Analisis.

Apoyanos con un clik1.

Di no a la pornografía. Un video impactador.



Get the Flash Player to see this player.

time2online Joomla Extensions: Simple Video Flash Player Module
Pascua.
¿Por qué la cruz? PDF Imprimir E-mail
Reflexiones - Pascua.

 

¿Por qué la cruz?

Autor:
Fuente: www.aciprensa.com

"Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del Hombre" (Mt 24,30). La cruz es el símbolo del cristiano, que nos enseña cuál es nuestra auténtica vocación como seres humanos.

Hoy parecemos asistir a la desaparición progresiva del símbolo de la cruz. Desaparece de las casas de los vivos y de las tumbas de los muertos, y desaparece sobre todo del corazón de muchos hombres y mujeres a quienes molesta contemplar a un hombre clavado en la cruz. Esto no nos debe extrañar, pues ya desde el inicio del cristianismo San Pablo hablaba de falsos hermanos que querían abolir la cruz: "Porque son muchos y ahora os lo digo con lágrimas, que son enemigos de la cruz de Cristo" (Flp 3, 18).

Unos afirman que es un símbolo maldito; otros que no hubo tal cruz, sino que era un palo; para muchos el Cristo de la cruz es un Cristo impotente; hay quien enseña que Cristo no murió en la cruz. La cruz es símbolo de humillación, derrota y muerte para todos aquellos que ignoran el poder de Cristo para cambiar la humillación en exaltación, la derrota en victoria, la muerte en vida y la cruz en camino hacia la luz.

Jesús, sabiendo el rechazo que iba producir la predicación de la cruz, "comenzó a manifestar a sus discípulos que Él debía ir a Jerusalén y sufrir mucho... ser matado y resucitar al tercer día. Pedro le tomó aparte y se puso a reprenderle: '¡Lejos de ti, Señor, de ningún modo te sucederá eso!' Pero Él dijo a Pedro: ¡Quítate de mi vista, Satanás!¡...porque tus pensamientos no son de Dios, sino de los hombres!" (Mt 16, 21-23).
Pedro ignoraba el poder de Cristo y no tenía fe en la resurrección, por eso quiso apartarlo del camino que lleva a la cruz, pero Cristo le enseña que el que se opone a la cruz se pone de lado de Satanás.

Satanás el orgulloso y soberbio odia la cruz porque Jesucristo, humilde y obediente, lo venció en ella "humillándose a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz", y así transformo la cruz en victoria: "...por lo cual Dios le ensalzó y le dio un nombre que está sobre todo nombre" (Flp 2, 8-9).

Algunas personas, para confundirnos, nos preguntan: ¿Adorarías tú el cuchillo con que mataron a tu padre?

¡Por supuesto que no!

1º. Porque mi padre no tiene poder para convertir un símbolo de derrota en símbolo de victoria; pero Cristo sí tiene poder. ¿O tú no crees en el poder de la sangre de Cristo? Si la tierra que pisó Jesús es Tierra Santa, la cruz bañada con la sangre de Cristo, con más razón, es Santa Cruz.

2º. No fue la cruz la que mató a Jesús sino nuestros pecados. "Él ha sido herido por nuestras rebeldías y molido por nuestros pecados, el castigo que nos devuelve la paz calló sobre Él y por sus llagas hemos sido curados". (Is 53, 5). ¿Cómo puede ser la cruz signo maldito, si nos cura y nos devuelve la paz?

3º. La historia de Jesús no termina en la muerte. Cuando recordamos la cruz de Cristo, nuestra fe y esperanza se centran en el resucitado. Por eso para San Pablo la cruz era motivo de gloria (Gál 6, 14).

Nos enseña quiénes somos

La cruz, con sus dos maderos, nos enseña quiénes somos y cuál es nuestra dignidad: el madero horizontal nos muestra el sentido de nuestro caminar, al que Jesucristo se ha unido haciéndose igual a nosotros en todo, excepto en el pecado. ¡Somos hermanos del Señor Jesús, hijos de un mismo Padre en el Espíritu! El madero que soportó los brazos abiertos del Señor nos enseña a amar a nuestros hermanos como a nosotros mismos. Y el madero vertical nos enseña cuál es nuestro destino eterno. No tenemos morada acá en la tierra, caminamos hacia la vida eterna. Todos tenemos un mismo origen: la Trinidad que nos ha creado por amor. Y un destino común: el cielo, la vida eterna. La cruz nos enseña cuál es nuestra real identidad.

Nos recuerda el Amor Divino

"Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único para que todo el que crea en Él no perezca sino que tenga vida eterna". (Jn 3, 16). Pero ¿cómo lo entregó? ¿No fue acaso en la cruz? La cruz es el recuerdo de tanto amor del Padre hacia nosotros y del amor mayor de Cristo, quien dio la vida por sus amigos (Jn 15, 13). El demonio odia la cruz, porque nos recuerda el amor infinito de Jesús. Lee: Gálatas 2, 20.

Signo de nuestra reconciliación

La cruz es signo de reconciliación con Dios, con nosotros mismos, con los humanos y con todo el orden de la creación en medio de un mundo marcado por la ruptura y la falta de comunión.

La señal del cristiano

Cristo, tiene muchos falsos seguidores que lo buscan sólo por sus milagros. Pero Él no se deja engañar, (Jn 6, 64); por eso advirtió: "El que no toma su cruz y me sigue no es digno de mí" (Mt 7, 13).

Objeción: La Biblia dice: "Maldito el que cuelga del madero...".

Respuesta: Los malditos que merecíamos la cruz por nuestros pecados éramos nosotros, pero Cristo, el Bendito, al bañar con su sangre la cruz, la convirtió en camino de salvación.

El ver la cruz con fe nos salva

Jesús dijo: "como Moisés levantó a la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado (en la cruz) el Hijo del hombre, para que todo el que crea en Él tenga vida eterna" (Jn 3, 14-15). Al ver la serpiente, los heridos de veneno mortal quedaban curados. Al ver al crucificado, el centurión pagano se hizo creyente; Juan, el apóstol que lo vio, se convirtió en testigo. Lee: Juan 19, 35-37.

Fuerza de Dios

"Porque la predicación de la cruz es locura para los que se pierden... pero es fuerza de Dios para los que se salvan" (1 Cor 1, 18), como el centurión que reconoció el poder de Cristo crucificado. Él ve la cruz y confiesa un trono; ve una corona de espinas y reconoce a un rey; ve a un hombre clavado de pies y manos e invoca a un salvador. Por eso el Señor resucitado no borró de su cuerpo las llagas de la cruz, sino las mostró como señal de su victoria. Lee: Juan 20, 24-29.

Síntesis del Evangelio

San Pablo resumía el Evangelio como la predicación de la cruz (1 Cor 1,17-18). Por eso el Santo Padre y los grandes misioneros han predicado el Evangelio con el crucifijo en la mano: "Así mientras los judíos piden milagros y los griegos buscan sabiduría, nosotros predicamos a un Cristo crucificado: escándalo para los judíos (porque para ellos era un símbolo maldito) necedad para los gentiles (porque para ellos era señal de fracaso), mas para los llamados un Cristo fuerza de Dios y sabiduría de Dios" (1Cor 23-24).

Hoy hay muchos católicos que, como los discípulos de Emaús, se van de la Iglesia porque creen que la cruz es derrota. A todos ellos Jesús les sale al encuentro y les dice: ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria? Lee: Lucas 24, 25-26. La cruz es pues el camino a la gloria, el camino a la luz. El que rechaza la cruz no sigue a Jesús. Lee: Mateo 16, 24

Nuestra razón, dirá Juan Pablo II, nunca va a poder vaciar el misterio de amor que la cruz representa, pero la cruz sí nos puede dar la respuesta última que todos los seres humanos buscamos: «No es la sabiduría de las palabras, sino la Palabra de la Sabiduría lo que San Pablo pone como criterio de verdad, y a la vez, de salvación» (JP II, Fides et ratio, 23).



 
25 ofrecimientos muy sencillos para hacer esta Cuaresma. PDF Imprimir E-mail
Reflexiones - Pascua.

25 ofrecimientos muy sencillos para hacer esta Cuaresma.

Autor: Luisa Restrepo.
Fuente:

Si aún no sabes que ofrecer, acá te damos algunas opciones para qué la vivas muy bien.

Comenzamos el tiempo de Cuaresma, tiempo de gracia y conversión que Dios nos concede. Son 40 días que podemos hacer muy productivos para nuestra vida espiritual y crecimiento interior. La cuaresma no solo trata de cumplir ritos externos y anticuados, trata de conducir nuestro corazón y nuestra vida hacia El Señor. Implica mucho más que un arrepentimiento o una clara conciencia del mal hecho. La conversión es emprender un nuevo camino bajo la misericordia de Dios, y sin dejar de ser uno mismo.

Convertirse no es haber sido impetuoso y ahora ser pasivo. Es ser impetuoso bajo la misericordia de Dios y para Él, búscando que todas las energias de nuestra vida nos conduzcan cada vez más a Dios.

Éste es el cambio que Jesús espera de nosotros: que luchemos por el espíritu como hasta ahora hemos peleado por el poder; que nos empeñemos en ayudar a los demás como hasta ahora nos empeñábamos en que todos nos sirvieran a nosotros; que amemos a los demás como hasta ahora nos hemos esforzando en amarnos a nosotros mismos y que amemos a Dios tanto que podamos ser capaces de convertir las pequeñas renuncias cotidianas, en caminos concretos de amor y de vida para alcanzarlo a Él.

Acá les dejamos algunos consejos muy sencillos y cotidianos para ofrecerle a Dios en esta cuaresma, y pedirle que nos de un corazón semejante al suyo.

Por cada vez que te sientas enojado con alguien, reza un Padre Nuestro por él.

Si te es fácil enojarte, también es muy fácil rezar un Ave María o un Padrenuestro. ¿Quién no se los sabe? Reza uno, solo uno y vas a ver como recuperas un poco de paz y ayudas a esa persona que necesita de tus oraciones.

Por cada vez que revises tus redes sociales, reza 1 Ave María.

Habrás rezado varios rosarios esta Cuaresma ... así ganas doble: te acercas a la Virgen y permaneces en presencia de Dios durante el día. Puedes ofrecer cada Ave María por la persona que acabas de ver en la foto del Instagram, facebook o con la cual estas conversando por whatsapp. 

No revises tu celular mientras comes o conversas con alguien.

¿Recuerdas como es mirar a una persona a los ojos? Encontrarte con alguien no significa estar en el mismo espacio físico que ella, implica interesarte en su vida, buscar conocerla, entrar en contacto con su realidad y comprometerte con ella.                    

Reza más

Qué te parece ir entre semana a visitar al Señor en el Santísimo o rezar un rosario cuando vas a la universidad o el trabajo. También puedes leer algún libro espiritual o meditar el evangelio del día. Hay muchas cosas que puedes hacer para crecer en tu vida espiritual y amistad con El Señor. Dile a tus amigos que te recomienden que leer o que hacer e invítalos a que vayan contigo.

No seas grosero...con nadie.

Llegó tarde la comida, no hizo las cosas como yo quería, el señor del banco no me trató bien, esta mujer no sabe manejar y el tráfico es un completo desastre... No es lo peor del mundo, recupera la paz y recuerda ¿qué haría Jesús en mi lugar?

Cada día acepta un defecto que tienes y agradécelo a Dios.

Tus defectos también son parte de ti mismo, te han hecho reencontrarte con Dios e incluso ayudado a comprender a otros y apoyarlos. Perdónate y acepta quien eres, Dios lo hizo ya. Comprender que no eres perfecto es el primer paso para ser mejor. Ser santo significa buscar la perfección, pero en el amor.

Ve a misa entre semana.

Siempre vas a misa en el ajetreo del domingo y no sabes cómo se siente estar entre semana con Jesús. Sabemos que estos son días de trabajo y estrés, pero al final del día no hay nada como llegar a la Iglesia cuando está en silencio, las bancas casi vacías y Cristo ahí para ti. ¿Qué te parece? ¿Vas?

Perdona a cada una de las personas que te han herido.

Permite a Dios que te deje ver tus heridas, el dolor que te han causado otros, por más grande que sea, no lo evites: enfréntalo con Dios y permite que Él le da paz a tu corazón. Nos duele recordar lo malo que nos han hecho, pero si miramos todo eso desde los ojos y el corazón de Dios nos veremos purificados del resentimiento y la pena.

Expresa alegría en tu trabajo.

Y volvemos a repetir: la alegría es típica de un cristiano. Las cosas aunque aburridas o difíciles hechas con amor y una sonrisa en la cara, tienen más valor que el negocio más rentable del mundo.

Di sí cada vez que te pidan compartir algo.

Si se te hace difícil prestar o compartir algo porque sientes que tus cosas son muy preciadas como para que alguien más las utilice o las disfrute, esta es una gran oportunidad para empezar a desapegarte de lo material y ganar en generosidad.

Compra solo lo necesario.

Son solo 40 días, te prometo que todo va a estar bien. Y si puedes, te recomiendo hacerlo una práctica constante en tu vida ¡Te va a hacer mucho bien!

Cada noche escribe en una lista algo por lo que estés agradecido.

¿Si te levantaras mañana sólo con lo que agradeciste hoy? Pon atención: no te falta nada.

Busca la paz en las discusiones de familia.

Aprender que no siempre el que más hiere al otro más razón tiene. Debo acostumbrare a la armonía, a ver al otro tan imperfecto como yo. Buscar la paz en cada discusión es más importante que tener siempre la razón.

Visita a tus familiares enfermos o solos.

Puede que ya no les hables tanto o puede que no sean tus mejores compañeros, pero ellos siempre van a necesitar un poco de ti. Pide a Dios que te ayude a tener el tiempo y la paciencia y recuerda que la limosna no solo es material, Dios te invita a donar tu tiempo y amor.

Llega temprano a todas tus citas o clases.

En algunas guías "para una buena confesión" resaltan que "robar" también puede ser tiempo. Quizá te has acostumbrado a ser impuntual, quizá crees que tu vida no es tan importante como para sacarle el mayor provecho a cada día o simplemente te da pereza y, como sabes que el otro te va a esperar no te esfuerzas. Inténtalo esta cuaresma y verás cuantas virtudes aparte de la puntualidad vas a ganar.

Acepta siempre que tus familiares o amigos te inviten a salir juntos.

Sal de ti mismo, dedícale tiempo a tu familia y amigos. Muchas veces tenemos tiempo para todo, menos para lo esencial.

Haz algo que no incluya una pantalla.

Podemos pasar horas y horas en el celular, la tablet, la computadora o el televisor. Si esas horas las ocupas en conocer a tu amigo, a tu familia o en hacer algo que te ayude como leer, escribir, pintar, hacer deporte, dar un paseo, pensar ... Estas cosas aún pueden resultar muy divertidas.

Ofrece cada ejercicio que hagas por una persona o una intención distinta.

Sí, cuando vayas al crossfit, pilates o lo que sea, no solo rebajes algunos kilitos o tonifiques tus músculos, tonifica también tu espíritu ofreciendo tu esfuerzo y dolor por los demás. Por los cercanos o no tan cercanos que sufren y necesitan de tu solidaridad y apoyo.

No comentes nada negativo en las redes sociales.

¿Por qué siempre buscamos recordarle a los otros que están equivocados? ¿Has sentido lo extrañamente liberador que es no hacerlo? Nos hemos acostumbrado a hacerlo solo a través de las redes. En esta cuaresma busca decir las cosas, con caridad y en persona. Pero ten paciencia y recuerda que algunas cosas solo las puede resolver el tiempo y Dios.

Carga a diario en tu mochila o cartera comida extra para regalarla en el camino a alguien que lo necesita.

Empiezas el día con la bolsa llena y pesada y mientras más caminas, más regalas y ¡menos pesa! Así vamos por el mundo no solo pensando y mirándonos a nosotros mismos, sino fijándonos en los que pasan al nuestro lado.

Fortalece el amor en tu matrimonio.

Sí, aunque ya lo hayas intentado mil veces. Lo valen. Como dicen por ahí, "la caridad empieza por casa". Tantas veces decimos que no sabemos por donde empezar el cambio. Ya tenemos la respuesta.

Deja de coquetear.

Es distinto verte naturalmente feliz cerca de quien te gusta, que actuar frente a todos como si fueran posibles prospectos; sólo aquél que capte la hermosura que hay en ti sin que debas demostrarla, merece tu atención. Espero todos entiendan a lo que me refiero, sin exagerar....

No vistas tus prendas o accesorios de lujo.

A veces nos escondemos detrás de nuestros objetos de lujo, nos hacen sentir más seguros, atractivos y más dignos de amor. Se discreto y sencillo. Si tienes más de estas cosas de las que necesitas, vendélas, compra algo y ayuda a alguien.

Termina con tu religiosidad falsa: amuletos, resentimientos con Dios o infidelidad con la Iglesia.

Que mejor ocasión que este tiempo para acercarte a Dios. Ya es hora de dejar los amuletos, las malas costumbres, las criticas a la Iglesia y el ser un cristiano de "nombre".

Si te detienes a mirar pornografía o ya es una adicción: déjala.

Si sientes que poco a poco te atrae más la pornografía, ¡es un momento excelente para terminar! Muchas páginas ayudan a superar esta adicción. Encuéntralas y acércate a la pureza de nuevo. Pon límites a tus hijos y ayuda a tus hermanos y amigos a superarlo.

 
101 maneras para vivir la Cuaresma. PDF Imprimir E-mail
Reflexiones - Pascua.

101 maneras para vivir la Cuaresma.

Autor:
Fuente: Oleada Joven.

Sugerencias para encontrar el camino de cada uno hacia el encuentro con Cristo Resucitado

Comparto algunas ideas para vivir la Cuaresma, ojalá sirvan para encontrar el camino de cada uno hacia el encuentro con Cristo Resucitado.

1. Repita una pequeña oración a lo largo del día. Puede ser: “Señor, ten misericordia de mí”, o “Jesús, ayúdame a conocerte y a hacer tu voluntad”. También puede usar sus propias palabras.

2. Haga una lista de las cosas por las cuales está agradecido(a). Escriba diariamente diez cosas por las que está agradecido(a): familia, talentos, amigos, éxitos, etcétera.

3. Ore por la gente que le hace pasar un mal rato. Hay días en los que estas personas sobreabundan.

4. Repita continuamente las palabras de San Ignacio de Loyola: “Toma Señor y recibe toda mi libertad”.

5. Utilice su imaginación al hacer oración. Imagínese usted mismo(a) como una de las personas que están frente a Jesús en una escena de los Evangelios. Imagine su respuesta y reacción al mensaje que ha escuchado de Jesús.

6. Haga una lectura pausada de alguno de los cuatro relatos de la pasión, muerte y resurrección de Jesús. Por ejemplo, puede leer Lucas 22:39 a 24:12.

7. Convierta en oración alguna actividad amorosa que haga por los demás. Por ejemplo, cuando saca la basura de la casa, cambia el rollo de papel higiénico o le ayuda a su hijo a hacer la tarea. Hágalo de todo corazón y esa acción será una oración.

8. Haga oración mientras realiza una caminata.

9. Concédase tiempo para la meditación, para estar en calma por un momento, para vaciarse de las distracciones y para abrir su corazón a Dios.

10. Participe en uno de los servicios litúrgicos que su parroquia ha organizado.

11. Ore junto con su familia a la hora de los alimentos. Oren siempre por las personas necesitadas.

12. Ore mientras realiza sus mandados. Pídale a Dios que le ayude a reconocer su presencia en cada uno de los lugares a los que se dirige.

13. Cuando escuche o vea noticias respecto a alguien que está en problemas, ore por esa persona. Invite a sus hijos a que oren también por ella.

14. Cuando esté en el mercado, ore por los campesinos y todas aquellas personas que hacen posible que los alimentos lleguen hasta su mesa.

15. Al momento de acostarse, concédase un momento para orar por aquellas personas que no tienen hogar y que esa noche dormirán en la calle.

16. Deje que uno de sus himnos favoritos se repita en su mente como una forma de oración. Seleccione una frase o palabras que tengan un significado especial para usted.

17. Rece diariamente el rosario y otras oraciones que son parte de la tradición católica. Dese cuenta de que está uniendo su voz a millones de personas que han orado estas plegarias a lo largo de los siglos.

18. Bendiga a sus hijos y a otros miembros de la familia cuando se retiran o regresan a casa. Trace sobre su frente la señal de la cruz.

19. Ore en los momentos de mayor tráfico, especialmente cuando se encuentra con un mal conductor. Ore por él o ella y pídale a Dios que le ayude a mantener la calma a lo largo del día.

20. Haga oración mientras está haciendo fila o cuando alguien lo ha puesto en llamada de espera. Ore por los servidores públicos que atienden a la gente todo el día.

21. Ore mientas trabaja en el jardín; deje que esa actividad sea su oración.

22. Si en su barrio puede escuchar las campanas de alguna iglesia, ore al escucharlas. Si no le es posible, ore al momento de escuchar otro sonido, por ejemplo, al timbrar el teléfono, cuando ladra algún perro o cuando suena el toque de salida en una fábrica cercana.

23. Ore al escuchar el ruido de una sirena. Ore por las personas que posiblemente estén en un problema serio.

24. Haga oración por las personas que necesita perdonar y que le cuesta mucho perdonar. Pida que disfruten las bendiciones que usted mismo espera recibir de Dios.



25. Eleve una oración a Dios que le ayude a pedir perdón a las personas que ha herido de alguna manera.

26. Ore por la persona que lo ha dirigido espiritualmente, sea que esté viva o muerta.

27. Ore mientras lleva a pasear a su mascota.

28. Si toca un instrumento musical, deje que ese momento sea su oración.

29. Ore mientras crea una pieza de arte. Haga algo creativo cada día de la Cuaresma y hágalo para dar gloria a Dios.

30. Ore por la persona desconocida quien, en este preciso momento está al borde del suicidio. Pídale a Dios que tranquilice a esa alma desolada.

31. Escoja a un miembro de su familia nuclear o extendida y ore por él o ella a lo largo del día. Elija uno diariamente.

32. Asista a misa siempre que pueda hacerlo. La Eucaristía es la oración más grande que tenemos los católicos y es un lugar seguro para encontrarse con Jesús.

33. Al final del día, concédase un momento para agradecerle a Dios las gracias y bendiciones que recibió a lo largo del día.

34. Ayune de pensamientos negativos.

35. Ayune de comer por comer, esto es, ni siquiera se moleste en probarlo.

36. Ayune de trabajar demasiado. Descubra su personalidad al margen de su trabajo.

37. Al menos un día de la Cuaresma, ayune de todo, excepto líquidos (primero verifique esto con su doctor).

38. Ayune de ver su programa favorito durante una semana o durante toda la Cuaresma.

39. Ayune del ruido. Mantenga el silencio en casa durante una hora por la mañana y por la noche, como una forma de dar la bienvenida a la presencia de Dios en su vida y en su hogar.

40. Durante la Cuaresma medite en cómo somos tentados por los pecados capitales (soberbia, avaricia, envidia, ira, lujuria, gula y pereza) y en el efecto que generan en nuestra vida diaria.

41. Ayune de llenar su agenda de actividades. Deje un tiempo libre.

42. Ayune del mitote.

43. Ayune de los hábitos aparentemente inofensivos pero que lo meten en problemas.

44. Ayune de la luz. Siéntese cerca de una veladora y apague las luces de su casa. Recuerde que Jesús es la luz del mundo.

45. Escoja un día para que ayune de utilizar aparatos electrónicos.

46. Ayune de juzgar a los demás. Mientras intenta evitarlo, note la frecuencia con que se siente inclinado a este comportamiento a lo largo del día.

47. Ayune de dejar todo para después. Si tiene una responsabilidad, pídale a Dios que le ayude a cumplirla.

48. Ayune de querer vivir una Cuaresma perfecta. Permanezca abierto a la espontaneidad.

49. Ayune de llamadas telefónicas irrelevantes durante un día.

50. Ayune de escuchar su MP3 o iPod para que se dé tiempo de escuchar los sonidos de la naturaleza que lo rodea.

51. Si tiende a aislarse de los demás, ayune de los comportamientos separatistas.

52. Ayune de silenciar la alarma de su reloj. Levántese y dedique ese tiempo a la oración.

53. Ayune de comer postres.

54. Ayune de no comprar absolutamente nada, por ningún medio, durante un día.

55. Si es posible, ayune de conducir rápido. Utilice un medio alternativo de transporte, ya sea caminar, tomar el autobús o
utilizar su bicicleta.

56. Ayune de las cosas rutinarias que pierden su sentido. Por ejemplo, utilice una ruta diferente para ir a su trabajo, aun cuando requiera más tiempo o distancia.

57. Conecte la vida parroquial con su vida familiar. Cubra sus imágenes, retírelas durante la Cuaresma, promueva el silencio.

58. Ayune de criticar a los demás verbalmente o en silencio. Procure entenderlos.

59. Ayune de enviar correos electrónicos o mensajes de texto por lo menos un día.

60. Ayune de estarse quejando. Descubra la cantidad de veces que se ve tentado a quejarse.

61. Ayune de evadir los problemas o de ahogarse en un vaso de agua, dependiendo de su tendencia.



62. Ayune de estarse comparando con los demás. Esto lleva a la desolación y la separación de los demás, en lugar de sentirnos uno sólo en Dios.

63. Ayune de buscar el reconocimiento por lo bueno que hace.

64. Ayune de preocuparse. Confíe en Dios.

65. Ayune por un día de la necesidad de controlar parte de su vida, como el control remoto, por ejemplo.

66. Ayune del hábito, sustancia, práctica o actitud que obstaculiza su crecimiento en su relación con Dios.

67. Ofrézcase como voluntario (a) en su parroquia para ayudar a las personas necesitadas.

68. Como familia, busquen una organización caritativa que juntos deseen apoyar.

69. Restrinjan sus gastos y dediquen lo ahorrado a una obra caritativa.

70. Permanezcan atentos para ayudar a quienes se automarginan.

71. Envíen una tarjeta de saludo a un pariente, amigo o parroquiano que está confinado en casa.

72. Llamen a un amigo o conocido que recientemente haya sufrido la muerte de un ser querido.

73. Horneen un pastel para recibir a los nuevos vecinos de su barrio.

74. Realice alguna tarea que a alguien de su familia le cueste mucho trabajo realizar.

75. Sonría con sinceridad y amplitud al cajero del supermercado.

76. Busque en su ropero la ropa que no usa y que está en buen estado para que la done a un centro caritativo.

77. Preparen unos sándwiches y llévenlos a un comedor comunitario.

78. Al comprar su mandado, compre algo extra para que lo lleven a un depósito de comida para los pobres o al dispensario parroquial.

79. Done a alguna escuela, hospital, biblioteca o tienda de segunda los libros que haya leído.

80. Léale un libro a un niño, ya sea en su familia o en un centro escolar.

81. Plante un árbol que beneficiará a las generaciones futuras.

82. Escriba una carta a sus representantes gubernamentales pidiendo que apoyen una legislación que ayude a las personas que carecen de seguro médico.

83. Como familia, seleccionen una organización que ayude a los niños de la misma edad de sus hijos. Inclúyanlos en la búsqueda y recaudación de fondos.

84. Compren sellos postales y háganlos llegar a una persona que vive confinada en casa de manera que pueda mantenerse en comunicación con los demás.

85. Dígale una cosa agradable a un compañero (a) de trabajo, a un vecino o [a] alguien de su familia. Comience por la persona con la cual pueda tener algún resentimiento.

86. Alimente a los pájaros en su barrio.

87. Hable menos y escuche más. Dé a otros toda su atención.

88. Sea en el trabajo o en su lugar de descanso, busque incluir a quienes están o se sienten desplazados.

89. Cada día de la Cuaresma regale una cosa que no necesita.

90. Limpie un área común en su lugar de trabajo, en el barrio o en su hogar. Hágalo como un regalo para los demás.

91. Invite a una persona viuda a compartir una cena con su familia.

92. Sea más cortés en su actitud, palabras y acciones durante la Cuaresma.

93. Apoye los esfuerzos parroquiales de dar la bienvenida a quienes llegan por vez primera o a quienes desean unirse o re-unirse a esa parroquia. Mucha gente se siente desconectada y se beneficiaría mucho de una inclusión o invitación.

94. Identifique los esfuerzos que hace el Servicio de Ayudas Católicas (Catholic Relief Services), organización que ofrece ayuda inmediata a las personas necesitadas. ¡Únase a su esfuerzo!

95. Cuando vaya a comprar su mandado, pregúntele a algún vecino o persona enferma si desea que le traiga algo.

96. Antes o después de un período en el que estará sumamente ocupada, separe un tiempo considerable para estar con su familia y dedicarles toda su atención.

97. Limpie la basura que hay en el parque, de tal manera que lo deje mejor de lo que lo encontró.



98. Escriba una carta a un periódico o a un blog (lugar electrónico donde la gente dialoga acerca de temas que afectan a la comunidad) para que exprese su punto de vista y reflexione acerca de sus valores cristianos y de la importancia que tienen para usted.

99. Reconozca sus propias necesidades y atiéndalas. Algunas veces los padres de familia están muy acostumbrados a controlar todo de tal manera que no reconocen sus propias necesidades. Dé a otros la oportunidad de que le ayuden a usted mismo de vez en cuando.

Finalmente, sea consciente de que cualquier cosa que haga durante la Cuaresma es una respuesta a la iniciativa divina que busca ayudarnos. Dios es el primero que desea ayudarnos, y nuestras actividades cuaresmales tienen precisamente esa finalidad, el ayudarnos a ser más conscientes de la presencia y acción divina entre nosotros. Por lo tanto . . .

100. Sea consciente de todo lo que Dios ha hecho por usted.

101. Reúna a su familia y realicen su propia lista de prácticas. Es una excelente manera de ayudar a cada uno de sus miembros a mantener la atención en la espiritualidad propia del tiempo y a decidir lo que pueden.

Artículo originalmente publicado por Oleada Joven

 
El Ayuno. PDF Imprimir E-mail
Reflexiones - Pascua.

El Ayuno.

Autor: José María Gil Tamayo.
Fuente:

La Cuaresma se presta para encontrar el sentido del ayuno en la historia y la forma de practicarlo adecuadamente. El ayuno es una gran herramienta de acercamiento a Dios tanto a través de la soliradidad en el sufrimiento de los pobres como a través del sacrificio ofrecido a Dios.

Historia y práctica

“El tiempo cuaresmal prepara a los fieles, entregados más intensamente a oír la palabra de Dios y a la oración, para que celebren el misterio pascual, sobre todo mediante el recuerdo o la preparación del bautismo y mediante la penitencia”. Tal es, según el Concilio Vaticano II, la doble finalidad de este tiempo sagrado que los católicos iniciamos el pasado miércoles, llamado “de ceniza”, por exteriorizarse en él la condición frágil y pecadora del hombre mediante el sencillo y elocuente signo de la imposición de la ceniza en la cabeza de los fieles.

Pero hay otras prácticas religiosas como son las del ayuno y la abstinencia que están unidas a este tiempo litúrgico y que, a la vez que han sido consideradas expresión de penitencia y conversión, han calado profundamente no sólo en manifestaciones de religiosidad popular, sino también en la cultura y hasta en la gastronomía de nuestros pueblos y naciones cristianas.

La Cuaresma no surgió desde el principio tal y como la conocemos hoy, sino que ha tenido una gestación de siglos y siempre referida a la celebración pascual. Esta última se fijó a mediados del siglo II y se la relacionó con la Pascua judía fijándola, tras una dura controversia, el domingo siguiente a ésta por decisión del Papa Victor (189-198). Establecida la fecha pascual, empiezan a surgir en las Iglesias de Oriente y Occidente la realización de un “gran ayuno” para poder prepararla de manera adecuada.

Preparar la Pascua

El ayuno siempre ha tenido en la historia de las religiones un profundo sentido ascético, y así lo tenía también en el judaísmo y en la Iglesia primitiva, dimensiones mucho más profundas y complejas de las que hoy pudieran verse en esta práctica. El ayuno comportaba algo más que la mera privación de alimentos ya que siempre estaba relacionado con la oración y la limosna, lo que preservaban su rectitud de cara a Dios y al prójimo, y se evitaba así que se convirtiera en un puro formalismo externo, como el que tanto fustigaba Jesús en los fariseos de su tiempo. Normalmente las principales celebraciones litúrgicas iban acompañadas de un ayuno comunitario que disponía el espíritu y el cuerpo para tales acontecimientos. De hecho la Cuaresma comenzó con un ayuno comunitario de dos días: el Viernes y el Sábado Santo que, con el domingo de resurrección, formaron el Triduo Pascual. Este ayuno tenía un sentido eminentemente pascual pues pretendía expresar la participación en la muerte y resurreción de Cristo, a la vez que, como señala el propio Jesús en el Evangelio, esperar la vuelta del Esposo arrebatado momentaneamente por la muerte.

En el siglo III la práctica del ayuno previo a la Pascua se prolonga a las tres semanas anteriores, coincidiendo con el tiempo de preparación de los catecúmenos para el bautismo de la noche pascual.

En el siglo siguiente este ayuno se prolonga aún más, tomando para ello como modelo el de Jesucristo en el desierto donde ayunó cuarenta días y cuarenta noches (cfr. Mt 4,1-2). El número de cuarenta días de ayuno, de donde provienen el nombre de Cuaresma (del latín &laqno;quadragesima»), ya lo había consagrado Moisés, quien “subiendo al monte (Sinaí) se quedó allí cuarenta días y cuarenta noches sin comer ni beber” (Ex 24,18); posteriormente otro de los personajes emblemáticos del judaísmo, el profeta Elías, sigue el ejemplo de Moisés, pues con la fuerza del alimento de una sósla comida “anduvo cuarenta días y cuarenta noches hasta el monte de Dios” (1Re 19,8).

Una vez establecidos los cuarentas días de duración de la Cuaresma, las discrepancias vinieron a la hora de contar los días ya que si bien ordenados desde el jueves anterior al Tríduo pascual (el Jueves Santo) el tiempo cuaresmal debería empezar el actual primer domingo de Cuaresma, pero surgió una dificultad: los domingos al recordar la Resurrección son días de alegría, y no podían ser considerados en consecuencia días de ayuno. Para salvar este obtáculo y mantener los cuarenta días exactos de ayuno, se recurrió a comenzar la Cuaresma el miércoles anterior al primer domingo, el que se llamaría “miércoles de ceniza” o “principio de ayuno”. Posteriormente, al excluir como días de ayuno también los sábados, se fueron ampliando las semanas penitenciales y aparecieron las llamadas en la liturgia romana”quincuagésima”, “sexagésima” y “septuagésima”. Todas estas adiciones quedaron suprimidas con la reforma litúgica del Vaticano II.

Si a lo largo de los siglos ha sido variable el cómputo de los días cuaresmales, no menos han sido diversas también las formas de practicar ayuno cuaresmal. Con más o menos severidad siempre ha consistido en comer una sola vez al día; en los primeros siglos se solía hacer esta comida por la tarde, posteriormente, a partir de la Edad Media, se hacía a mediodía. Al principio el ayuno cuaresmal llevaba consigo también la abstinencia de ciertos alimentos, sobre todo de la carne y de lo que proviniera del mundo animal, de los huevos y productos lácteos; e incluso el vino era considerado materia de abstinencia. La no referencia al pescado en la práctica primitiva hizo pensar que no entraba entre los alimentos prohibidos durante la Cuaresma, costumbre que hoy pervive.

El ayuno era sólo uno de los elementos de vivencia religiosa en que se apoyaba el tiempo cuaresmal, también estaban como ya se ha apuntado antes los otros dos fundamentales: la oración y el ejecicio de obras de caridad, sobre todo la limosna.

En la práctica del ayuno cuaresmal se tenía en cuenta la edad, la salud de las personas, y era más intenso y severo para los catecúmenos que se preparaban para el bautismo y para los penitentes públicos.

Con el correr de los siglos, las Iglesias de Oriente han conservado mejor el sentido del ayuno cuaresmal primitivo, en cambio, en Occidente, con el paso del tiempo se ha ido perdiendo de vista su profundo sentido original: se han ido sucediendo privilegios, dispensas, mitigaciones y distinciones entre el ayuno y la abstinencia.

Recobrar el primitivo sentido

El Vaticano II ha pretendido hacer volver estas prácticas a su primitivo sentido pascual, señalando que ” la penitencia del tiempo cuaresmal no debe ser sólo interna e individual, sino también externa y social” y que se haga “de acuerdo con las posibilidades de nuestro tiempo y de los diversos países y condiciones de los fieles”.

Siguiendo estas indicaciones conciliares, en 1966 el Papa Pablo VI estableció en la Constitución “Penitemini” la practica actual del ayuno y la abstinencia cuaresmal que después quedaría plasmada en el vigente Código de Derecho Canónico, donde se señala que “todos lo fieles, cada uno a su modo, están obligados por ley divina a hacer penitencia; sin embargo, para que todos se unan en alguna práctica común, se han fijado unos días penitenciales, en los que se dediquen de manera especial a la oración, realicen obras de piedad y de caridad y se nieguen a sí mismos, cumpliendo con mayor fidelidad sus propias obligaciones y, sobre todo, observando el ayuno y la abstinencia” (c.1249). Los días y tiempos penitenciales señalados son “todos los viernes del año y el tiempo de Cuaresma”.

Aparte, de la abstinencia de carne los viernes de Cuaresma, con respecto a la práctica del ayuno y la abstinencia en un mismo día se especifica en el Código que ambos “se guardarán el miércoles de Ceniza y el Viernes Santo” .A la hora de señalar la obligatoriedad de estas prácticas se dice en el mencionado Código que “la ley de la abstinencia obliga a los que han cumplido catorce años; la del ayuno, a todos los mayores de edad (18 años), hasta que hayan cumplido cincuenta y nueve años” (c.1252).

Por último, la Iglesia deja en manos de las Conferencias Episcopales el que éstas determinen “con más detalle el modo de observar el ayuno y la abstinencia, así como sustituirlos en todo o en parte por otras formas de penitencia, sobre todo por obras de caridad y prácticas de piedad” (c.1253). En definitiva, una práctica antigua, esta del ayuno cuaresmal, para ser vivida hoy con el sentido de los orígenes, o sea: “en espíritu y en verdad”.

Por José María Gil Tamayo, Director de la revista “Iglesia en camino” de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz (España)

 
La tumba no pudo contener a Cristo. PDF Imprimir E-mail
Usar puntuación: / 6
MaloBueno 
Reflexiones - Pascua.

La tumba no pudo contener a Cristo.

Autor:
P. Fernando Pascual
Fuente: Vive la semana Santa.

Creer que Cristo resucitó quizá era más fácil en otros tiempos, pero siempre ha sido una aventura. Tal vez hoy sea más difícil, más arriesgado, ante tantos que señalan a las religiones como causas de los males del planeta.
Creer en la Iglesia, a pesar de las críticas insistentes y rabiosas, sólo es posible si sentimos, de verdad, que Cristo vive, que la muerte no fue capaz de eclipsar el fuego de su Amor.

Esta fue la convicción que movió a los primeros cristianos.

Esa es la luz que guió los pasos de la Iglesia en su deseo por llevar el Evangelio a todos los rincones del planeta.

Esa es la fuerza que hizo que hombres y mujeres, ancianos o niños, fuesen capaces de mantener viva su esperanza, incluso ante la amenaza de morir, lentamente, bajo los tormentos de un refinado instrumento de tortura...
Los millones de mártires de la historia no son fanáticos de ideas superadas. Son testigos de algo que no se puede explicar como se explican las matemáticas.

La resurrección de Cristo divide en dos la historia.

También ahora, en estos momentos, un esposo o una esposa se mantiene fiel a pesar de la infidelidad de la otra parte.

Una joven renuncia a abortar porque ama a su hijo y porque Cristo está a su lado.

Un sacerdote supera la calumnia y la difamación porque sabe que son felices (bienaventurados) los perseguidos e insultados.

Un enfermo ofrece sus horas de dolor, quizá sin el necesario consuelo de los que deberían amarle, con la certeza de que los que lloran pueden ser consolados, y de que su agonía lenta puede impedir una guerra o puede cambiar un corazón endurecido.
Un joven deja sus proyectos de trabajo para servir a los pobres, los drogadictos, los que han quedado heridos por la vida.

La historia sigue adelante. ¿Somos muchos o pocos los católicos? No sabemos, pues también hoy como ayer existen lobos que usan piel de ovejas.
A pesar de todo, creemos, con la fuerza de tantos millones de testigos, que Dios no ha muerto, que Cristo vive, que el Evangelio nos revela palabras de vida eterna.

Pasan las modas, los egoísmos, las ideologías de los defensores de un mundo sin Dios, sin esperanzas.
El amor no pasa: escribe cada día páginas que hacen bella la vida humana y quedan, para siempre, grabadas en el cielo.

La tumba no pudo contener a Cristo. Tampoco la Iglesia desaparecerá, aunque a veces nos sintamos solos, en medio de las olas.
Pero no temamos. Él ha vencido al mundo, y camina, discreto y seguro, a nuestro lado.

 
<< Inicio < Prev 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 Próximo > Fin >>

Página 1 de 20

Busca un tema de tu interes:

Encuesta

Te gusta el nuevo site