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Reflexiones - Sacramentos.

¿Qué gracia nos da el Señor con su Bautismo?

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Fuente:

www.feyfamilia.com

Con el bautismo todo cristiano encuentra a Jesús de manera personal: es insertado en el misterio de su muerte y de su resurrección, y recibe una vida nueva

El día de hoy los católicos celebramos la Fiesta del Bautismo del Señor. Con esta festividad concluye el tiempo navideño y se nos brinda la oportunidad de reflexionar sobre la importancia de este sacramento en nuestra vida cristiana.

¿Cómo fue el Bautismo del Señor?

El comienzo de la vida pública de Jesús es su bautismo por Juan en el Jordán. Juan proclamaba «un bautismo de conversión para el perdón de los pecados», (Lc 3, 3). Una multitud de pecadores... viene a hacerse bautizar por él.

Entonces aparece Jesús. El Bautista duda. Jesús insiste y recibe el bautismo. Entonces el Espíritu Santo, en forma de paloma, viene sobre Jesús, y la voz del Cielo proclama que Él es «mi Hijo amado». Es la manifestación («Epifanía») de Jesús como Mesías de Israel e Hijo de Dios.

Jesús se manifiesta como el «Cristo», el Hijo unigénito, objeto de la predilección del Padre. Y así comienza su vida pública. Esta «manifestación» del Señor sigue a la de Nochebuena en la humildad del pesebre y al encuentro con los Magos, que en el Niño adoran al Rey anunciado por las antiguas Escrituras.

¿Qué significa ésto en la vida de Jesús?

Según explica el Catecismo de la Iglesia Católica el Bautismo de Jesús es «la aceptación y la inauguración de su misión de Siervo doliente». «Se deja contar entre los pecadores; es ya «el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo», (Jn 1, 29); anticipa ya el “bautismo” de su muerte sangrienta. Viene ya a “cumplir toda justicia”, (Mt 3, 15), es decir, se somete enteramente a la voluntad de su Padre: por amor acepta el bautismo de muerte para la remisión de nuestros pecados».

«A esta aceptación responde la voz del Padre que pone toda su complacencia en su Hijo. El Espíritu que Jesús posee en plenitud desde su concepción viene a “posarse” sobre Él. De Él manará este Espíritu para toda la humanidad. En su bautismo, “se abrieron los cielos”, (Mt 3, 16) que el pecado de Adán había cerrado».
¿Por qué bautizamos a los niños?

El Bautismo es un sacramento necesario en la vida cristiana. A pesar de ello hay quienes se oponen al bautismo infantil argumentando que la fe es necesaria para recibir el bautismo y como los pequeños no pueden tener fe concientemente, no deben entonces ser bautizados.

Pero resulta que la fe y la vida de la gracia de los que no tienen aún uso de razón depende de sus padres. «Ten fe en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu familia», (Hch 16, 29-31), respondió San Pablo al carcelero que preguntó qué debía hacer para salvarse.

De allí que en la ceremonia del Bautismo católico, el sacerdote pregunta a los padres del niño: «¿Qué pides de la Iglesia para tu hijo?» Y ellos responden: «la Fe».

Además el Bautismo no sirve solamente para quitar el pecado, sino que otorga al bautizado la gracia santificante (la vida de Dios) y lo introduce formalmente a la Iglesia de Cristo.

El Bautismo se administra a los niños no como la imposición de una fe, simplemente se les da las "herramientas" para que comiencen a comprender y vivir la fe. Se nos da desde pequeños la oportunidad de pertenecer a la Iglesia y hacernos partícipes de los dones que administra con la autoridad del mismo Señor Jesús.

¿Si no tenía pecado por qué se bautiza?

El Bautismo de Juan, que recibió Jesús, era de penitencia y disponía a recibir la remisión de los pecados. Sin embargo, Jesús sabía bien que no tenía necesidad de ese Bautismo, siendo perfectamente inocente, semejante a nosotros en todo menos en el pecado.

En realidad, sometiéndose a este Bautismo, Jesús lo recibe no para su propia purificación, sino como signo de solidaridad redentora con los pecadores. En ese momento Cristo obtiene una efusión especial del Espíritu, que desciende en forma de paloma. Este descenso es preludio del don del Espíritu Santo, que se comunicará en el Bautismo de los cristianos.

Además, una voz celestial proclama: «Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco», (Mc 1, 11). Es el Padre quien reconoce a su propio Hijo y manifiesta el vínculo de Amor que los une. Puede decirse que para cada persona bautizada resuena aún la voz del Padre: «Tú eres mi hijo amado».

¿Qué significa este acontecimiento para nosotros?

En el acontecimiento extraordinario del Bautismo del Señor vemos a Jesús como el «Hijo amado del Padre» al que todos debemos recurrir. Con el bautismo todo cristiano encuentra a Jesús de manera personal: es insertado en el misterio de su muerte y de su resurrección, y recibe una vida nueva, que es la misma vida de Dios. ¡Qué gran don y qué gran responsabilidad!

¿Qué celebra la Iglesia en este día?

El significado del Bautismo del Señor es múltiple y variado, pues mira no sólo al hecho en sí, sino también a su trascendencia para nosotros.

El Bautismo de Jesús es revelación de la condición mesiánica del Siervo del Señor, sobre el que va a reposar el Espíritu Santo y que ha sido ungido con vistas a su misión redentora. Ese Siervo, con su mansedumbre, demostrada en su manera de actuar, es «luz de las naciones». «Cristo es iluminado, dejémonos iluminar junto a él», dice San Gregorio Nacianceno comentando la escena.


¿Cómo debemos vivir nuestro bautismo?

El Bautismo es el primero de los llamados “sacramentos de iniciación cristiana” (junto a la Confirmación y la Eucaristía). Fue instituido por Jesucristo al inicio de su vida pública, cuando recibe el Bautismo de manos de Juan el Bautista en el río Jordán.

Precisamente la Iglesia recuerda cada año este hecho en la Fiesta del Bautismo del Señor que celebramos hoy día. Es un sacramento necesario para nuestra Salvación, como lo es la Iglesia misma, porque esa es la voluntad del Señor.

¿Por qué es importante?

El Bautismo es importante porque es el fundamento de toda vida cristiana, «el pórtico de la vida en el espíritu», como lo llama el Catecismo Católico que además enseña que por él «somos liberados del pecado y regenerados como hijos de Dios, llegamos a ser miembros de Cristo y somos incorporados a la Iglesia y hechos partícipes de su misión».

Este sacramento, al lavarnos del pecado original, infunde en nuestra alma la gracia santificante y nos hace miembros de la Iglesia, hijos de Dios y herederos del Cielo. Se recibe una sola vez porque imprimen en al alma un sello que no se borra jamás y compromete al cristiano en un proyecto de vida que tendrá que hacer concreto cada día, a fin de vivir la plenitud de la existencia.

¿Por qué decimos que es un don?

Aunque el Bautismo se recibe sólo una vez, implica todo un proyecto de vida, porque su gracia permanece siempre en el cristiano y constituye la fuente de la vida cristiana cotidiana por los siguientes motivos:

.:Nos hace capaces de creer en Dios, de esperar en Él y de amarlo.

.:Se nos abre la puerta de la reconciliación con Dios, punto de partida para vivir la reconciliación con nosotros mismos y nuestros semejantes.

.:Hace al hombre más conciente de su vocación a la santidad, a vivir a plenitud cada día en sus propias actividades.

.:Nos permite descubrir y vivir el Plan de Amor que Dios tiene para cada uno de nosotros.

.:La acción del Espíritu Santo permite en nosotros reafirmar nuestra vocación cristiana y salir al encuentro de nuestros hermanos.

.:Por el Bautismo, cada persona puede colaborar con la gracia de Dios para perseverar en la vida cristiana y hacer que ésta sea fructífera y fecunda.

.:Es un don siempre presente que nos permite superar las vicisitudes de la vida cotidiana, imitar el ejemplo del Señor Jesús, y así poder tener sus mismos sentimientos, pensamientos y acciones.

 

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