algunos nece sitaremos para poder disfrutar plenamente de la amistad eterna con Dios.

Así está escrito en todas la Biblias del mundo, en palabras muy similares. A esta realidad que la Sagrada Escritura nos muestra le llamamos purgatorio=purificación. Que esta palabra no venga en la Biblia no nos interesa, pues tampoco viene la palabra "Trinidad" ni "Encarnación" y el protestante las acepta.

Lo que importa no es la palabra, sino la realidad de lo que significa, y en ese aspecto el Purgatorio está muy claro en la Sagrada Escritura.

B) En el Cielo no entrará nada manchado:

La existencia del Purgatorio es una consecuencia lógica de la Santidad de Dios, pues si Él es el tres veces Santo (Is 6,3) o sea la plenitud de la Santidad y Perfección, entonces quienes estén junto a Él también deben de serlo (Mt 5,48), por eso, quien es fiel a Dios, pero no se encuentra en un estado de Gracia Plena a la hora de morir, no puede disfrutar del Ci elo porque la misma Biblia dice que en la Ciudad Celestial:

"No puede entrar nada manchado (impuro)" (Ap 21,27)

Entonces, si un cristiano no puede entrar al Cielo por tener alguna mancha o impureza, ni tampoco sufrir el castigo eterno, es claro que tendrá que 'pagar' en esta vida o en la otra. Esto está escrito en la Biblia:

"Al que calumnie al Hijo del Hombre se le perdonará; pero el que calumnie al Espíritu Santo, no se le perdonará ni en este mundo ni en el otro" (Mt 12,32).

"Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo". (Mt 5,26)

C) Nosotros podemos Expiar por los difuntos: .."él tenía presente la magnífica recompensa que está reservada a los que mueren piadosamente, y este es un pensamiento santo y piadoso. Por eso, mandó ofrecer el sacrificio de expiación por los muertos, para que fueran librados de sus pecados". (2 Macab 12,45)

2.- Desde los pri meros siglos los cristianos creemos en su existencia:

El Purgatorio como estado temporal de purificación fue creído desde el principio por los primeros cristianos que destacaron por su fe y santidad y a los cuales se les llama 'Padres de la Iglesia', conozcamos lo que dijeron algunos de ellos sobre este tema:

* Año 211. Tertuliano: "Nosotros ofrecemos sacrificios por los muertos..."

* Año 307. Lactancio: "El justo cuyos pecados permanecieron será atraído por el fuego (purificación)..."

* Año 386. Juan Crisóstomo: "No debemos dudar que nuestras ofrendas por los muertos les lleven un cierto consuelo...".

* Año 580. Gregorio Magno: "Respecto a ciertas faltas ligeras, es necesario creer que, antes del juicio, existe un fuego purificador...".

3.- ¿Qué es el purgatorio?

Más que un lugar físico, es un estado de vida temporal para la persona que muere en Gracia de Dios p ero imperfectamente purificada, y donde, mediante el sufrimiento, la Iglesia purgante se purifica para disfrutar plenamente de la Presencia de Dios.

El caso del malhechor al que Jesús le dice que estará con él en el Paraíso, nos muestra que esa purificación en el sufrimiento algunos la tendrán aquí, y otros la tendrán en la otra vida como lo menciona San Pablo (1 Cor 3,13-15).

Cualquier persona que haya amado a un ser querido y que por alguna circunstancia la deja de ver por una temporada sabe del sufrimiento de no poder disfrutar por un tiempo del amor de esa persona. Sabe que está viva, que lo ama y que lo volverá a ver, pero al no tenerlo plenamente cerca experimenta alegría y a la vez un dolor y deseo de tenerlo cerca por siempre, cara a cara. Algo similar, pero de mayor intensidad y forma será la 'purificación'.

Lamentablemente, cuando muchos hermanos protestantes dicen que el Purgatorio es un invento de la Iglesia, simplemente lo dice n porque desconocen lo que la Biblia y la historia nos dice sobre ese aspecto, ¡qué gran sorpresa se llevarán si les toca entrar en él!

Muchos de ellos se salieron de la Iglesia Católica sin conocer la Biblia y ahora siguen allá igual, sin conocimiento de la misma. La leen mucho, pero la entienden poco. Lo peor es que el católico no la entiende nada, porque ni siquiera la lee. Qué increíble. Ya es tiempo de corregir esto.

4.- ¿Cómo evitar el Purgatorio?

Esta decisión le toca solo a Dios, pero nosotros podemos empezar a purificarnos de la siguiente manera:

a) Llevar VIDA SACRAMENTAL: Confesarnos (vivir en Gracia de Dios permanentemente)y Comulgar (diariamente de ser posible)

b) Orar diariamente (de preferencia integrarse a algun grupo de Oracion), sin olvidar el REZO DIARIO del Rosario. La intercesión de María es potente!

c) Leer y Meditar la Palabra de Dios (al menos un versículo diari amente)

d) Corregir todo lo que no va de acuerdo con la Voluntad de Dios; romper lazos con pecados repetitivos, hacer las paces con el prójimo (empezando por la familia), y esforzarse por llevar una vida santa (pedirle a Dios que El ya nos vaya santificando) ...EN EL OCASO DE NUESTRAS VIDAS, SEREMOS JUZGADOS EN EL AMOR (San Juan de la Cruz)

 
Naturaleza de los Sacramentos. PDF Imprimir E-mail
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Reflexiones - Sacramentos.

Naturaleza de los Sacramentos.

Autor:
Cristina Cendoya de Danel
Fuente:

Son signos eficaces de la gracia, instituidos por Cristo y confiados a la Iglesia por los cuales nos es dispensada la vida divina.

Como el amor es algo que no es fácil de demostrar, ya que es invisible e interior, como invisible es Dios, se necesita descubrirlo por medio de signos, que son realidades que el hombre puede entender y ver. Por ejemplo, no basta con sentir o pensar que se ama a alguien, hay que demostrarlo con palabras y gestos para que el otro se sienta amado.

En el sentido etimológico, la palabra latina “sacramentum” es un sustantivo que se deriva del adjetivo “sacer” – “sacra” – “sacrum” que significa algo que santifica (“res sacrans”) y equivale en griego a la voz “misterio” (cosa oculta, sacra, o secreta). En ellos se realiza la acción oculta de Dios que se revela en cada acto donde existe un compromiso del hombre frente a Dios. En un principio, el Plan de Dios para los hombres era algo oculto, es en Cristo donde se logra su total manifestación. La obra de Cristo es sacramental porque el misterio de salvación se hace presente bajo la acción del Espíritu Santo.

Por ello, Jesucristo instituye los sacramentos que “son signos eficaces de la gracia, instituidos por Cristo y confiados a la Iglesia por los cuales nos es dispensada la vida divina” (Cat. n.1131). Ellos son un puente entre Dios y el hombre, donde se obtiene plena comunicación. Son signos sensibles de una realidad sagrada, espiritual, invisible – no se puede palpar la gracia – y trascendente. Mediante ellos, los fieles se unen a Dios y participan – de manera misteriosa y real – de la vida divina. Poseen una “eficacia” sobrenatural que hace posible que la gracia se produzca, no son algo que significa la gracia, sino que la producen.

Al haber sido confiados los sacramentos a la Iglesia, ellos son de la Iglesia Cat. n.1118. La Iglesia es considerada como sacramento de la acción de Cristo – que actúa en ella por medio del Espíritu Santo- y por ser signo e instrumento de la unión con Dios y de la unidad de todo el género humano. (Cfr. Vaticano II, Const. Lumen gentium, n.1). Por lo tanto, los sacramentos existen “por ella” y “para ella” porque son los que constituyen la Iglesia.

Todo lo que Cristo hacía y decía en su vida oculta y en su vida pública – aunque a veces resultara incomprensible - tenía un sentido de salvación. Era la preparación que se necesitaba para cuando llegara el momento de entregar a la Iglesia todos estos misterios.

Lo que Cristo da en los sacramentos, por medio de la Iglesia y sus ministros, tiene su fundamento en los misterios de la vida de Cristo. Los sacramentos son las obras maestras de Dios.

La Iglesia – sacramento universal de salvación – es el signo visible de la presencia de Cristo presente entre los hombres. Cristo le da a su Iglesia los sacramentos – “maravillas de Dios” – y estos hacen que Ella cumpla con la misión de santificar, distribuyéndolos a los fieles, como camino hacia la santificación.

 
Examen de Conciencia. PDF Imprimir E-mail
Reflexiones - Sacramentos.

Examen de Conciencia.     

Autor:
Fuente:
www.ewtn.com

La Confesión  ¿Cómo debemos hacer el examen de conciencia?

1) Pedimos al Espíritu Santo que nos ilumine y nos recuerde cuáles son los pecados nuestros que más le están disgustando a Dios.

2) Vamos repasando los diez mandamientos para saber qué faltas hemos cometido contra ellos. Por ejemplo:

1er Mandamiento
¿Me acuesto o me levanto sin rezar? ¿Me avergüenzo de aparecer creyente ante los demás? ¿He creído en supersticiones, por ejemplo; amuletos, sales, brujas, lectura de naipes o de humo de cigarrillo, o espiritistas?

2ndo Mandamiento
¿He dicho el Nombre de Dios sin respeto y por cualquier tontería?

3er Mandamiento
¿He faltado a misa los domingos? ¿Cuántas veces? ¿Cuántos domingos voy a misa cada mes?

4rto Mandamiento
¿He desobedecido a mis padres? ¿No les he querido ayudar? ¿Los he tratado mal? ¿He perdido el tiempo en vez de estudiar o trabajar?

5to Mandamiento
¿He deseado que a otros les vaya mal? ¿He peleado? ¿He dicho groserías? ¿Tengo resentimientos contra alguna persona y no le quiero perdonar? ¿No rezo por los que me han tratado mal? ¿Me he burlado de alguien? ¿He puesto sobrenombres? ¿He tratado con dureza? ¿He dicho palabras ofensivas? ¿He hablado mal de otras personas? ¿He contado lo malo que han hecho o lo que dicen de ellos? ¿He escandalizado? (o sea, ¿he enseñado lo malo a los que no lo saben?) ¿Cuántas veces? ¿Me he aprovechado de los más débiles para golpearlos o humillarlos?

6to Mandamiento
¿He detenido en mi cerebro por varios minutos pensamientos o deseos impuros? ¿He mirado películas impuras, o revistas pornográficas o escenas impuras por televisión? ¿He dicho o celebrado chistes malos? ¿He hecho acciones impuras conmigo mismo o con algunas personas? ¿Tengo alguna amistad que me hace pecar?

7mo Mandamiento
¿He robado? ¿Cuánto vale lo que he robado? ¿Pienso devolverlo o dar eso a los pobres? ¿He devuelto lo prestado? ¿He tenido pereza en cumplir los deberes?

8vo Mandamiento
¿He dicho mentiras? ¿He inventado de otros lo que no han hecho o dicho? ¿He hecho trampas en negocios o estudios? ¿He creído que Dios no me va a ayudar?

9no Mandamiento
¿He codiciado la mujer o el esposo de mi prójimo?  ¿He mirado a un hombre a una mujer de manera impura?

10mo Mandamiento
¿He deseado los bienes ajenos? ¿He sido evidioso? ¿He sido avaro? ¿He camido más de lo que necesito? ¿He sido orgulloso?

¿Qué otras preguntas me debo hacer al
examinar la conciencia?

¿Cuáles son las faltas que más cometo y repito? ¿Cuáles serán las causas por las cuales cometo esos pecados? Por ejemplo: Soy de mal genio: ¿por que será? ¿será que no descanso? ¿Será que me disgusto por pequeñeces que no disgustan a Dios? (Lo que no disgusta a Dios no me debe disgustar a mí) ¿Será que me preocupo demasiado como si Dios no cuidara de mí y no me fuera a ayudar? ¿Será que no me conformo con lo que Dios permite que me suceda? ("Todo lo permite Dios para el bien de los que lo aman", dice la Sagrada Biblia)

Otro ejemplo: Hablo mal de los demás. ¿Por qué será? ¿Será que vivo juzgando a los otros olvidando lo que dijo Jesús: "no juzguéis y no seréis juzgados, condenéis y no seréis condenados" (Mt 7,1), o será que trato con personas murmuradoras que me prenden su murmuradera?

Me vienen pensamientos o deseos impuros: ¿por qué será? ¿será que veo películas impuras o malas en TV o leo revistas pornográficas o no hago bastante ejercicio físico?

Otra pregunta: ¿Cuál será el pecado mío que más le está disgustando a Dios? Si Cristo se me apareciera a ofrecerme quitarme un pecado, ¿Cuál le pediría que me quitara? ¿Qué voy a hacer para tratar de no cometer ese pecado?

¿Qué es arrepentirse de los pecados?

Arrepentirse de los pecados es sentir tristeza o pesar de haber ofendido a Dios que es tan bueno y por haber hecho, pensado o dicho lo que nos hace daño a nosotros mismos o a los demás.

 
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